Resulta que para Joe Biden y la extrema izquierda todos los que votaron por Trump en el 2020 y todos los simpatizantes del líder republicano son "extremistas y enemigos para la democracia en EEUU". Al parecer, los radicales de izquierda y Biden quieren extender la cacería política contra Trump a sus allegados y fieles seguidores.
No les basta a los llamados "demócratas" con el [insólito y bochornoso allanamiento] a la residencia del expresidente Trump, algo que sí debió ocurrir con motivos suficientes en el caso de la exsecretaria de Estado Hillary Clinton y su escándalo de emails escondidos y luego borrados junto con los oscuros secretos de la familia Biden y su hijo Hunter Biden. Ambas investigaciones parecen navegar en la galaxia, junto a la [trama inventada sobre Rusia] para encauzar al líder republicano o la [persecución ilegal de Barack Obama y el exdirector del FBI, James Comey,] contra un Presidente elegido democráticamente por la mayoría y en posesión del cargo.
Sin embargo, parece que las reacciones al discurso fueron tan contundentes que Biden emitió una declaración aclaratoria el viernes tratanto de suavizar sus términos y dijo esta vez que "no considera a ningún partidario del expresidente Donald Trump 'una amenaza al país'".
Las marcha atrás del Presidente y sus asesores se han hecho habituales. Nada que extrañar esta vez.
Biden pronunció el jueves un discurso el que dijo que la “ideología extrema” de Donald Trump y sus simpatizantes “amenaza las bases mismas de nuestra república” y catalogó a los seguidores de Trump como fuerzas oscuras dentro del Partido Republicano que intentan socavar la democracia.
Pero el viernes aclaró que “sí considero que cualquiera que llama a usar la violencia, no condena la violencia cuando se emplea, se niega a reconocer un triunfo electoral, insiste en modificar las reglas para el recuento de votos, es una amenaza a la democracia”.
El desenfoque de Biden en busca de votos
Al estilo de regímenes autoritarios y populistas en el mundo, en especial en América Latina, Biden ataca cualquier oposición a sus erráticas políticas que han hundido a la economía estadounidense en una recesión y en la peor inflación en los últimos 50 años, además de sus fiascos en política que no son pocos.
Durante un discurso este jueves en Filadelfia, Biden buscó animar a los votantes antes de las elecciones de medio mandato en noviembre cuando sus niveles de desaprobación apenas sobrepasan el 30% y en algunos sondeos se encuentra cerca del 20%; el peor resultado para un presidente en la historia de la nación.
"Donald Trump y los republicanos del MAGA representan un extremismo que amenaza los cimientos mismos de nuestra República", dijo Biden cerca del lugar donde se proclamó la Declaración de Independencia y se adoptó la Constitución de Estados Unidos hace más de dos siglos.
"No hay lugar para la violencia política en Estados Unidos. Punto. Ninguno. Nunca", advirtió Biden, en una clara referencia al asalto del año pasado al Capitolio por parte de los partidarios de Trump que se negaron a aceptar su derrota. Pero también había infiltrados de la extrema izquierda.
Además, el presidente exhortó a los estadounidenses a "defender" la democracia, pues no está "garantizada".
"Durante mucho tiempo, nos hemos dicho a nosotros mismos que la democracia estadounidense está garantizada. Pero no lo está. Tenemos que defenderla. Protegerla. Todos y cada uno de nosotros".
"Le pido a nuestra nación que se una, que se una detrás del único propósito de defender nuestra democracia, independientemente de su ideología", instó.
La izquierda contra cualquier oposición
Al parecer, la democracia a la que se refiere Biden es aquella que [no tiene oposición] y en la cual el gobierno funciona bajo los designios de un solo partido con una misma idelogía. Suena bastante parecido a socialismo.
Desde su llegada el 20 de enero en 2021, Biden firmó más de 72 órdenes ejecutivas para revertir casi todo el trabajo de su predecesor, su primer indicativo de intolerancia y cero intenciones de unidad o bipartidismo. A partir de ese momento, el mandatario comenzó un camino de ataques sin freno bajo una agenda de [extremistas de izquierda] en ambas Cámaras del Congreso.
Según Biden, de 79 años, "las fuerzas del MAGA están decididas a hacer retroceder a este país. Retroceder a un Estados Unidos donde no haya derecho a elegir, ni derecho a la privacidad, ni derecho a la anticoncepción, ni derecho a casarse con quien amas".
No se necesita ser simpatizante ni afiliado a determinado Partido para ver el retroceso verdadero de este país en los últimos 9 años de gobierno de izquierda. Primero con Barack Obama y ahora su extensión con Biden.
Durante el gobierno de Trump, más del 90% de los indicadores económicos -antes de la pandemia del coronavirus- estaban en terreno positivo. Luego de la pandemia, las medidas de la administración Trump impulsaron una recuperación sorprendente, truncada por el gobierno de Biden y que ha terminado en recesión, sin reconocimiento oficial.
A sólo año y medio de gestión de Biden, con casi los mismos asesores de Obama, más del 87% de los indicadores económicos se encuentran en [terreno negativo] y marcando récords en las últimas décadas. Entre ellos los precios de los combustibles, tras una "guerra" contra la industria del petróleo estadounidense y [hacer dependiente a EEUU nuevamente] de los valores impuestos por la Organización de Países Exportadores y Productores de Petróleo (OPEP y OPEP+).
La reacción del expresidente Trump
El presidente Biden busca impulsar a su Partido Demócrata antes de las elecciones de medio mandato en las que está en juego el control del Congreso.
Donald Trump, en reacción a las palabras de Biden, publicó en su plataforma de internet Truth Social una imagen dividida con Joe Biden a la izquierda apretando los puños en el atril, y con él a la derecha besando una bandera de Estados Unidos.
"Alguien debería explicarle a Joe Biden qué significa MAGA (...) Si él no quiere hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande, ni a través de palabras, acciones y pensamientos, entonces ciertamente no debería representar a Estados Unidos de América", publicó Trump debajo de la imagen.
Uno de los temas centrales del discurso de Biden fue la "batalla por el alma de la nación"; sin embargo, su administración se desentendió durante un año de la escalada de precios que ahogaron a la mayoría de los consumidores estadounidenses de cualquier afiliación política, y de las crisis creadas por su gobierno.
La Casa Blanca financia una guerra en Ucrania que impulsó contra Rusia y que le ha costado a los contribuyentes, hasta el momento, más de 70.000 millones de dólares con un alto riesgo para la seguridad nacional con la cantidad de armas y municiones enviadas a Ucrania, cuando la industria militar estadounidense informó que la falta de "microchips" o semiconductores ha afectado la producción.
Biden acaba de pedir al Congreso otros 13.700 millones de dólares más para Ucrania. Pero ahora también es Taiwán: Washington anunció un paquete de armas para esa nación por 1.100 millones de dólares.
"Estamos viviendo una batalla por el alma de esta nación", dijo Biden al utilizar la misma frase dicha por Trump en el 2017 al pueblo estadounidense.
Las encuestas parecen indicar que al líder demócrata le conviene ser más agresivo. La semana pasada, Biden acusó a los partidarios de Trump de estar consumidos por el "semifascismo" en un tono que lo aleja cada vez más de su presunta moderación y promesas de "unidad" nacional.
Los nuevos "demócratas"
Los demócratas sueñan con imponerse en la elección que renueva la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado y que tradicionalmente es desfavorable al partido que ocupa la Casa Blanca.
Al Partido Demócrata le será bien difícil mantener el control en la Cámara Baja y el Senado, a pesar de todas las tácticas de la izquierda contra Trump y las premisas conservadoras de los republicanos para distraer a los estadounidenses de la cruda realidad que viven con un altísimo costo de vida; una crisis humanitaria, económica y de seguridad nacional en la frontera sur; escasez, exceso de horas laborales para suplir la falta de empleados en las empresas (11,2 millones de puestos disponibles) y una mayor división política y social en el país con el incremento de la violencia en más de 11 estados de la nación. Pero la lista de desaciertos es más extensa, cuando uno de cada tres estadounidenses vive en la pobreza o cerca de ella, según un estudio reciente.
Los ataques de Biden, aupados por la extrema izquierda y la imperiosa necesidad de cautivar a los votantes, se sustentan sobre el mismo extremismo que supuestamente critica. Para el Presidente no existe radicalismo en la izquierda, todos los simpatizantes de Trump (su oposición) son extremistas.
Sin dudas, no pocos de quienes creyeron que el señor Biden ofrecería una mayor unidad, paz y prosperidad para esta nación deben estar desencantados y la mayoría de los estadounidenses debería estar alarmada ante un [radicalismo de izquierda] o socialismo que trata de imponerse y que ha ganado terreno y poder político a cualquier costo y al estilo de cualquier régimen totalitario. Ese es el verdadero peligro para la democracia en EEUU.
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