MIAMI.- Una vez más, la estocada final al Obamacare ha sido aplazada. Por el momento, todo parece indicar que no hay una solución a la vista porque el liderazgo republicano en el Senado no logró ni siquiera borrar la Ley de Cuidado de Salud Asequible, como pidió la Casa Blanca a última hora el lunes.

De nada sirvieron los esfuerzos del líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, luego de que senadores republicanos como Shelley Moore Capito, Lisa Murkowski y Susan Collins dijeron el martes que no había arreglo porque “no se puede dejar a los estadounidenses sin una alternativa, ya que la vida de millones de personas está en riesgo”.

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“No vine a Washington para herir a los estadounidenses. No puedo votar a favor del fin del Obamacare si tener un plan alternativo, no ayuda para nada a los residentes de mi estado”, señaló la senadora Capito, de West Virginia.

El duro golpe contra McConnell vino al inicio de la tarde del martes, cuando el senador republicano Rand Paul, dijo a la cadena Fox, a la salida de un conclave republicano a puertas cerradas, que la Casa Blanca “debe entender que acabar con una ley de salud, por muy imperfecta que sea, no puede ser un capricho político. No estamos aquí para quitar derechos a la gente, sino para reforzar y mejorar los que ya tienen”.

El llamado

Cuando ya se veía que la reforma del Obamacare iba de nuevo hacia el congelador el lunes en la noche, el presidente Donald J. Trump optó por enviar un tuit en el que instaba a los senadores republicanos a eliminar el Obamacare y luego concebir una alternativa partiendo de cero. “Los demócratas van a terminar uniéndose”, aseguró.

El llamado no fue suficiente. De hecho, terminó por llevar a otros dos senadores a oponerse al plan de McConnell y el martes quedó claro que con apenas 47 votos, aunque el senador McCain se levante de su convalecencia, la Casa Blanca no logró lo que se propuso.

“Dejen que el Obamacare termine por fracasar. Será mucho más fácil y creo que estamos en una posición en que lo mejor es dejar que el Obamacare fracase. No será por culpa nuestra. No será culpa mía. Les puedo decir que no será por culpa de los republicanos”, dijo Trump a un grupo de periodistas.

Aun así, McConnell insistió que algo es posible hacer en las próximas semanas. Pero, como recordó el senador republicano Ron Johnson, “sus últimas declaraciones representan una falta de confianza”, en el resto de los colegas del partido.

Johnson se mostraba inicialmente a favor de acabar con el Obamacare pero aparentemente fue disgustándose con la forma en que el líder de la mayoría en el Senado trató el asunto y dejó en un segundo plano a influyentes senadores.

Perspectivas

Por otra parte, el gobernador de Ohio, John Kasich, excandidato presidencial republicano, ha dicho que ahora hay que ver el asunto con tranquilidad porque “los ánimos se han calentado demasiado en el Capitolio”.

“Sabemos que hay mercados de seguros que deben cambiarse. Hay que estabilizarlos. Es algo que sabemos hace mucho tiempo. Debemos pensar en la salud pública como un todo, incluyendo al mismo tiempo el Medicare, el Medicaid y la Seguridad Social; todo esto se puede reformar pero contando con los demócratas porque siempre va a haber republicanos que no estarán de acuerdo”, dijo el gobernador a la cadena CNN.

Es más, Kasich amplió su posición cuando dijo: “Nunca fue una buena idea dejar morir el Obamacare sin un sustituto. Todavía se puede trabajar en una alternativa pero en conjunto”.

Momentos antes, en el pleno del Senado, el líder de la minoría demócrata, Chuck Schumer, con voz pausada y consciente del triunfo que significaba poner fin, al menos por ahora, a la derogación, colocó su idea sobre la mesa: “Los demócratas saben que hay cosas en el Obamacare que no están bien. Si los republicanos abandonan la idea de bajar los impuestos a los ricos, de castigar más a los pobres, entonces pudiéramos trabajar juntos en esto. Vamos a probar”.

El desmantelamiento del Obamacare parece ser una quimera más difícil de lo que muchos pensaban. Curiosamente, la oposición capital vino de los republicanos, luego que los demócratas se opusieran en masa.

En el primer intento, se opusieron los más radicales porque creyeron que el plan inicial de McConnell, que fue diseñado sin debate público, no era lo suficientemente radical, sino que conservaba algunos rezagos de la Ley de Cuidado de Salud Asequible. En el segundo y tercer intento se opusieron los llamados senadores republicanos moderados, que representan a estados con serios problemas sociales, con una población fuertemente dependiente de los subsidios de salud y una gran parte de la ciudadanía jubilada.

En medio de todo esto, vale recordar que cada representante se guía por sus necesidades. Como recordó el martes al periódico The New York Times, el antiguo director de Comunicaciones de La Casa Blanca, Michael Dubke, “el problema en Washington es que las leyes están deliberadamente escritas para ser complicadas, aparte del hecho de que cada una de ellas sirve a un determinado grupo de intereses”.

En la reforma del Obamacare entran en colisión quizá los tres sectores más grandes de influencia política: los seguros, las farmacéuticas y los abogados.

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