Las posibilidades de usar la impresión 3D para la creación de armas es real, y con el tiempo los diseños van evolucionando hacia lo más práctico y peligroso. ¿Será posible que cualquier persona pueda "imprimir un arma" en su hogar?

En muchísimas ocasiones se ha hablado de la impresión 3D como algo atractivo, práctico, de mucha utilidad y grandes posibilidades. La impresión 3D comienza a ser parte del mundo de la tecnología en forma masiva, pues no solo cualquiera puede tener una impresora 3D comprada en una tienda o incluso hecha en casa, sino que también está siendo parte del desarrollo de nuevas aplicaciones para la medicina, educación a futuros profesionales, prótesis o tecnologías de uso espacial, entre otras.

En una publicación de la página G314152impresoras3d, especializada en tecnología 3D, se asegura que al tener la posibilidad de imprimir casi cualquier producto o diseño, no solo está siendo usado este método para propósitos más casuales como hacer fundas para móviles personalizadas o incluso instrumentos musicales, sino también para la creación de armas.

En teoría quien posea una impresora 3D puede "imprimir un arma". Esa es una idea difícil de asimilar que poco a poco supone un verdadero riesgo para la seguridad. Un arma hecha de plástico con fácil ensamblaje, es un peligro para cualquier aeropuerto o vuelo, dado que no activa las alarmas de los detectores de metales, por lo que nuevas medidas de seguridad deben tomarse.

Hace poco más de un año fue presentada la primer arma creada usando impresión 3D del mundo, y desde entonces los modelos han evolucionado y se han perfeccionado mucho más. Puede que no sean armas 100% equiparables a una de metal, tradicional, pero sin duda pueden también ocasionar daños, heridas y técnicamente hasta la muerte de un individuo.

La Agencia de noticias EFE publicó que Defense Distributed, una organización con sede en Texas, anunció sus planes de volver a publicar en su web manuales de instrucciones para reproducir pistolas y rifles en impresoras en tres dimensiones, tras alcanzar un pacto con el gobierno federal.

Para la organización Propietarios de Armas GOA, por sus siglas en inglés, este pacto significa "libertad y está acorde con la Segunda Enmienda" de la Constitución estadounidense, que protege el derecho a portar armas, explicó a EFE Jordan Stein, director de comunicaciones de este grupo.

"Los que odian las armas siempre quieren centrarse en sus usos ilícitos e ignoran la abrumadora cantidad del bien que hacen. De hecho, las armas de fuego se usan de 16 a 100 veces más a menudo para salvar vidas que para quitarlas", argumentó Stein.

Uno de los grupos que ha presionado en las últimas semanas para que imprimir armas 3D en casa no sea legal ha sido el Centro Brady para Prevenir la Violencia de las Armas de Fuego.

Su director legal, Jonathan Lowy, señaló a EFE que los principales problemas de estas armas son que no tienen número de serie, por lo que son "imposibles de rastrear" y que son de plástico, es decir, "indetectables" para los localizadores de metales de aeropuertos y edificios.

"Es obvio que dejar a cualquier persona, ya sean terroristas, maltratadores domésticos y gente inestable mentalmente que descargue e imprima armas es muy peligroso y perturbador", sentenció Lowy.

En diferentes comunidades dedicadas al software libre y la impresión 3D se comparten libremente los planos de diseño de armas, lo que quiere decir que, aunque no es tan fácil lograrlo, en teoría cualquiera que posea una impresora 3D puede descargar uno de estos planos, imprimir las partes y armar su propia pistola de plástico funcional.

Existen limitaciones aún, como que no son completamente independientes del metal, pero como mencionan algunos de los entusiastas de las armas en 3D, esta tecnología ha evolucionado muchísimo en el último año, por lo que no nos extrañe que en 2 o 5 años veamos demostraciones de rifles reales hechos con una impresora 3D en casa.

Aunque la impresión 3D sea tecnológicamente relevante, las armas creadas usando esta tecnología podrían ser pronto un peligro real para la seguridad. En muchos países existen limitaciones para comprar armas, como Reino Unido o Venezuela, donde las armas de fuego han sido prohibidas de forma absoluta para los ciudadanos comunes.

Con las armas en 3D el problema va un poco más allá. Sin ánimos de caer en la eterna pelea o debate de si es cierto o no que "las armas no matan personas, son las personas las que matan a otras personas", ni el debate en pro o en contra de las armas, el detalle más importante en este caso es el simple hecho de que los diseños estén disponibles para todos, de la libertad y, en teoría, facilidad que podría tener cualquier persona de fabricar su propia arma de fuego.

El tema es delicado y apenas acaba de surgir, pero tomando en cuenta los cambios y avances que se han visto en el mundo de las armas 3D durante apenas los últimos 12 meses, los gobiernos y entes de seguridad tendrían la responsabilidad de poner un ojo en el asunto.

FUENTE: REDACCIÓN

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