WASHINGTON.- La Casa Blanca trató de contener este jueves el escándalo de Rob Porter, un alto funcionario acusado de maltratar a sus exesposas, que ha generado dudas sobre si el entorno del presidente Donald Trump le protegió y encumbró a pesar de conocer las acusaciones en su contra.

El portavoz adjunto de la Casa Blanca, Raj Shah, intentó distanciar a Trump y a su jefe de gabinete, John Kelly, de la polémica que ha rodeado a Porter, pero reconoció este jueves que hubo errores en la respuesta oficial al suceso.

"Es justo decir que todos nosotros podríamos haberlo hecho mejor durante las últimas horas o los últimos días en nuestra gestión de esta situación", aseguró Shah en una conferencia de prensa.

Porter, el secretario de personal de la Casa Blanca, anunció este miércoles que abandonaría pronto su cargo después de que sus dos exesposas le acusaran de maltratarlas física y psicológicamente hace años, pero negó las acusaciones y sugirió que se quedaría en el puesto hasta asegurar una "transición adecuada".

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El secretario del personal de la Casa Blanca, Rob Porter, sale de la oficina del Ejecutivo de Eisenhower en el complejo de la Casa Blanca, en Washington.
El secretario del personal de la Casa Blanca, Rob Porter, sale de la oficina del Ejecutivo de Eisenhower en el complejo de la Casa Blanca, en Washington.

Shah precisó que Porter ya había abandonado su puesto y que este miércoles "fue su último día", lo que desvela una aparente decisión de acelerar su salida de la Casa Blanca.

"Estas acusaciones (contra Porter) son graves y preocupantes, son tristes", subrayó el portavoz.

La polémica sobre el caso de Porter se ha centrado en la reacción de Kelly, quien el martes, después de que el diario digital Daily Mail publicara su entrevista con las exesposas de Porter, defendió a su subordinado como "un hombre de verdadera integridad y honor".

El miércoles, los medios difundieron fotografías en las que la primera mujer de Porter, Colbie Holderness, aparece con un ojo morado supuestamente por un puñetazo que le dio su exmarido, y Kelly emitió una segunda reacción en la que se declaraba "impactado" por esas "nuevas acusaciones".

"No hay espacio para la violencia doméstica en nuestra sociedad", afirmó entonces Kelly, aunque también dijo que mantenía su opinión sobre Porter y que todo el mundo "merece el derecho de defender su reputación".

El escrutinio sobre Kelly aumentó cuando la cadena de televisión CNN reveló que él y otros altos funcionarios de la Casa Blanca conocían desde hacía meses las acusaciones contra Porter, y aún así le habían defendido e incluso promovido su ascenso en el Ala Oeste.

Según varios medios, Kelly incluso trató este miércoles de convencer a Porter de que no renunciara a su cargo.

Shah aseguró hoy que Kelly no fue "completamente consciente" de las acusaciones que pesaban sobre Porter hasta este miércoles, cuando los medios publicaron las fotografías de Holderness.

En cuanto a Trump, el portavoz dijo que no se enteró de las acusaciones hasta el "martes por la noche", cuando se publicaron las entrevistas a sus exmujeres, y que está "muy entristecido" por el tema "y por las imágenes" del ojo morado de Holderness.

Otra alta funcionaria de la Casa Blanca también se ha visto implicada en el escándalo: Hope Hicks, la directora de comunicaciones, es la novia actual de Porter, y según varios medios, ayudó a redactar la reacción inicial de Kelly, en la que éste elogiaba y defendía a su subordinado.

En la polémica de Porter hay, además, otro factor que ha puesto en apuros a la Casa Blanca. Dada la naturaleza de su trabajo, el exfuncionario tenía acceso regular la información confidencial, dado que se encargaba de controlar el flujo de documentos que llegaban al despacho de Trump, además de viajar con él en muchas ocasiones.

Para obtener acceso a información confidencial, es necesario pasar por un examen de antecedentes del FBI, y las exesposas de Porter han asegurado que esa agencia las entrevistó y ellas se lo contaron todo.

Holderness incluso advirtió de que su exesposo podía ser vulnerable al chantaje para ocultar su comportamiento abusivo.

Shah precisó hoy que el examen de antecedentes del FBI "seguía en curso" en el caso de Porter, y que éste hacía su trabajo beneficiándose de un "permiso temporal" de acceso a información confidencial.

FUENTE: EFE

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