Panel del 6 de enero ordena la comparecencia de Trump
Panel del 6 de enero ordena la comparecencia de Trump
WASHINGTON — La denominada por los republicanos como la ilegítima comisión demócrata de la Cámara de Representantes -que presuntamente investiga el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021- emitió formalmente el viernes una orden de comparecencia al expresidente Donald Trump.
En otra evidente manipulación preelectoral, los demócratas se empeñan en sacar al prominente líder republicano y expresidente Donald Trump de la escena política de EEUU. El allanamiento a su residencia semanas antes de los comicios, forma parte también de los planes de la izquierda.
La orden es la escalada más reciente del acoso constante contra el exmandatario, convertido en la principal figura republicana en el país y cuyas claras acciones y prósitos políticos de la izquierda y la extrema izquierda le siguen dando prominencia.
La "cacería de Brujas", como ha denominado Trump al feroz hostigamiento contra él y su familia, no cesa y siempre ante las elecciones se inventan cualquier pretexto para desacreditar a Trump desde que fungía como presidente de la nación.
El odio es encarnizado y visiblemente personal de políticos como Nancy Pelosi, Chuck Schumer, Joe Biden, Bernie Sanders, Elizabeth Warren, George W Bush, Hillary Clinton y Barack Obama, entre otros.
Esta élite ahora en el poder en Washington se ha encaprichado en dañar el prestigio de Trump, sus asesores y sus millones de seguidores en toda la nación. Solo porque Trump representa al conservadurismo estadounidense y ha levantado un enorme movimiento de derecha en contra de las intenciones y objetivos de los radicales de izquierda en el Congreso, y en puestos claves del país.
El ejemplo clásico, vergonzoso y abrumador es el show al estilo hollywood orquestado por sus acérrimos enemigos políticos, sin precendentes en la historia democrática de EEUU.
En una carta a los abogados de Trump, el panel de nueve miembros exigió que el exmandatario declare bajo juramento, ya sea en el Capitolio o por videoconferencia, “a partir del 14 de noviembre o en torno a esa fecha” y continuar durante varios días si es necesario. O sea, puro chantaje y vejación contra la imagen de un Presidente de EEUU.
Objetivo: destruir todo lo que huela a conservador y oposición a Biden
El principal objetivo es destruir todo lo que significa Trump para los estadounidenses y sobre todo su encomiable trabajo durante sus cuatro años de mandado. Ya resulta indignante el hostigamiento de esta élite contra el exmandatario. ¿Han logrado sus propósitos? No.
El liderazgo de Trump se fortalece, en vez de dismininuir. Por eso insisten. En ningún sondeo aparece este tema como prioridad para los estadounidenses; sin embargo, se empeñan en mantener viva la hostilidad por encima de los verdaderos problemas que agobian a los norteamericanos, creados por esta administración.
Una economía inmersa en la recesión y en la peor inflación en los últimos 50 años es el caótico resultado del actual gobierno, que no tiene resultados a su favor para brindar a quienes votaron por esta administración, con el peor respaldo popular.
Steve Bannon, un viejo aliado del expresidente Donald Trump, fue condenado el viernes a cuatro meses de prisión por descato a la comisión creada por Nancy Pelosi en Cámara Baja por los sucesos del Capitolio, que han utilizado los demócratas hasta la saciedad como guerra política contra Trump y sus seguidores.
El juez federal Carl Nichols le permitió a Bannon continuar en libertad mientras apela y le impuso una multa de 6.500 dólares como parte de la sentencia. En julio, una corte federal declaró a Bannon culpable de dos desacatos al Congreso: por negarse a prestar declaración y por negarse a entregar documentos.
Al pronunciar la sentencia, Nichols recordó que la ley establece claramente que el desacato al Congreso se castiga con una pena mínima obligatoria de un mes de cárcel. La fiscalía había pedido una pena de seis meses, en tanto la defensa había argumentado a favor de un periodo de libertad condicional.
En la carta enviada a Trump también se le solicitó una serie de documentos correspondientes, entre ellos comunicaciones personales entre él y legisladores, así como con grupos extremistas, como si los demócratas no se comunicaran constantemente con grupos extremistas de izquierda en EEUU.
“Reconocemos que una orden de comparecencia a un expresidente es una medida importante e histórica”, escribieron en la carta el presidente de la comisión, Bennie Thompson, y la vicepresidenta, Liz Cheney, la considerada gran traidora y cuyos votantes ya sacaron del Congreso en Washington .
No estaba claro cómo responderían Trump y su equipo de abogados a la orden. El expresidente podría acatar la orden, negociar con el panel o simplemente ignorarla. También podría apelarla en un tribunal.
Legisladores dicen que falta conocer muchos detalles clave de lo que dijo e hizo Trump durante el asedio al Capitolio. La única persona que puede llenar esos huecos es el mismo Trump, según la comisión. Eso demuestra la falta de evidencias para acusar realmente al exmandatario de algún delito grave. La intención real es mantener el show, en especial días antes de las elecciones de medio término.
Al día siguiente, Trump publicó un memorando en Truth Social, su red social, en el que reiteró sus acusaciones de fraude y expresó “ira, desilusión y queja” porque la comisión no investigaba sus denuncias. No mencionó la orden de comparecencia.
La citación busca testimonio sobre los tratos de Trump con varios excolaboradores y asociados que se han acogido a sus derechos constitucionales contra la autoincriminación ante el panel, entre ellos Roger Stone, Michael Flynn, John Eastman, Jeffrey Clark y Kelli Ward.
La comisión hizo 19 pedidos de documentos y comunicaciones, incluso pedidos específicos de cualquier mensaje enviado por Trump a través de la app de mensajes encriptados Signal “o cualquier otro medio” a congresistas.
Hay pocas posibilidades legales de que Trump coopere con la comisión.
De cualquier forma, la mayoría de los estadounidenses está harta del show político y la demagogia de los demócratas, aliados a la extrema izquierda, con varias crisis creadas por ellos mismos dentro y fuera del país.
Las prioridades de los estadounidenses distan bastante de las campañas contra la derecha en EEUU en medio de una recesión económica y otros graves problemas como el caos en inmigración.
Lo que sí han conseguido los extremistas de izquierda es ahondar la división y el radicalismo. Al parecer, también eso forma parte de los planes y no de la falsa unidad que prometió Biden.
FUENTE: Con informacin de AFP
