SEATTLE.- El alto coste de vida en Seattle (Washington), aupado principalmente por la llegada de numerosas empresas tecnológicas en los últimos años, ha obligado a la comunidad latina de esa ciudad a desplazarse hacia otras zonas o localidades alejadas del centro, con precios más accesibles.

"Seattle es ahora una ciudad muy cara; la gentrificación que sufrimos significa que la gente con menos recursos económicos, como la comunidad hispana, debe salir de barrios que llevaba décadas habitando", explica a Efe Miguel Maestas, director de vivienda y desarrollo económico de El Centro de la Raza.

Esa organización, fundada en la capital del estado de Washington en la década de los sesenta, aboga por los derechos de la comunidad latina y lucha por su dignidad desde su sede en el histórico vecindario de Beacon Hill, en el sureste de la ciudad.

Para Maestas, el traslado de grandes compañías tecnológicas, como el gigante de comercio electrónico Amazon, ha provocado que lleguen a la ciudad decenas de miles de trabajadores con alto poder adquisitivo, un factor que ha catapultado el coste de vida en Seattle.

Esto ha suscitado que en Beacon Hill, por ejemplo, el precio del alquiler escalase un 46% en 2016, según datos de un estudio del grupo latino.

Ese incremento de precios "supone un gran estrés para las familias latinas", que deben abandonar sus hogares y amistades "de toda la vida" para continuar en Seattle, una ciudad de cerca de 730.000 habitantes, de acuerdo con el experto.

"Después de trasladarse, la mayoría tiene que conducir o ir en transporte público entre una y dos horas para ir al trabajo y, por ende, pasar menos tiempo con la familia", lamenta Maestas.

Principalmente, los latinos se están concentrando en localidades a las afueras de Seattle, como Kent o Burien, o incluso deciden empezar a vivir en Tacoma, a más de 40 kilómetros de distancia.

Otro de los barrios históricamente latinos que ha sido afectado por la gentrificación de la urbe washingtoniana es South Park, un vecindario cercano a las oficinas de la firma aeronáutica Boeing.

Gloria, una mexicana de 62 años y dueña de la pastelería "La ideal", ubicada en ese barrio, reconoce a Efe que el precio de alquiler de su local "ha aumentado demasiado en los últimos tiempos", aunque, "gracias a Dios", el negocio sigue teniendo el éxito necesario para seguir abierto.

"Es complicado, cada vez trabajamos más para ganar menos", lamenta Gloria, que hace varios años que tuvo que mudarse con su familia a los suburbios de Seattle por la misma crisis de precio.

Quien no corrió tanta suerte fue su amiga Carmen, antigua propietaria del restaurante mexicano "El Buen Macho", que tuvo que cerrar las puertas hace menos de un año por culpa de la subida de la renta.

"El Buen Macho" formaba parte de una extensa red de establecimientos hispanos alrededor de la avenida catorce del sur de Seattle, una zona en la que aún se pueden encontrar numerosos restaurantes, lugares de ocio y supermercados con acento latino.

Uno de ellos es el restaurante "Jalisco", en honor a la ciudad mexicana, que lleva sirviendo tacos, enchiladas y burritos desde hace más de 30 años.

Una de las camareras que empezó a trabajar en "Jalisco" desde su apertura es Alicia, quien emigró a Seattle en 1977 buscando mejores oportunidades laborales.

"Es una pena lo que está ocurriendo después de tantos años aquí. Sufrimos por nuestro futuro y el de nuestros hijos", suspira la mesera al ser preguntada por Efe.

Pese al incremento del coste de alquiler y servicios, "Jalisco" continúa recibiendo a sus clientes a ritmo de música mariachi, con una sonrisa de oreja a oreja de sus trabajadores y con el anhelo de que todo seguirá funcionando como en las últimas cuatro décadas.

FUENTE: EFE

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