martes 24  de  enero 2023
EEUU

El muro que le está quitando el sueño a Trump

El mandatario estadounidense ha estimado que la construcción de esa estructura en la frontera con México tendría un costo de entre 8 y 12.000 millones de dólares

Por RUI FERREIRA

MIAMI.– El presidente Donald J. Trump está convencido de que un muro en la frontera con México es absolutamente necesario.

“No es una cuestión política, sino que es bueno para el corazón de la nación porque la gente quiere protección y un muro protege. Basta con preguntar a Israel”, dijo el mandatario estadounidense en una entrevista el jueves con la cadena Fox.

La duda de muchos es si será posible edificar una estructura de tal magnitud, porque un muro a lo largo de la frontera sería una obra de una magnitud extraordinaria solamente comparable a la construcción de la presa Hoover, en Colorado. Además, hay que definir qué es un muro. Una pared de cemento sin huecos o una cerca con pequeños espacios entre los barrotes de acero, como es la mayoría de la que está edificada actualmente. Aparentemente, la idea de Trump es que sea un mezcla de las dos.

La frontera entre los dos países tiene 1.954 millas, casi dos tercios atraviesa ríos, divide centros urbanos, montañas, desiertos y hasta un campo universitario. En estos momentos solo están cubiertas 580 millas de la frontera, con una mezcla de pilotes de acero, trampas contra carros y camiones, simples barreras metálicas y toda una parafernalia de medios electrónicos de detención de personas, como sondas infrarrojas y de calor, cámaras de televisión y la vigilancia continua de los efectivos de la Patrulla Fronteriza, en camionetas y helicópteros.

Pero un muro de cemento, como se concibe en el imaginario popular, solo existe en algunos de los centros urbanos y cerca de los pasos fronterizos, de automóviles y peatones. Nada parecido a los muros de Berlín, Nicosia o Jerusalén. Lo que hay en la frontera con México en estos momentos es lo que los guardias fronterizos llaman una ‘cerca’.

Sin embargo, es una cerca que no es fácil de cruzar. En California, por ejemplo, está constituida por barrotes de acero de tres metros de altura, con una pequeña separación donde no cabe un cuerpo humano y que, en San Diego, se interna mar adentro. En esta zona se encuentra el segmento más elaborado del muro, constituido por dos barreras metálicas, que no siempre son en línea recta lo que la hace prácticamente invulnerable. Es la zona de la frontera donde se concentra el mayor núcleo urbano con Tijuana del lado mexicano.

En Texas, no hay cerca sino un feroz desierto que constituye en sí un muro natural, freno a la inmigración ilegal.

Son 580 millas de cerca que se comenzaron a construir en 1994 y fueron interrumpidos el año 2010. Por el camino quedaron sellados tres estados, California, Nuevo México y Arizona. Lo demás es terreno abierto cuyo mayor obstáculo es el Río Grande, en Texas, donde la Patrulla Fronteriza ejerce un vigilancia particular. El 65% de la frontera no tiene cualquier protección física.

“La construcción del muro como quiere el presidente Trump es posible dentro de determinadas condiciones. En primer lugar el presupuesto, porque los obstáculos naturales son inmensos, complejos y difíciles de remontar. En las montañas por ejemplo es virtualmente imposible construir un muro como se concibe, no se puede construir un muro de cemento en una zona irregular. En ese caso sería una ‘cerca virtual’, electrónica”, explica Moisés Arango, profesor titular de ingeniería de la Universidad de Pittsburg.

En este caso, precisa, “por las características de la frontera, un muro tendría varios componentes, una física y otra electrónica. En otros casos, la seguridad depende de la Patrulla Fronteriza.

Todavía no hay un plan diseñado. De hecho, el presidente Trump en su orden ejecutiva de esta semana dispone que los planes sean confeccionados lo más pronto posible. Esto, según varios analistas, pudiera retrasar el proyecto. “Es una obra pública. Tendrá que haber una licitación”, recordó esta semana la cadena MsNBC. La obra pudiera ser ejecutada por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército pero lo más probable es que sea hecha por contratistas particulares, lo cual obliga también a otra licitación. Como dice el congresista demócrata Luis Gutiérrez, fuerte opositor del muro, “esto es un crimen que pudiera tardar años”.

Durante la campaña presidencial, Trump admitió que al final de la jornada solo será necesario construir 1.000 millas de muro, las restantes 1.000 quedarían al descubierto precisamente por los obstáculos naturales que representan. El mandatario ha estimado que costaría entre 8 y 12.000 millones de dólares. No es una cifra unánime.

Según escribió en la Technology Review, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, el periodista británico Konstantin Kakaes, la construcción del muro oscilaría entre 30.000 y 40.000 millones de dólares por cada 1.000 millas, esto sin contar los costos anuales de manutención ni el precio de demoler la cerca actual para sustituirla por otra más sólida. Para el Washington Post el precio se eleva a 42.000 millones por cada 1.000 millas.

El presidente siempre ha dicho que quiere que México pague por la construcción del muro. El presidente Enrique Peña Nieto se ha negado a hacerlo por una cuestión de soberanía nacional y los dos mandatarios se encuentran enfrentados por esto. No hay ninguna ley que obligue a México a pagar por el muro por lo cual Trump maneja otras alternativas que incluyen un impuesto del 20% a las importaciones mexicanas pero pudiera también abarcar las remesas de los inmigrantes, que el mandatario ha dicho puede confiscar. En la década de los 90, Oklahoma intentó imponer un tributo a las remesas pero fue un fracaso total y la ley estatal terminó siendo anulada.

Si el muro se construye será siempre un foco de tensión entre Estados Unidos y México. Según el diario Arizona Republic, hay cuatro razones por las cuales los mexicanos odian un muro. La primera es que un muro no es una cerca, como lo consideran ahora. Sería elevar un insulto a otro ámbito en el cual los mexicanos serán vistos como unos ciudadanos indeseables como nacionalidad y se consideraría un pueblo paria para su vecino del norte, algo inconcebible para el fuerte nacionalismo mexicano.

En segundo lugar les recuerda cómo hace dos siglos perdieron mitad de su país a favor de Estados Unidos, con la anexión de Texas, California, Nevada, Utah, Arizona y partes de Colorado, Wyoming y Nuevo México. “Es obvio que los mexicanos tienen un sentimiento nacionalista muy fuerte. La orden ejecutiva de Trump sencillamente les recuerda las complicadas relaciones con Estados Unidos, incluyendo la guerra y otras muchas tensiones”, apuntó Francisco Lara Valencia, profesor de estudios Transfronterizos de la Universidad de Arizona.

Otro aspecto es que consideran el muro como un bofetada a los mexicanos que trabajan en Estados Unidos, cuyas familias dependen de las remesas que envían continuamente. Después de todo, los mexicanos ejercen determinados trabajos que los estadounidenses no quieren hacer, principalmente en la agricultura. “Los estadounidenses no quieren hacer estos trabajos. Si quitamos a los mexicanos la industria se cae, desaparece”, explica al Arizona Republic, el granjero de Iowa, Darin Drykstra.

Por último, los mexicanos miran la construcción del muro como si solo ellos se hubieran beneficiado del Tratado de Libre Comercio, uno de los argumentos de Trump para construir el muro, quien dice que existe un déficit comercial de 6.000 millones a favor de México. Pero lo cierto es que el país azteca, a consecuencia del tratado, dispone de 402 restaurantes McDonals’s, 500 cafés regentados por Starbucks, más de 4 millones de mexicanos hacen sus compras en Walmart, la firma estadounidense que anunció en diciembre una inversión de 1.300 millones de dólares en el país al sur del río Grande, reveló la cadena Fox. A su vez en Estados Unidos, 14 millones de empleos dependen directamente del Tratado de Libre Comercio, incluyendo 110.000 en Arizona.

Según el Departamento de Comercio, Estados Unidos importó de México el año 2015, 74.000 millones de dólares en vehículos, 63.000 millones en maquinaria eléctrica, 49.000 millones en maquinaria diversa, 14.000 millones en petróleo y 12.000 millones de instrumental clínico. Además, vende 21.000 millones de frutas, vegetales, comida procesada y cerveza. Si el muro es construido y el Tratado de Libre Comercio es renegociado, muchas de estas importaciones desaparecerían o, con un impuesto de importación del 25%, le costarían mucho más al consumidor al norte del río Grande. Que tiemblen los amantes de la cerveza Corona.

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