WASHINGTON — El presidente Joe Biden ordenó el martes al Departamento de Justicia poner fin a la práctica de dejar las cárceles del país en manos privadas y aplicar políticas habitacionales más justas hacia las minorías étnicas.
WASHINGTON — El presidente Joe Biden ordenó el martes al Departamento de Justicia poner fin a la práctica de dejar las cárceles del país en manos privadas y aplicar políticas habitacionales más justas hacia las minorías étnicas.
En declaraciones antes de firmar la orden, Biden expresó que el gobierno estadounidense debe cambiar “su postura entera” hacia el tema de la igualdad racial pues, según él, Estados Unidos es menos seguro y menos próspero debido a la plaga del "racismo sistémico".
“Debemos cambiar inmediatamente”, indicó el mandatario. “Sé que tomará tiempo, pero sé que podemos lograrlo. Y creo firmemente que la nación está lista para el cambio. Pero el gobierno debe cambiar también”, añadió.
Biden además instruirá al Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano a tomar las medidas necesarias para promover una política de vivienda más equitativa.
La orden de cesar la práctica de privatizar el manejo de las prisiones contiene instrucciones al secretario de Justicia de no renovar los contratos firmados con empresas privadas para ese fin. En efecto, la orden regresa a las políticas vigentes durante la presidencia de Barack Obama.
“Este es el primer paso hacia impedir que las corporaciones lucren en base al encarcelamiento de personas”, expresó el mandatario.
"Las cárceles privadas se benefician de los prisioneros federales y, de acuerdo con un informe de la inspección general del Departamento de Justicia, son menos seguras tanto para los reos como para los guardias" que los centros de detención estatales, dijo Susan Rice, consejera de Biden en Política Interior, durante una conferencia de prensa.
Pero la decisión tendrá un alcance limitado, pues solo 116.000 de los más de dos millones de presos estaban recluidos en establecimientos privados en 2019, 7% en prisiones estatales y 16% en federales, según el Departamento de Justicia.
Los centros de reclusión privados surgieron en los años 80 en Estados Unidos, cuando el número de reos comenzó a aumentar exponencialmente debido, fundamentalmente, a un recrudecimiento de la lucha contra las drogas.
Al terminar su gestión, el demócrata Barack Obama decidió acabar con las prisiones privadas, tras un reporte que reveló que en ellas se registraba un mayor nivel de violencia.
El presidente Donald Trump revirtió la decisión, incluso los operadores privados aumentaron con la gestión de los centros de detención de inmigrantes.
La medida de este martes no incluye a esos centros de detendión, precisó Rice.
FUENTE: Con información de AFP
