MIAMI.- LAURA RIVERA
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El anuncio del presidente Obama de que postergará la retirada de tropas en tierra afgana y que espera ayuda de sus aliados para frenar el avance del Talibán desata interrogantes sobre el trabajo de sus tropas después de 14 años en ese país
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El presidente Barack Obama anunció este jueves que los 5.500 soldados desplazados en Afganistán -que iban a regresar a fin de año- se quedarán adonde están, con lo que se mantendrán las tropas de 9.800 efectivos en ese país más allá de su mandato, que finaliza en 2017.
La noticia no sorprendió a los medios, pues las últimas noticias sobre Afganistán auguraban la posibilidad de que el mandatario estadounidense tomara la decisión de romper con la promesa de retirar las tropas desplazadas en ese país.
Por un lado, la toma de la ciudad de Kunduz hace dos semanas fue un signo alarmante de cómo el Talibán se había reafirmado. Por otro, el bombardeo al hospital de Médicos sin Fronteras, que demostró fallas en las operaciones militares, y además, se conoció un informe de Naciones Unidas que claramente mostró el avance preocupante de esas fuerzas rebeldes en el país afgano.
The Times publicó este lunes datos de ese informe y entrevistas de funcionarios locales que constataban la realidad de este grupo insurgente en expansión, que aparentemente se ha propagado por más de la mitad de los distritos administrativos del país.
Esta información contrastó con la evaluación de la situación que presentó el general John Campbell, comandante estadounidense en Afganistán, cuando testificó ante el Comité de Servicios Armados del Senado la semana pasada, según señala The New York Times este jueves en una editorial.
"Las fuerzas de seguridad afganas han mostrado valor y la resistencia", dijo Campbell. "Todavía están se están sosteniendo. El Gobierno afgano mantiene el control de Kabul, del Highway One (una carretera importante), de sus capitales de provincia y casi todos los centros de distrito", aseguró.
Sin embargo, de acuerdo con los testimonios recabados por The Times, el Highway One, que conecta todas las principales ciudades de Afganistán, ha sufrido durante mucho tiempo repetidos ataques de los talibanes.
Lo que el diario describe es que en las últimas semanas, los insurgentes han cortado una carretera en la provincia de Baghlan, que había sido un bastión del Gobierno contra la oposición. Mientras tanto, en muchos distritos que estaban bajo el control del Gobierno, al igual que Musa Qala, provincia de Helmand, y en Charchino, provincia de Oruzgan, las fuerzas militares afganas mantienen sólo los edificios gubernamentales en el centro del distrito pero están bajo constante asedio por los insurgentes.
Realidad a la vista
Después de estos cruces de información, el presidente Obama admitió este jueves que las tropas deben quedarse en Afganistán ya que "las fuerzas afganas no son aún tan fuertes" como para garantizar la seguridad del país.
De esta manera, el Presidente dejó ver que la realidad de esa nación es más cercana a la que reveló el informe de Naciones Unidas que a la que presentó el general Campbell ante el Congreso.
A su vez, el jefe del Pentágono, Ash Carter, pidió el compromiso de sus aliados, lo que demuestra no sólo que la situación en Afganistán no está controlada en lo más mínimo, pues las tropas de EEUU no podrían frenar al Talibán en solitario.
"Anticipamos que el compromiso de Estados Unidos deberá impulsar, a su vez, el compromiso de otros integrantes de la coalición con los que las tropas estadounidenses han estado operando", dijo Carter.
Añadió que ya inició "consultas con aliados fundamentales para garantizar la continuidad de su apoyo para esta misión".
Recuento
Estados Unidos y la OTAN invadieron Afganistán en 2001, poco después de los ataques del 11 de septiembre de ese año contra Nueva York y Washington, para sacar del poder a los talibanes. En las operaciones, EEUU llegó a desplazar 100.000 soldados en ese país.
La alianza anunció el fin de las operaciones de combate a fines de 2014, para dejar en el país unos 13.000 efectivos, incluyendo tropas estadounidenses, en misiones de entrenamiento y asesoría a fuerzas oficiales locales.
La semana pasada, Carter participó de una reunión de la OTAN en Bruselas, en la que habló detalladamente sobre los compromisos en marcha en Afganistán.
Tras el anuncio, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, felicitó la decisión de Obama, y subrayó que será "crucial" continuar apoyando a las fuerzas afganas.
La "contribución estadounidense será un factor significativo" en las "decisiones clave" que la Alianza tomará en las próximas semanas sobre el futuro de su operación en Afganistán, dijo Stoltenberg en Bruselas.
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