MIAMI.- La deportación de iraníes por parte de EEUU, acordada con Teherán, puede interpretarse como la disposición del gobierno de Donald Trump de “hacer muchas cosas” para facilitar las conversaciones entre los dos países, en el contexto de las tensiones surgidas por la reimposición de sanciones y el programa nuclear, señala el analista internacional Joseph Hage.
Afirma que la repatriación a Irán de 150, de los 400 ciudadanos que ingresaron en forma irregular a EEUU, según anuncio del régimen iraní, denota un acuerdo entre los dos países, aunque advirtió que los temas de uranio e inmigración van separados en la agenda oficial estadounidense.
“EEUU está extendiendo la mano a Irán en más de un tema: primero para conversar sobre el programa nuclear, y segundo, para que se sume al Acuerdo Abrahan; pero sobre todo está convencido que no quiere darle chance a Irán para el enriquecimiento del uranio y está dispuesto a hacer muchas cosas para facilitar las relaciones entre los dos países”, asegura Hage durante su análisis sobre el reporte de este martes.
El ministerio de Exteriores de Irán informó que las autoridades de EEUU deportaron a 150 connacionales “en una primera etapa”, de unos 400 que ingresaron en su mayoría en forma ilegal a territorio estadounidense, según admitió. Y añadió que “estas personas regresarán al país en los próximos uno o dos días”.
El anuncio de Teherán se hizo cuatro días después de que el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, dijo preferir las sanciones a ceder en su programa nuclear, tras conocer la reimposición de las restricciones de la ONU. Una posición a la que el Departamento de EEUU reaccionó e le instó iniciar “conversaciones de buena fe”.
Deportación, acuerdo que exige esperar
“Que se hayan localizado a 400 iraníes dentro de EEUU una buena noticia”, adelantó Hage. “Esto tranquiliza porque al menos sabemos que el gobierno sabe dónde están los iraníes que entraron de una manera ilegal al país”.
Acerca de los 150 deportados, apuntó que en nada ocasionarían problemas a EEUU ni al gobierno de Teherán, porque “para deportar a ciudadanos el país receptor tiene que estar primero de acuerdo, no puede haber deportaciones sin ello. Y además el regreso debe ser aceptado por las autoridades”, según explicó al profundizar sobre la medida de repatriación.
“Lo que hay que ver ahora es qué va a pasar con los 250”, advirtió el experto, quien precisó que el hecho de que se mantengan aún dentro del país está sujeto a “muchas interpretaciones”.
“EUU sabe cómo entraron, pero hay muchas preguntas sobre los que se quedaron, si tienen pasaporte si están identificados o si qué tan relevantes son para Irán o para este otro país”. Y añadió: “Vamos a ver qué pasa, pero lo que sí es seguro es que entraron personas no conectados de buena manera con la seguridad, y es lo que debe investigarse porque no es descartable que sean enviados de la Guardia Revolucionaria o incluso de Hezbolah para infiltrarse; eso no lo sabemos”.
No obstante, Hage considera que esto podría representar un elemento de “aproximación” entre los dos países. “Si EEUU descubre que algunos de los 250 fueron enviados exprofeso para misión, esto podría derivar en una negociación, un intercambio, si fuese el caso, por parte de EEUU a su favor”.
FUENTE: Entrevista a analista internacional Joseph Hage, experto en Medio Oriente y antiterrorismo