WASHINGTON - Muchos juguetes se van a agotar antes de las fiestas de fin de año como consecuencia de los desajustes en las entregas de mercaderías derivados de la pandemia del COVID-19. Esto puede ser un drama... o una gran oportunidad de replantear la forma en que celebramos las fiestas.

Podemos comprar los regalos temprano y resistir la tentación de afanarnos a último minuto por conseguir cosas que “hay que tener” y que realmente no necesitamos. Podemos ir por algo elegante y no de moda; por cosas hechas a mano, no de fábrica. Buscar experiencias en lugar de artículos materiales y transmitirles esta filosofía a los niños.

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Esto requiere una estrategia, pero puede hacer que las fiestas sean más saludables, con menos estrés.

Los juguetes pueden escasear

La escasez de juguetes durante las fiestas no es nada nuevo. La mayoría de los años surge algún juguete o consola de moda, difícil de conseguir porque fabricantes y vendedores no calcularon bien la demanda.

La diferencia este año podría ser la cantidad de juguetes que escasean. La mayoría de los juguetes y de los aparatos electrónicos son fabricados en Asia y los embotellamientos en los puertos están demorando las entregas. El costo del transporte, por otro lado, se fue por las nubes.

“La cadena de suministros está muy afectada”, dice Gold.

El aumento de los costos generalmente es trasladado a los consumidores, que deben pagar más por los productos. Esto, junto con la previsible escasez a medida que se acercan las fiestas, debería alentar a la gente a hacer sus compras lo más temprano posible, según Jillian Wahlquist, vicepresidenta de Tom’s Toys, una cadena con tres tiendas de juguetes en California.

“Si hay algún juguete en particular o algo que sus padres realmente quieren, cómprelo ahora”, dice Wahlquist.

Cómo evitar las peleas de último momento por los juguetes

Es obvio que un frenesí de compras al principio de la temporada navideña puede ser tan destructivo como las compras de último momento. Considere la posibilidad de preparar un presupuesto, con todos los gastos que piensa hacer, incluidos regalos, decoración, diversiones y viajes. Haga una lista con los nombres de todas las personas a las que les quiere regalar algo y busque regalos que encajen en su presupuesto, así no se endeuda.

Si debe comprar algo para un niño y no sabe bien qué quiere, o cree que perderá el interés en el juguete pronto, considere otras alternativas.

La primera alternativa es un juguete de calidad, del que un niño no se canse pronto. Juegos de mesa, artículos para pintar, materiales para artesanías y juguetes para construir cosas son buenas posibilidades.

Otra opción: Artesanías hechas a mano. Si no es bueno en eso, puede comprar juguetes de madera, animales de peluche y otras cosas hechas a mano en ferias, mercados y en algunos portales de las redes. Pueden resultar costosos, pero la calidad y el encanto de estos regalos puede justificar su precio. Además, beneficia a individuos y pequeños comercios en lugar de las tiendas grandes.

Regalar experiencias es otra gran opción, especialmente a los adolescentes. Investigadores de la Universidad de Illinois en Chicago comprobaron que los niños de tres a12 años prefieren regalos materiales, mientras que los más grandes disfrutan las experiencias. Los adolescentes tienen mejor memoria y recuerdan detalles de un evento, que genera una felicidad duradera. Los chicos de menor edad no recuerdan tanto los momentos felices, aunque fotos y videos de esos momentos pueden refrescarles la memoria, según los investigadores.

Las experiencias pueden ser trepar una roca o el muro de un gimnasio, jugar un campo de minigolf o en un parque de diversiones; viajes o lecciones relacionados con algún interés del muchacho, como montar a caballo o cocinar. En tiempos normales, entradas para un partido, un concierto u otros espectáculos serían buenas opciones, aunque este podría no ser el mejor momento, en plena pandemia.

Explore lo que quiere o disfruta el muchacho

Pregúntele a su hijo cuál fue su regalo favorito del año pasado, el año previo y el anterior. Hasta los adolescentes con más memoria pueden tener problemas para recordar los regalos del pasado.

El objetivo no es avergonzar a los pequeños porque no se acuerdan. Es entablar una conversación en la que usted puede transmitirles sus recuerdos, que probablemente sean momentos que pasaron juntos y no los regalos que se dieron. Juntos, tal vez puedan preparar una lista de lo que quieren hacer como familia durante las fiestas.

Cuando mi hija era pequeña, creé un calendario de Advent que incluía una actividad para cada día, desde cocinar galletas hasta armar casas con pan de jengibre y ver los alumbrados de Navidad del barrio. Ahora ella estudia en la universidad y tiene buenos recuerdos de las cosas que hicimos juntos, no tanto de los juguetes.

No hay una varita mágica que nos permita resolver el embotellamiento de suministros y llenar las estanterías de regalos. Pero enfocarnos en las cosas que podemos controlar puede reducir nuestro estrés.

FUENTE: Con información de AP

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