AEROPUERTO KEFLAVIK, Islandia.- La llegada del vicepresidente estadounidense Mike Pence a Islandia con jets militares y personal armado causó asombro en una nación considerada la más pacífica del mundo.

Asimismo, fue necesario hacer ajustes debido a la dimensión y los estándares del cuerpo de seguridad de Pence. Los escoltas del vicepresidente tuvieron el apoyo de una fuerza policial islandesa que sólo permite portar armas a los miembros de un escuadrón táctico de élite.

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Las autoridades islandesas le dieron un permiso especial a personal estadounidense para portar armas de fuego. También permitieron el ingreso de perros adiestrados para detectar bombas, ya que en Islandia rige una estricta cuarentena para animales traídos del exterior.

Pence es el primer vicepresidente estadounidense que visita Islandia, un país de apenas 350.000 habitantes, después de George H.W. Bush, que vino a Reikiavik in 1983.

La Policía Metropolitana de Reikiavik solicitó apoyo a estaciones policiales de localidades vecinas para cumplir con los estándares estadounidenses en cuanto al número de efectivos de seguridad.

“Esto es increíblemente caro”, dijo el jefe policial Asgeir Asgeirsson al periódico Morgunbladid.

Sin embargo, Helgi Hafsteinsson, empleado de una gasolinera en Keflavik, celebró el fuerte tránsito causado por la visita de Pence.

“Es magnífico para el negocio”, apuntó.

Antes de la llegada de Pence, el personal del Servicio Secreto de Estados Unidos pasó semanas revisando los aspectos de seguridad de diversos lugares del país nórdico. El presidente islandés Gudni Th. Johannerson viaja solo en sus asuntos privados y a menudo se le ve en un baño geotérmico frecuentado por los locales.

Todos los elementos móviles de la seguridad del vicepresidente afectaron el tránsito de vehículos en la capital. La policía cerró las principales avenidas para facilitar el desplazamiento de la caravana desde el aeropuerto a Reikiavik.

Los conductores se inconformaron con el tránsito en las redes sociales. El periódico satírico Fréttirnar dijo en burla que “los estadounidenses pretendían darle a cada ciudadano de Reikiavik una droga paralizante durante la visita de Pence”.

FUENTE: AP/EGILL BJARNASON

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