MIAMI - La primera vez que al excongresista federal David Rivera se le vio públicamente compartiendo vinos y bocadillos con integrantes de la izquierda latinoamericana fue en Miami en septiembre de 2012.

En una imagen que desde entonces permanece en los archivos de DIARIO LAS AMÉRICAS, a Rivera se le ve sonriente, mientras hace un brindis con los diputados del Parlamento Centroamericano (PARLACEN), Daniel Ortega Reyes, aliado del dictador nicaragüense Daniel Ortega, y Carlos Remberto González, aliado del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) de El Salvador, organización que en ese entonces gobernaba esa nación.

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Por aquel tiempo ambos diputados viajaban con regularidad al sur de Florida, y se reunían con representantes de cámaras de comercio, presuntamente para “promover” negocios en la región.

En la mencionada fotografía donde aparece Rivera con los activistas de la izquierda latinoamericana, se observa también al exsenador estatal Al Gutman, cuya carrera política terminó tras ser condenado por fraude al Medicare. Gutman, que falleció en febrero de 2019, era amigo personal de Rivera y contribuía a financiar las campañas políticas del excongresista cubanoamericano, a través de su empresa Cuban Crafters. De hecho, la foto del encuentro con los aliados nicaragüense y salvadoreño habría sido capturada en las oficinas de esa compañía y posteriormente publicada por un funcionario del consulado de Nicaragua en Miami.

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Una de los eventos que promovió Cuban Crafters a favor del entonces congresista David Rivera.

Una de los eventos que promovió Cuban Crafters a favor del entonces congresista David Rivera.

La fotografía de la reunión privada en Miami publicada entonces en exclusiva por DIARIO LAS AMÉRICAS, fue tomada aproximadamente el 9 de septiembre del 2012, solo tres semanas después de que estallara un escándalo electoral con el que el nombre de Rivera estuvo relacionado.

El hecho, según se determinó en aquel momento tras una investigación federal, consistió en la financiación fraudulenta de la campaña de un candidato fantasma, inscrito para las primarias del partido demócrata en 2012, identificado como Justin Lamar Sternad, con quien presuntamente se intentaba dividir el voto e impedir la nominación del aspirante a la candidatura, Joe García.

Rivera perdió en esos comicios ante García quien resultó electo congresista federal por el distrito 26 de Florida, con el 54 por ciento de los votos a su favor.

Los nexos con Nicaragua

Al destaparse el escándalo electoral que involucraba a Rivera, la entonces consultora política Ana Alliegro, que había fungido como estratega de la campaña de Rivera, resultó implicada en el caso por el que estaba siendo procesado Lamar Sternad y desapareció repentinamente de Miami.

A escasos días de haber sido publicada la fotografía en la que aparece Rivera, que se presume fue tomada y posteada en redes por un funcionario del consulado general de Nicaragua en Miami, tras una investigación realizada por DIARIO LAS AMÉRICAS, se conoció que Nicaragua, gobernada por el sandinismo, era el país que había ofrecido refugio a la exconsultora del político David Rivera, hasta entonces asociado con una postura diametralmente opuesta a regímenes aliados a la corriente del socialismo del siglo XXI en Latinoamérica.

La salida de Alliegro hacia esa nación centroamericana se habría producido semanas más tarde de que trascendiera en Miami el escándalo de financiación fraudulenta de una campaña electoral, con el que quedó relacionada.

Alliegro permaneció 18 meses en Nicaragua. Durante el juicio al que fue sometida en Miami, tras ser deportada desde Nicaragua en marzo de 2014 a pedido del FBI, declaró que Rivera no solo financió con 80.000 dólares para llevar a cabo el fraude electoral a través de Justin Lamar Stenard, sino que la ayudó en dos ocasiones a escapar a un lugar seguro en Nicaragua.

La segunda vez que Alliegro refiere haber viajado a Nicaragua fue noviembre de 2013, a donde regresó después de que tras varios meses de permanecer allí visitó el sur de la Florida. Por encontrarse bajo proceso de investigación por el referido escándalo electoral, las autoridades estadounidenses le retuvieron el pasaporte.

Hasta hoy constituye un misterio la forma en que Alliegro pudo haber viajado nuevamente a Nicaragua sin tener pasaporte.

En conversaciones sostenidas en aquel tiempo con reporteros de DIARIO LAS AMÉRICAS, Alliegro relató que en su primer viaje a Nicaragua, se radicó en la ciudad de Estelí, “en una empresa tabacalera propiedad de un amigo de Rivera”, cuya identidad prefirió no revelar en ese momento. Después, se trasladó a la ciudad de Granada donde se estableció la mayor parte del tiempo que residió en esa nación centroamericana.

La empresa a la que se refirió Alliegro, produce tabacos de exportación para Cuban Crafters, uno de sus accionistas de esa empresa era el fallecido exlegislador Al Gutman que aparece fotografiado con Rivera y los políticos centroamericanos. Kike Berger, amigo de Gutman y Rivera tendría sociedad en la empresa de Tabaco en Estelí. Berger falleció en 2014.

Alliegro dijo desconocer el encuentro sostenido entre Rivera y Gutman con los activistas políticos del FSLN y el FMLN, integrantes del Parlacen, reflejado en la foto.

“Qué hizo él [Rivera], qué discutió con ellos [el régimen de Daniel Ortega], qué negocios hizo, no sé. Estoy fuera de eso, yo nunca me senté con esa gente [los sandinistas]”, comentó Alliegro durante una entrevista exclusiva concedida a DIARIO LAS AMÉRICAS, el 12 de diciembre de 2014.

En aquella ocasión Rivera y Gutman optaron por no responder a las llamadas telefónicas realizadas por DIARIO LAS AMÉRICAS, en busca de sus comentarios al respecto.

El enlace

De acuerdo con fuentes consultadas, la presencia de Alliegro en Nicaragua durante más de un año sólo pudo haber sido propiciada bajo el consentimiento del régimen sandinista en control de todas las instituciones del estado, entre ellas, la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME). Este organismo lo coordina el secretario privado de Daniel Ortega, Néstor Moncada Lau, involucrado en casos corrupción, violaciones de derechos humanos, y de servir de cómplice para ocultar escándalos de abusos sexual contra menores en los que se señala como culpable a Ortega. Bajo esos cargos, Moncada Lau figura en la lista de funcionarios del régimen de Ortega, sancionados por el departamento de Estado de EEUU.

El contacto para resguardar a Alliegro en Nicaragua, la estrega política de Rivera, se habría propiciado a través de Al Gutman, a quien lo unía una amistad cercana con el entonces cónsul del régimen sandinista en Miami, Luis Alberto Martínez Noruega, de regreso hoy en su país.

A Luis Alberto Martínez se le identifica en Nicaragua como uno de los protegidos de Rosario Murillo, la vicepresidenta de esa nación, esposa de Daniel Ortega; también porque sostiene una estrecha relación con José Francisco López Centeno, uno de los hombres más cercanos a Daniel Ortega, tesorero del FSLN y vicepresidente de Alba de Nicaragua S.A. (Albanisa), la subsidiaria de la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) que es dueña del 51 por ciento de las acciones de Albanisa.

José Francisco López Centeno, Albanisa y PDVSA enfrentan sanciones impuestas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos bajo cargos de corrupción, las sanciones han sido designadas en distintos momentos.

“La empresa petrolera estatal ha sido durante mucho tiempo un vehículo para la corrupción. Se han diseñado una variedad de confabulaciones para malversar miles de millones de dólares… para beneficio personal de funcionarios y empresarios venezolanos corruptos”, dijo a través de un comunicado la oficina de control de activos extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés), tras anunciar una de las sanciones impuestas contra PDVSA.

De esa relación con funcionarios del régimen sandinista a cargo de la subsidiaria de PDVSA en Nicaragua, Alba de Nicaragua S.A. (Albanisa), podría haber resultado el enlace del excongresista estadounidense Rivera con la empresa de Petróleos de Venezuela (PDVSA).

Los vínculos de Rivera con el régimen de Venezuela salieron a luz recientemente, tras una demanda judicial que enfrenta su empresa de consultoría Interamerican Consulting Incorporated, sobre la cual pesa una demanda civil impuesta en tribunales de Nueva York, el pasado 13 de mayo, por presunto incumplimiento de contrato de relaciones públicas por un monto de 50 millones de dólares.

La empresa no aparece registrada como agente extranjero ni como empresa de lobby en Estados Unidos. Ambos requisitos serían necesarios para desempeñar su función, según expertos consultados para una investigación realizada por UNIVISION, citada en un despacho de prensa de la agencia Europa Press.

La demanda establece que en 2017 PDVSA estaba al borde de la quiebra y necesitaba alguien que les ayudara a mejorar su reputación y sus relaciones con la clase política estadounidense. Para ese fin, la compañía de Rivera cobraría 50 millones de dólares por un contrato de tres meses. PDVSA adelantó 15 millones de dólares para ese contrato, según se ha publicado.

Cuestionado sobre el contrato, Rivera respondió en un mensaje de texto que le “pregunten a los 6 de Citgo” en referencia a los cinco estadounidenses y a un residente legal que están detenidos en una cárcel venezolana desde noviembre de 2017, arrestados seis meses después de que se firmara el contrato.

“Ellos manejaban toda la operación, incluyendo todo el dinero, en coordinación con la oposición venezolana”, en esta alusión Rivera intentó relacionar con la negociación al líder del partido Voluntad Popular, Leopoldo López, quien para esa fecha se encontraba prisionero del régimen de Nicolás Maduro.

“Es todo lo que sé”, comentó Rivera sin responder más preguntas y rehusando dar más explicaciones.

López, quien tras ser liberado de prisión domiciliaria permanece como huésped de la embajada de España en su país, a través de un portavoz, negó cualquier participación en el mencionado contrato, que fue firmado mientras él se encontraba aislado en una prisión militar de Caracas.

Pedro Burelli, exintegrante de la junta directiva de PDVSA y firme partidario de la oposición venezolana, dijo que la contratación de Rivera por una suma tan elevada podría estar relacionada más con una operación de lavado de dinero de los allegados de Maduro que con una labor real de cabildeo.

“No hay nada legal que el señor Rivera estuviera en posición de hacer para Maduro por 10 veces menos dinero”, dijo Burelli desde Washington a la agencia de prensa AP.

“Comprender cuáles son los verdaderos servicios a prestar en este contrato podría arrastrar a mucha gente más a este desagradable escándalo”.

La demanda afirma que Rivera “no llevó a cabo servicios significativos pactados en el acuerdo, y ciertamente no realizó el nivel de servicios que se pudieran esperar de manera razonable a cambio de una cuota de unos 17 millones de dólares mensuales”.

Los ingresos de Rivera a Nicaragua

Lo que sí está claro que hizo Rivera mientras Alliegro permaneció en Nicaragua fue viajar reiteradas veces a ese país para encontrarse con ella.

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Registro migratorio del excongresista David Rivera sobre sus múltiples viajes a Nicaragua en los años 2013 y 2014, país al que ingresó vía aeropuertos en San José Costa Rica, para trasladarse a Nicaragua por vía terrestre por la frontera de Peñas Blancas, como lo refleja el informe del Ministerio de Gobernación y Policía de Costa Rica.

Registro migratorio del excongresista David Rivera sobre sus múltiples viajes a Nicaragua en los años 2013 y 2014, país al que ingresó vía aeropuertos en San José Costa Rica, para trasladarse a Nicaragua por vía terrestre por la frontera de Peñas Blancas, como lo refleja el informe del Ministerio de Gobernación y Policía de Costa Rica.

El régimen sandinista mantiene controles estrictos de inmigración y Rivera ingresó al país sin problemas en esa fecha. En ese entonces a otros congresistas federales les fue prohibido el ingreso a Nicaragua.

Según reportes de inmigración en poder de DIARIO LAS AMÉRICAS, David Rivera ingresó en varias ocasiones a Nicaragua a través de un punto fronterizo con Costa Rica, tras ingresar por el aeropuerto de San José, en el 2013 y 2014. Los reportes de migración de Costa Rica también reportan que Rivera y Alliegro cruzaron por el paso fronterizo de Peñas Blancas entre Nicaragua y Costa Rica en más de una ocasión, con minutos de diferencia uno del otro.

La exconsultora política describió su estancia en Granada como una fantasía “creada por David en cierto sentido. No me enteraba de nada del caso [escándalo electoral en Miami], yo estaba haciendo negocios, abrí el salón [de belleza], lo expandí y vivía en una casa bien bonita en Xalteva, hasta que me detuvieron”, reconoció en 2016.

@FloresJudith7
Jflores@diariolasamericas.com

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