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MIAMI.- Rafael Acosta Arévalo, el capitán de corbeta venezolano que falleció el sábado 29 de junio, luego de estar sometido a un régimen de torturas, “murió mientras estaba bajo la custodia de los matones de Maduro y sus asesores cubanos”, denunció la mañana de este martes desde Washington, el encargado de Negocios de EEUU en Venezuela, James Story.

Durante una conferencia de prensa telefónica, en la que tuvo participación DIARIO LAS AMÉRICAS, Story sostuvo que su país “condena la tortura y asesinato” del militar, al que se le acusaba de integrar un grupo de conspiradores que buscaban derrocar al usurpador Maduro.

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Acosta murió pocas horas después de comparecer ante un juez con muestras visibles en su cuerpo de haber sido salvajemente golpeado por agentes al servicio de la dictadura chavista, y en cuya presencia solo logró balbucear las palabras “auxilio, auxilio, auxilio”, mientras perdía el control de sí mismo en una silla de ruedas.

De acuerdo con organizaciones de derechos humanos, el régimen que impera en Venezuela ha aumentado el uso de la tortura en contra de quienes se oponen a sus atrocidades, en el contexto de un “clima de terror” que atribuyen a la presencia de agentes cubanos al interior de las fuerzas militares en ese país sudamericano.

Dijo Story que el crimen del capitán Acosta “es la mayor evidencia de que Maduro continuará matando a su gente y mintiendo al mundo para mantenerse en el poder” y estimó que con ese hecho el régimen mostró su verdadera “cara al mundo”.

“Solo puedo imaginar el dolor no solo de su familia, sino lo que siente toda la familia militar por esta pérdida. No debemos olvidarlo y el mundo debe exigir que el régimen ilegítimo rinda cuentas por esta tragedia”, enfatizó.

Story cuestionó que mientras en días recientes la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, visitaba a Venezuela, la dictadura efectuó la detención del capitán Acosta y más tarde le produjo su muerte en circunstancias que aún no han sido esclarecidas. El lunes la expresidenta de Chile pidió una investigación exhaustiva para determinar la causa de la muerte del capitán.

Al respecto, Waleswka Pérez, esposa del militar, había denunciado el mismo día del arresto que su marido sufrió torturas durante la semana que estuvo detenido. También corroboró que un juez ordenó su traslado a un centro asistencial en el complejo militar Fuerte Tiuna, en Caracas, por el estado en que se encontraba el uniformado al momento de su comparecencia.

Asimismo, Story insistió en implicar a Cuba en el apoyo a Nicolás Maduro para impedir su salida del Palacio de Miraflores. “La única razón por la que Maduro sigue en el poder es por el apoyo de Cuba”, enfatizó el diplomático, quien agregó que “miles de cubanos [están] trabajando en el gobierno venezolano”.

Añadió que “Maduro envía al gobierno de la isla 100.000 barriles de petróleo diarios gratis” y, en contraste”, aseguró que Estados Unidos continúa “enviando ayuda humanitaria a Venezuela, pero el régimen anterior está bloqueando su distribución”.

Story hizo un nuevo llamado a nombre de EEUU para que la comunidad internacional siga ejerciendo presión hasta alcanzar la salida de Nicolás Maduro” y reiteró el respaldo de su país al presidente encargado Juan Guaidó.

Acotó que unos 4 millones de venezolanos han salido del país para escapar de la peor crisis que ha vivido ese país en toda su historia y resaltó que unos 668 permanecen en cárceles. También se refirió a la compra de armas en Rusia para los colectivos de Maduro, que son grupos que reprimen a la población.

El fin de semana pasado, Molly De La Sotta Quiroga, hermana del capitán de navío Luis De La Sotta, quien se encuentra detenido bajo acusaciones de estar involucrado en la llamada Operación Armagedón, denunció en entrevista exclusiva a DIARIO LAS AMÉRICAS que la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), en Caracas, opera como uno de los centros de tortura del régimen de Nicolás Maduro.

De La Sotta sostuvo que su hermano y más de cien reos, entre ellos veinte militares de alto rango, permanecen aislados en sótanos sin ventilación, ni luz solar, “donde viven una pesadilla que muchos jamás imaginaron”.

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