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MIAMI.- Gobernar con el Congreso en manos del partido opositor no es fácil pero tampoco es asunto nuevo, y todo parece indicar que el presidente Donald Trump se prepara para asumir el reto, y los demócratas también.

Para ello necesitará ante todo un buen equipo de negociadores y sobre todo mucha paciencia.

Tras conocer los resultados de las elecciones legislativas el 6 de noviembre, la Casa Blanca apostó por los "hechos alternativos" y proclamó un "gran triunfo", al retener la mayoría mínima en el Senado, aunque haya perdido la Cámara de Representantes.

Los hechos alternativos están dados por la insuficiente ola demócrata, de la que muchos esperaban arrasara con ambas cámaras y la mayoría de las gobernaciones del país.

Arcoíris

El resultado fue un arcoíris, como muchos le llamaron, al conjugar los colores rojo y azul que identifican a republicanos y demócratas respectivamente.

No obstante, se avecina un indeseado enfrentamiento entre la Cámara de Representantes y la Casa Blanca, tal como le sucedió al expresidente Barack Obama cuando perdió la mayoría demócrata en el Congreso.

“Aquí el ingrediente es muy similar, tal como sucedió durante el mandato de Obama, aunque sin el apoyo de la prensa que tuvo: los demócratas están muy ansiosos de parar a Trump. No le perdonan haber ganado las elecciones de 2016. Lo desprecian y no lo consideran apto para ser presidente”, declaró a DIARIO LAS AMÉRICAS Charlie Anderson, profesor de ciencias políticas de George Washington University.

Y si a esto le agregamos el deseo de destituirlo, el famoso impeachment, estaríamos frente a una situación aún peor. “Ese sería el peor escenario. No porque sea difícil de lograr, sino porque sería muy doloroso para el país”, argumentó el académico.

De hecho, el Presidente sorprendió a la nación cuando dijo a los demócratas recién electos que “no traten de investigarlo”, sea por el caso de intromisión de los rusos o las alegaciones de corrupción en sus cuentas, porque “no colaboraría”.

“Pueden jugar a hacerlo”, comentó la asesora presidencial Kellyanne Conway. “Nosotros sabemos cómo jugar mejor”, subrayó.

"Si los demócratas creen que van a gastar el dinero de los contribuyentes en investigaciones contra nosotros en la Cámara de Representantes, nos veremos forzados a considerar investigarlos a ellos en el Senado por las filtraciones de información confidencial y mucho más", tuiteó Trump.

Sin embargo, luego matizó: "Creo que tenemos una oportunidad de llevarnos muy bien con los demócratas.

Entretanto, los demócratas podrán bloquear las propuestas de leyes que se presenten en la Cámara de Representantes, “pero no podrán hacer lo mismo en el Senado”, matizó Anderson, “salvo que obtengan la hipotéticamente probabilidad de sumar adeptos”.

Partidismo

La cordura tuvo su mejor momento cuando Trump convocó a dejar a un lado las diferencias.

"Es hora de que los miembros de ambos partidos se unan, dejen atrás el partidismo y mantengan erguido el milagro económico americano", manifestó el Presidente durante la extensa conferencia de prensa que encabezó un día después de las elecciones.

También dijo que le gustaría utilizar un tono más suave, pero que debido a los intensos ataques contra su persona no tiene otra opción que defenderse y contraatacar.

Sin duda, uno de los temas que volverán a la palestra durante la próxima legislación será el controvertido muro en la frontera sur del país, cuya financiación no consiguió durante sus dos primeros años de mandato, cuando la Cámara de Representantes estuvo en manos republicanas.

“Vaticino que ahora le será mucho más difícil”, comentó el profesor Anderson.

"Quiero ese muro", enfatizó Trump durante su alocución en la Casa Blanca. "Necesitamos ese muro", y añadió que piensa luchar por ello.

A esto, la congresista demócrata Nancy Pelosi, candidata a recuperar el puesto de Presidenta de la Cámara, dio a entender que su partido cooperará.

"Tenemos la responsabilidad de buscar puntos en común", dijo, a lo que rápidamente agregó que estaría sujeto a los avances en la reducción de la factura a pagar por el cuidado de salud y los medicamentos, íntimamente ligados al plan Obamacare, así como la asignatura pendiente sobre un permiso permanente para los jóvenes sin documentos, mejor conocidos como Dreamers.

Factor ruso

La pesadilla de las investigaciones por la supuesta intromisión del Gobierno ruso en las elecciones presidenciales de 2018 y su repercusión favorable hacia Trump continúa, y aunque el mandatario las da por terminado asegura que no las detendrá.

"Podría decir, esta investigación se terminó" pero añadió que, por razones políticas, no detendrá la pesquisa.

"Creo que este tipo de investigación es muy mala para el país. Creo que es una vergüenza", recalcó.

De cualquier manera, la investigación continúa y los demócratas se preparan para ocupar sus escaños en el Congreso el próximo 3 de enero.

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