El presidente Donald Trump afirmó que se encuentra bajo investigación federal por parte del fiscal especial que averigua los vericuetos del despido del exdirector del FBI James Comey.
El presidente Donald Trump afirmó que se encuentra bajo investigación federal por parte del fiscal especial que averigua los vericuetos del despido del exdirector del FBI James Comey.
“Me están investigando por haber despedido al director del FBI por indicación del hombre que me dijo que despidiera al director del FBI. Es una cacería de brujas”, tuiteó Donald Trump en la mañana del viernes.
Trump también afirmó en un tuit que “después de 7 meses de investigaciones y una audiencia sobre mi ‘collusion con los rusos’, nadie ha podido mostrar ninguna prueba. ¡Triste!”
Aunque no lo menciona, el “hombre que me dijo que despidiera al director del FBI” es el actual fiscal federal adjunto, Ron Rosenstein, quien ha nombrado a Robert Mueller, también exdirector del FBI, a cargo de la investigación.
Pero lo cierto es que el Presidente ha confirmado que se encuentra bajo investigación y, de prosperar, pudiera tener que responder a preguntas del fiscal especial. El jueves, el diario The New York Times dio a entender que Trump estaba de algún modo siendo investigado, cuando reveló que Mueller había pedido interrogar a dos altos y un antiguo funcionarios de la administración sobre los supuestos intentos del Presidente de obstruir una investigación federal sobre la interferencia rusa en las elecciones presidenciales estadounidenses.
Los convocados por Mueller son Dan Coats, director de Inteligencia Nacional, el organismo que coordina el trabajo de los organismos especiales y de espionaje; el almirante Michael S. Rogers, director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) y Richard Ledger, exsubdirector de la agencia.
Ninguno de ellos estuvo involucrado en la campaña política de Trump. Pero varios medios de prensa, como Politico y el diario The Washington Post, reportaron que aparentemente el Presidente les pidió que lo ayudaran a impedir que Comey investigara a Michael Flynn, exasesor de Seguridad Nacional. Tanto Rogers como Coats rehusaron contestar preguntas sobre el asunto en una audiencia la semana pasada en el Congreso.
Mueller ha recibido la autoridad suficiente por parte de Rosenstein para investigar todo lo relacionado con los nexos con Rusia, tanto durante la campaña de Trump como después que llegó a la Casa Blanca, incluyendo los contactos de Flynn con el presidente ruso Vladimir Putin y el embajador de Moscú en Washington, Sergey Kislyak; los negocios Paul Manafort , exdirector de campaña del actual mandatario estadounidense y, naturalmente, la cuestión de los correos electrónicos internos del Partido Demócrata divulgados por WikiLeaks.
El tuit de Trump ha vuelto a poner sobre la mesa sus supuestas intenciones de despedir al fiscal especial, algo que los amigos del Presidente han intentado que no haga porque creen que sus mensajes siempre tendrán una lectura política y pudiera empeorar las cosas.
La preocupación en la Casa Blanca se extiende al Departamento de Justicia, cuyo secretario, Jeff Sessions, se deslindó de las investigaciones pero también aconsejó al Presidente a despedir a Comey.
Para uno de los fiscales del escándalo Watergate, Richard Ben-Veniste, el sistema jurídico de Estados Unidos se encuentra seriamente amenazado. “Nos encontramos en un punto muy serio de inflexión que a mi parecer pone en duda si seguimos siendo un país de leyes. Esto no es un show de ‘reality tv’. Esto es real”, afirmó.
Newt Gingrich, expresidente de la Cámara de Representantes durante la era Clinton y quien ha sido un defensor del presidente Trump, afirmó en un mensaje de Twitter que “Mueller es claramente la punta de la lanza dirigida a destruir o, al menos, minar y dañar la presidencia de Trump”.
FUENTE: Especial
