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@JesusHdezHquez

MIAMI.- A tres años de cumplir una condena de 20, John Walker Lindh, conocido como "el talibán estadounidense", ha salido en libertad vigilada por buena conducta, no sin antes desatar el disgusto de medio país, incluyendo al presidente Donald Trump.

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"No me gusta en absoluto", dijo Trump durante un acto con agricultores en la Casa Blanca.

"Hace dos semanas acudí a los mejores abogados del país y les dije ¿Qué podemos hacer sobre esto? Y ellos dijeron desde un punto de vista legal que no hay nada que podamos hacer, pero lo vigilaremos (a Lindh) de cerca", apuntó el mandatario.

El hombre fue aprendido en Afganistán, cuando tenía 20 años, por formar parte de los talibanes y más tarde condenado por sus vínculos con la cédula terrorista Al Qaeda, la misma que ocasionó el peor ataque que ha sufrido Estados Unidos, cuando Osama bin Laden ordenó destruir la Torres Gemelas en Nueva York, el 11 de septiembre de 2001.

Su salida de una cárcel federal en Indiana ha provocado mil preguntas sobre cómo tratar a los terroristas, al margen de los derechos que otorga la ley a los convictos.

Cómo fue

Cuentan que Lindh, que hoy tiene 38 años, se convirtió del catolicismo al islam cuando tenía 16 y que a los 17 se fue a Yemen a estudiar árabe.

Dos años después, persuadido por ideas incendiarias y motivado por la obligación religiosa del Yihad, llegó a Afganistán, donde se unió a la fuerzas talibanes que gobernaban el país asiático.

Al producirse invasión, su captura colmó los medios de comunicación. Fue trasladado a la cárcel habilitada en la Base Naval de Guantánamo, en territorio de Cuba, en junio de 2002.

A diferencia de los detenidos de otras nacionalidades, fue sometido a la justicia de un tribunal federal por ser estadounidense, bajo las reglas de la jurisdicción militar.

La Fiscalía apostó por condenarlo a cadena perpetua pero un acuerdo de última hora, cuyos detalles se desconocen, le bajó la pena a 20 años.

Más tarde se supo que el individuo “condenó el terrorismo en todos los niveles” y reconoció que los ataques de Bin Laden “iban en contra del islam”.

Después

Aquella “repulsa” hacia el terrorismo fue puesta en duda cuando un informe de la cárcel en 2016 y otro en 2017 señalaron que Lindth continuaba apoyando “la guerra global y escribiendo y traduciendo textos radicales”.

El juez T.S. Ellis, del tribunal de Alexandria, no desestima la preocupación y le impuso la obligación de estar bajo vigilancia en los próximos tres años.

Durante su libertad condicional, el hombre no podrá viajar al extranjero, deberá obtener permiso para conectarse a internet -siempre bajo el control de las autoridades- y solo podrá comunicarse en inglés

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