jueves 11  de  abril 2024
GUERRA EN UCRANIA

Biden se acerca a países petroleros de "dudosa reputación"

Biden ha activado una peligrosa diplomacia del petróleo para compensar la pérdida de crudo ruso, exponiéndose a que le acusen de recurrir a "dictadores" y socavar su propia "batalla" por la democracia

WASHINGTON — La administración del presidente Joe Biden se acerca a tres regímenes petroleros de dudosa reputación. Venezuela, Arabia Saudí e Irán son ahora objeto de un acercamiento por parte de Washington, en un momento en que los precios mundiales de los combustibles alcanzan niveles alarmantes debido a la invasión de Rusia en Ucrania.

¿Hasta dónde se puede llegar para contener el aumento de los precios de la gasolina? Joe Biden ha activado una peligrosa diplomacia del petróleo para compensar la pérdida de crudo ruso, exponiéndose a que le acusen de recurrir a "dictadores" y socavar su propia "batalla" por la democracia.

Sin embargo, no está claro si la diplomacia estadounidense podrá obtener más crudo en el mercado lo suficientemente rápido como para compensar la actual escasez en el suministro, ni si podrá apartar a los países petroleros antes rechazados de lo que son rentables alianzas con Rusia, sobre todo para Arabia Saudí.

Para el gobierno del presidente Joe Biden, el acercamiento de Estados Unidos a los tres países petroleros conflictivos, en el mejor de los casos, podría conducir a estabilizar los crecientes precios del crudo y el gas, acercando a esos gobiernos a Occidente y alejándolos de Rusia y China.

En el peor de los casos, Biden se arriesga a rechazos humillantes y condenas por acercarse a regímenes acusados de cometer violaciones de los derechos humanos y violencia.

Viaje a Venezuela

La delegación de alto nivel que viajó a Caracas intentó pasar lo más desapercibida posible, en plena guerra desatada por Rusia en Ucrania.

Y por una buena razón: los emisarios del gobierno estadounidense acudían a reunirse con el dictador venezolano, Nicolás Maduro, un enemigo de Estados Unidos, que considera fraudulenta su reelección.

Pero la información se ha filtrado y el gobierno de Biden se vio obligado a dar explicaciones.

Washington pudo presumir de un "éxito", ya que Caracas liberó el martes a dos de los ocho estadounidenses detenidos en Venezuela, pero tuvo que reconocer que el viaje tenía un motivo añadido.

Con la subida de los precios del crudo provocada por la guerra en Ucrania y la decisión estadounidense de prohibir la importación de petróleo y gas ruso, urge encontrar otras fuentes de abastecimiento.

"Damos la vuelta al mundo" para "intentar aumentar el volumen de petróleo en el mercado" y estabilizar los precios, dijo el martes la número tres del Departamento de Estado estadounidense, Victoria Nuland.

Solo hay un "puñado de países en el mundo" que produce el "combustible" que la economía estadounidense importa de Rusia, y "debemos buscar por todos lados", afirmó, sin descartar que Washington pueda llegar a comprar crudo venezolano.

"Hucha" de Maduro

"Maduro explora la idea" de concesiones recíprocas, lo que "no quiere decir que abandona a Putin", añade Mariano de Alba, de la organización de prevención de conflictos International Crisis Group (ICG), quien menciona un proceso "largo" e "incierto" y "muy arriesgado".

En cualquier caso, una lluvia de críticas cayó sobre la administración de Biden.

Durante una audiencia en el Congreso estadounidense a la que asistió Victoria Nuland, los republicanos no escatimaron en críticas y los demócratas no acudieron en su ayuda.

Para el senador conservador Marco Rubio, comprar petróleo venezolano tendría "un impacto insignificante" pero haría entrar "millones de dólares en la hucha" de Nicolás Maduro.

"Las aspiraciones democráticas del pueblo venezolano, al igual que la determinación y el coraje del pueblo de Ucrania, valen más que unos 1.000 barriles de petróleo", afirmó su influyente colega demócrata Bob Menéndez.

Aaron David Miller cree que si el gobierno estadounidense se arriesgó a esta protesta es porque quiere "explorar todas las posibilidades".

Biden busca "un equilibrio entre los intereses nacionales y sus intereses políticos más estrechos", añade el experto del think tank Carnegie Endowment for International Peace.

Y es "difícil", porque es necesario preservar los "valores estadounidenses" mientras se limita el aumento de la inflación que corre el riesgo de "costarle caro al presidente" en las elecciones legislativas de medio mandato en noviembre.

Derechos humanos

Es especialmente delicado debido a que Biden ha prometido centrar su política exterior en los derechos humanos y afirma librar una batalla entre democracias y autocracias.

Su secretario de Estado, Antony Blinken, también dijo el miércoles que Estados Unidos podría "garantizar la estabilidad del suministro energético mundial" sin renunciar a los "derechos humanos".

La relación con Venezuela no es la única que está bajo la lupa.

"Es imperativo no reemplazar el crudo pesado ruso con la producción de dictadores en Irán y Venezuela", dijo el senador republicano Jim Risch, refiriéndose a las polémicas negociaciones para salvar el acuerdo nuclear iraní.

Sobre todo porque el gobierno estadounidense se encuentra a la defensiva en su relación con las monarquías del Golfo.

La Casa Blanca desmintió el miércoles una información del Wall Street Journal de que los príncipes herederos de Arabia Saudita y Abu Dabi se negaron a hablar por teléfono con el presidente de Estados Unidos.

El portal de noticias Axios plantea la posibilidad de un viaje de Biden a Riad en primavera para intentar convencer al reino de bombear más petróleo.

"Como mínimo, tendrá que aceptar hablar con MBS", el príncipe heredero Mohammed bin Salman, afirma Aaron David Miller, mientras que el inquilino de la Casa Blanca se negaba hasta ahora a relacionarse con quien acusa de haber ordenado el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi.

Suministro

“Tenemos un interés a nivel mundial en mantener un... suministro constante de energéticos, incluso a través de gestiones diplomáticas”, explicó el miércoles el secretario de Estado, Antony Blinken, sobre el acercamiento a países que han estado fuera del favor de Estados Unidos o de la administración de Biden, y en el caso de Irán, que representan una amenaza armada. “Tenemos una multiplicidad de intereses y usamos la diplomacia para tratar de promoverlos”, agregó.

En un momento en que la invasión rusa a Ucrania eleva lo que está en juego en muchas áreas, la frase significó un cambio marcado de Biden con respecto al comienzo de su presidencia, cuando elogiaba los valores democráticos como “la ventaja permanente de Estados Unidos” en el terreno diplomático.

Arabia Saudí ha sacado mucho beneficio económico en los últimos dos años de su asociación con Rusia, otro de los principales productores de crudo del mundo, para mantener el suministro mundial de petróleo y gas natural a un nivel modesto, y con ello, los precios altos.

Biden asumió el cargo prometiendo aislar al príncipe heredero Mohamed bin Salman, y al resto de la familia real saudí, por varios abusos, entre ellos el asesinato en 2018 del periodista estadounidense Jamal Khashoggi.

No se sabe que Biden y el joven príncipe heredero hayan hablado alguna vez.

“No sé si está dispuesto a tragarse tanto sus palabras”, dijo el analista de temas saudíes David Ottaway sobre los actuales intentos de Biden de mejorar las relaciones de su gobierno con el príncipe Salman y Arabia Saudí, el país que podría poner fin más fácilmente a la escasez de suministro mundial. “Él iba a convertir a este tipo en un paria”, recordó.

En cuanto a Irán y Venezuela, Estados Unidos agradecería resultados diplomáticos positivos que traigan petróleo de esas naciones, pero “el problema es que, en esa situación, su poder de negociación aumenta drásticamente”, opinó Claudio Galimberti, vicepresidente de análisis de Rystad Energy.

“Así que Irán hará muchas solicitudes muy elevadas a cambio de volver a unirse al acuerdo, y lo mismo haría Venezuela”, consideró Galimberti. Además, podría llevar tiempo aumentar la producción.

Respecto a Venezuela, Blinken señaló que "tenemos un conjunto de intereses con Venezuela. Eso incluye, por supuesto, apoyar las aspiraciones democráticas del pueblo venezolano y la liberación de los estadounidenses que están injustamente detenidos en el país", manifestó el diplomático en una conferencia de prensa.

Además, celebró la excarcelación de Gustavo Cárdenas, un exdirectivo de Citgo, filial en Estados Unidos de la estatal petrolera venezolana PDVSA, acusado de corrupción; y de Jorge Fernández, detenido en el estado Táchira por llevar consigo un dron y fue acusado de terrorismo.

"Tengo que decir que estoy muy complacido de que la diplomacia trajera a casa a los estadounidenses detenidos injustamente. Nunca dejaremos en ningún lugar y en ningún momento los esfuerzos por traer de vuelta a casa a los estadounidenses que están injustamente detenidos", expresó.

La devastadora invasión militar rusa de Ucrania, y las consiguientes alteraciones en el mercado, así como las sanciones que afectaron a las exportaciones de petróleo de Rusia, ayudaron a impulsar el precio promedio de la gasolina en Estados Unidos a 4,25 dólares por galón el miércoles.

Biden anunció la víspera una prohibición de las importaciones de petróleo y gas ruso, lo que elevó los ya altos precios derivados del tope a la producción de la OPEP, ideado por Arabia Saudí y Rusia, que no es miembro del cártel petrolero.

El gobierno de Biden está haciendo ahora propuestas cautelosas a Venezuela, Irán y Arabia Saudí.

En el caso de Irán, los funcionarios federales no están vinculando públicamente su diplomacia con el petróleo, aunque están buscando un acuerdo sobre el programa nuclear de Teherán que podría hacer que se retiren las sanciones internacionales que enfrenta ese país y que el petróleo de Irán vuelva rápidamente al mercado legalmente.

Para Biden, un fracaso en esta diplomacia petrolera de alto perfil conllevaría el riesgo de recibir un trato humillante por parte de gobernantes hostiles en el extranjero, lo que podría dañar su reelección en el frente interno.

¿Y un éxito? Potencialmente lo mismo.

“Nuestra respuesta a la guerra del (presidente ruso Vladimir) Putin no debería ser fortalecer nuestra relación con los saudíes”, tuiteó la representante demócrata del ala de extrema izquierda, Ilhan Omar, citando la guerra de años de Arabia Saudí en el vecino Yemen.

Otros en el Partido Demócrata de Biden han dejado en claro sus objeciones a cualquier respaldo abrupto de Estados Unidos a Arabia Saudí y su príncipe heredero con tal de tener acceso a petróleo.

Mientras tanto, la posibilidad de un acercamiento de Washington a Irán, su añejo némesis, y a Venezuela, el régimen socialista, fue suficiente para provocar declaraciones de molestia, campañas en redes sociales y comentarios indignados de muchos legisladores republicanos y de otros esta semana.

De hecho, señaló Richard Goldberg, exfuncionario del Consejo de Seguridad Nacional del gobierno de Donald Trump, el gobierno de Biden está diciendo de Irán: “Seguirán financiando el terrorismo, pero sigamos adelante y compremos su petróleo”.

FUENTE: Con información de AP y AFP

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