BEAVER — Un grupo de demócratas protestó recientemente en Pensilvania, furiosos porque una planta de electricidad iba a cerrar, lo que amenazaba el sustento de muchas familias.

La multitud se congregó frente al tribunal de la localidad Beaver County. En su mayoría eran hombres blancos, y pocos tenían educación universitaria. Muchos expresaron su descontento con la dirigencia del partido, denunciando que ya no los representa.

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“Los demócratas se han vuelto unos extremistas”, opinó Shaun Majors, de 42 años, quien tiene sólo educación de secundaria y ha trabajado en la Planta Eléctrica Beaver Valley casi toda su vida adulta.

“Voté por Trump en las elecciones pasadas y estoy dispuesto a hacerlo otra vez”, añadió.

Pocos días antes, decenas de miles de demócratas llenaron un parque de Manhattan, aplaudiendo a gritos a Elizabeth Warren y sus llamados de mejorar el acceso a la atención médica, reducir la violencia y contrarrestar la influencia de las empresas de combustibles fósiles. La multitud era multiétnica, de gran presencia femenina y de alto grado de educación.

Una de las participantes era Kelly Hafermann, de 41 años, de Brooklyn, con una maestría y quien trabaja para una prestigiosa universidad cerca de allí.

"Estoy a favor de ideas audaces", declaró Hafermann, aplaudiendo el viro hacia la izquierda de los políticos de su partido. "Quiero estar rodeada de gente que piensa como yo”.

Las dos situaciones ilustran la división entre los demócratas apenas cuatro meses antes de que comience el proceso de selección de su candidato presidencial. Mientras en las costas los demócratas favorecen propuestas liberales, en la región centro-occidental advierten a los candidatos que si no adoptan propuestas más centristas Trump podría volver a ganar

Los demócratas en las ciudades, de mayor educación, son quizás los más expresivos, especialmente en Twitter. Pero son los de clase obrera, particularmente en lugares como Beaver County, los que eventualmente decidirán la suerte de Trump.

Ninguno de los manifestantes en Pensilvania entrevistados la semana pasada tenía cuenta de Twitter. Ninguno había ido a la universidad. Y eran pocos los que estaban muy decididos a votar por un demócrata en el 2020, aunque estaban registrados como demócratas.

Daniel Keener, un demócrata de 72 años que se jubiló tras trabajar más de dos décadas en la planta de electricidad, se quejó de que los demócratas “están demasiado a la izquierda”.

“Todos los candidatos quieren quitarme mi pistola”, expresó Keener, señalando el revolver que tenía enfundado al cinto. Aseguró que votará por Trump en el 2020 pero mantendrá su registro como demócrata porque “soy un sindicalista” y su familia ha sido tradicionalmente de ese partido.

Los republicanos sufrieron duras derrotas en las elecciones legislativas del 2018, en parte debido a la turbulencia de la presidencia de Trump y a su retórica divisiva, que alienó a las mujeres. Pero ganó la presidencia en el 2016 gracias al respaldo de la clase obrera en Pensilvania, Michigan y Wisconsin, estados que no habían favorecido a un republicano en varias décadas.

Beaver County, una zona en las afueras de Pittsburgh y cerca del límite con Ohio, es uno de 14 condados en Pensilvania que Trump ganó en el 2016 a pesar de que la mayoría de los votantes registrados son demócratas. Había más de 59.000 demócratas registrados y 40.000 republicanos registrados en ese condado ese año, pero Trump ganó por casi 16.000 votos, según datos obtenidos por la AP.

La tendencia fue igual o peor en condados adyacentes.

En el condado Fayette County, había 20.000 demócratas registrados más que republicanos, pero Trump ganó por 17.000 votos; en el condado Washington había 13.000 demócratas registrados más que republicanos y sin embargo Trump ganó por 25.000 votos y en el condado Westmoreland, había 10.000 demócratas registrados más que republicanos y sin embargo Trump ganó por 57.000 votos.

En todo el país, los demócratas perdieron en 573 condados similares, incluyendo en cinco estados de Nueva Inglaterra.

La tendencia fue particularmente grave en Michigan y Wisconsin. Aunque una falta de concurrencia a las urnas por parte de minorías étnicas ayudó a Trump, son muchos los demócratas que admiten que la clase obrera blanca es su gran desafío para el 2020.

Alarmados por la tendencia, demócratas sindicalistas o dirigentes a nivel local le están rogando a la cúpula nacional del partido que modere las promesas más audaces de candidatos como Warren o Bernie Sanders.

“En este país sigue habiendo una fuerte tendencia del centro político”, señaló Darrin Kelly, presidente del Consejo Laboral del Condado Allegheny, que representa a unos 100.000 sindicalistas en la región. Los demócratas, se quejó, “no están viniendo aquí para escuchar lo que tenemos que decir”.

Preguntado sobre la tendencia del partido, Kelly respondió, "hablando estrictamente desde el punto de vista de alguien del occidente de Pensilvania, lo considero muy inquietante".

A decir verdad, los demócratas no están del todo ignorando a la región.

El ex vicepresidente Joe Biden mostró imágenes del oeste de Pensilvania al lanzar su candidatura. Sanders hizo campaña en Pittsburgh. Amy Klobuchar, de Minnesota, fue allí la semana pasada.

Warren estuvo el fin de semana con trabajadores de la industria automotriz que se declararon en huelga en Michigan.

“Estamos hartos de un país donde todo el dinero va a un grupo reducido de personas en la cima, y más nadie se beneficia”, exclamó Warren.

Sin embargo, muchos sindicalistas en el oeste de Pensilvania se quejan por el hecho de que Warren apoya el Plan Verde (“Green New Deal”) que esencialmente acabaría con la industria de combustibles fósiles, afirmando que ello sería desastroso para las familias de clase trabajadora de la región.

La avenida principal de Beaver está prosperando, gracias en parte a la construcción de una enorme planta petroquímica que está empleando a miles de obreros de construcción. Trump visitó el proyecto la semana pasada.

En un café a poca distancia del lugar de esa construcción, la presidenta del Partido Demócrata en el condado Beaver, Terry Mitko expresó temores de que planta causará contaminación ambiental, pero sus críticas fueron leves. Cuando se le preguntó sobre el mensaje de su partido, animó a los candidatos a evitar temas álgidos en la región, como la tenencia de armas, el aborto, la posibilidad de destituir a Trump y el Plan Verde.

Mitko reconoció que es complicado hallar un mensaje político ideal en la era Trump. Su comité demócrata local, por ejemplo, ni siquiera pudo ponerse de acuerdo en torno a tres temas de su plataforma. Mitko anima a los candidatos a enfocarse en temas como empleos y educación.

"Hay 50.000 demócratas aquí. Algunos votarán por Trump, pero otros no. Yo soy optimista”, manifestó Mitko.

En la protesta a poca distancia de allí, Terrence Ankrom,, un electricista de 60 años de edad y registrado como demócrata, no es tan optimista.

Compartió sus inquietudes con dos colegas, antes del inicio de la protesta. Los tres habían votado por Trump.

Cuando se les preguntó si tenían cuentas de Twitter, se rieron. Uno mostró su teléfono celular, del modelo antiguo plegable.

Ankrom dijo que votó por Trump en el 2016 porque no quería votar por Hillary Clinton. Entre los aspirantes demócratas del 2020, se expresó a favor de Warren.

“A ella le haría caso”, indicó.

Cuando uno de sus amigos le señaló que con Warren habrá que pagar más impuestos, Ankrom se retractó.

FUENTE: AP

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