MIAMI.- Tras 20 años de protección y espera, más de 57.000 hondureños afincados en los Estados Unidos miran con incertidumbre el futuro de sus vidas: el Gobierno de Donald Trump suspende el estatus migratorio preferencial, conocido como TPS, que incluye el codiciado permiso temporal de trabajo.

"Tristemente, los hondureños son las últimas personas en sur de la Florida que han perdido su estatus de TPS este año, después de los haitianos, los nicaragüenses y los salvadoreños”, señaló la congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen a través de un comunicado.

“La decisión errónea de esta administración de rescindir el TPS para miles de hondureños tendrá un impacto trágico en sus vidas”, subrayó y anticipó que esta situación tendrá un impacto negativo en nuestra economía, cuando el permiso temporal de trabajo sea retirado a los hondureños.

La fecha del fin del TPS para los hondureños es el 5 de enero de 2020, según informó el Gobierno estadounidense, para “facilitar el regreso a Honduras o regularizar el estatus migratorio por otros cauces”.

El TPS es un programa especial de protección humanitaria que, como su nombre indica, es temporal y otorga permiso de estancia y de trabajo en Estados Unidos a ciudadanos de países con circunstancias específicas que dificultan la vida, como un conflicto armado, un desastre natural o una epidemia.

El presidente demócrata Bill Clinton concedió el estatus preferencial TPS a los hondureños en 1998, tras el azote del huracán Mitch, que prácticamente arrasó el país centroamericano y lo sucumbió en una profunda crisis socioeconómica.

Desde entonces, cada uno de los gobiernos estadounidenses, republicanos y demócratas, han renovado el permiso especial cada 18 meses.

Una de las promesas de campaña electoral de Trump fue restringir la ola migratoria a EEUU y su administración ha suspendido en los últimos meses el TPS a salvadoreños, haitianos y nicaragüenses.

Los hondureños conforman el segundo mayor grupo de inmigrantes protegidos por este programa, con unos 57.000, únicamente superados por los 195.000 que suman los salvadoreños.

Ros-Lehtinen argumentó que “en lugar de dejar en el limbo a muchos que se han convertido en nuestros amigos y vecinos, el Congreso debería aprobar la Ley ESPERER” que presentó el congresista republicano Carlos Curbelo y que permitiría a los beneficiados con TPS “solicitar residencia legal permanente.”

De hecho, Curbelo logró agrupar un grupo bipartidista de congresistas para presentar la propuesta de ley que otorgaría el estatus de residente legal permanente a más de 300.000 migrantes, entre ellos nicaragüenses, hondureños, salvadoreños y haitianos.

“Los hondureños se han convertido en parte esencial de la comunidad del sur de la Florida con su contribución a la economía y la cultura”, señaló el congresista, “y ésta es otra mala decisión del Gobierno, aunque hace mucho tiempo dije que el Congreso tiene la responsabilidad de poner fin a la ansiedad

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