WASHINGTON — Los senadores están regresando al Congreso en Washington el martes bajo intensa presión para modificar sus normas y vencer la obstrucción republicana y tratar de "salvar" el proyecto de ley de reforma electoral del presidente Joe Biden.

Una votación sobre estas iniciativas está prevista recién a partir del miércoles. Otrora renuente a cambiar las normas del Senado Biden presiona a los demócratas en esa cámara para que suprima el llamado "filibusterismo" y así lograr que el Senado apruebe con su pírrica mayoría de un solo escaño (50 votos, más el voto de la vicepresidente Kamala Harris) la revisión del sistema electoral.

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Así las cosas, Biden apoya descartar una regla del Senado que requiere mayorías especiales para que el Partido Demócrata pueda aprobar amplias reformas que han llamado "derecho al voto", que según asegura el mandatario, está en riesgo.

Los demócratas tienen mayoría en el Senado por solo un voto, el de Harris, y eso no es suficiente, según las reglas actuales, para aprobar la mayoría de las leyes.

El llamado filibusterismo, un recurso obstruccionista parlamentario, exige el voto afirmativo de 60 de los 100 senadores para aprobar un proyecto de ley. Por esa razón, el mandatario y los demócratas quieren eliminar la medida "filibusterismo" debido a que no cuentan con los 60 votos para reformar la ley electoral, una estrategia que ha sido empleada empleada por regímenes socialistas una vez que llegan al poder para afianzarse.

Ahora, los ojos de los demócratas están sobre dos de sus colegas en el Senado Kyrsten Sinema, de Arizona y Joe Manchin, de Virginia Occidental, cuyos votos en el Senado son indispensables para Biden, para romper con la medida legislativa y aprobar su reforma electoral con minoría simple. Los 50 votos demócratas y el de la vicepresidenta Kamala Harris.

Esta vez Biden pide a su partido que cree una excepción al obstruccionismo, que permita cambiar la regla temporalmente y votar los proyectos de ley electorales por mayoría simple, pasando por alto a los republicanos.

El problema es que cambiar la norma requeriría la aprobación demócrata unánime y hasta ahora al menos dos senadores, Kyrsten Sinema de Arizona y Joe Manchin de Virginia Occidental, se oponen.

Si no se consigue convencerles, el filibusterismo seguirá en vigor y, aunque tanto Sinema como Manchin apoyen las reformas electorales, ambos proyectos de ley morirán.

Los demócratas centran su atención en sus colegas en Sinema y Manchin, quienes fueron duramente criticados el lunes, cuando Estados Unidos celebró el día de conmemoración al legado del líder de los derechos civiles Martin Luther King Jr.

Más presión

Martin Luther King III, hijo del asesinado activista, la emprendió contra Sinema y Manchin, los comparó con los "blancos moderados" sobre los que su padre escribió en las décadas de 1950 y 1960, es decir, alguien que profesa su apoyo a darle el derecho al voto a los negros pero no participa en acciones que lleven directamente a la reforma electoral necesaria para alcanzar ese objetivo.

“La historia no será bondadosa con ellos”, según King hijo, mencionando por su nombre a Sinema y Manchin, y pretendiendo establecer similitud en dos hechos y épocas distintas, para presionar a los senadores demócratas.

Será la quinta vez en esta sesión legislativa que el Senado tratará de aprobar el proyecto, en momentos en que varios estados de gobierno republicano han aprobado normas para fortalecer la seguridad en el sufragio, pero los demócratas alegan que "perjudican" particularmente a las personas de raza negra o hispana.

Desde 1917, los senadores pueden decidir parar el debate si logran reunir suficientes voces. Hoy, 60 senadores de 100 son necesarios para que un proyecto de ley sea sometido a votación. La regla no aplica para las leyes presupuestales.

La Cámara de Representantes ya aprobó la medida, pero está estancada en el Senado donde enfrenta una oposición unánime por parte de los republicanos. Debido a que el Senado está dividido 50-50, los demócratas tienen una ínfima mayoría — la vicepresidenta Kamala Harris podría emitir el voto de desempate — pero no tienen los 60 votos para vencer el bloqueo republicano conocido como “filibuster”.

Otrora renuente a cambiar las normas del Senado, Biden usó el feriado en honor a King para hacer precisamente eso, cambiar las reglas.

El lunes, Biden dijo que King no solo luchó a favor de la igualdad racial sino también por “el derecho sagrado de votar, del cual emanan todos los otros derechos”.

“Es hora de que todo funcionario electo en Estados Unidos deje bien claro cuál es su posición. Es hora de que todo estadounidense alce su voz. ¿Con quién estás?”, expresó Biden.

El presidente, debilitado por bajos índices de aprobación, decidió arriesgarse a aprobar a la fuerza una vasta reforma electoral hasta ahora bloqueada por los republicanos en el Senado. Pero Biden sigue sin contar con los votos.

La oposición republicana se alza en contra de las intenciones de Biden y los demócratas de abolir la medida, asegurando que "rompería el Senado" y daría a los demócratas un poder desmedido.

FUENTE: Con información de AP

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