Un año después que el huracán María devastara la isla de Puerto Rico, la menor de las Antillas Mayores renace como el Ave Fénix y propone ampliar la oferta de hoteles, atracciones y excursiones.

“La industria del turismo se ha recuperado”, aseguró a la prensa el presidente de la agencia promotora Discover Puerto Rico, Brad Dean, adjunta a la asociación de turismo y hospedería.

Con más de 3.000 millones de dólares procedentes del fondo federal de Emergencias, el pago de compensaciones y el esfuerzo inmensurable de los puertorriqueños, la isla vuelve a ver la luz al final del túnel. La factura final sobrepasa los 100.000 millones de dólares.

“Aún queda mucho por hacer”, señaló el señor Dean. “Muchas casas en el campo e incluso en las ciudades aguardan por reparaciones todavía”, añadió.

Por esto y mucho más la isla apuesta por el turismo, que significa más del 11% de la economía de la isla.

El informe oficial asegura que más de 130 hoteles y 4.000 restaurantes han reabierto sus puertas, así como unas 200 atracciones turísticas, 13 campos de golf y una veintena de casinos.

El icónico Caribe Hilton, donde aseguran nació la piña colada, volverá a funcionar en diciembre, justo a tiempo para la Navidad, tras una exhaustiva renovación a sus 652 habitaciones, lobby y espacios comunes.

“Regresamos con más fuerza, nuevas calles y nuevas instalaciones”, anticipó el administrador del hotel, Pablo Torres.

“Es prácticamente un nuevo hotel”, acentuó.

Por otra parte, unos 14 cruceros ya acuden a la isla y se espera que otros cuatro lo hagan antes del fin de año.

De los 120 o 130 vuelos diarios que reportaba la isla antes del paso del huracán, más de 110 han sido retomados, lo que sitúa la afluencia de visitante más cerca de la marca media de 21.000 pasajeros diarios.

Atracciones

“Hay tanto que ver en esta isla”, señaló el presidente de la agencia promotora. “Desde el encanto cultural que heredó de los españoles y modernas instalaciones hasta la naturaleza que la conforma”.

Sin embargo, una de las grandes joyas de la isla es el Viejo San Juan, el casco histórico de la ciudad capital que sobrevivió el embate de los vientos del huracán María.

A la entrada de la Bahía de San Juan, donde resalta la imagen del Castillo San Felipe del Morro, persiste la historia del fuerte militar, el Palacio de Santa Catalina y el Castillo San Cristóbal, desde donde se vigiló el curso de los barcos de antaño.

No obstante, son las calles empedradas y las fachadas de los viejos edificios la imagen que mejor describe al viejo casco de la urbe puertorriqueña.

Es un admirable inventario de casonas y otros inmuebles minuciosamente restaurados, que datan de la época colonial española de los siglos XVI y XVII, que lucen esbeltos balcones de madera. Todo eso situado en un enjambre de calles y callejones que muestran el poco espacio disponible y alberga a su vez una extensa oferta de locales comerciales, museos y restaurantes donde destaca el buen comer de la isla caribeña.

Fuera de San Juan

En efecto, además del casco histórico de la capital están las playas, los típicos pueblos y la naturaleza que distingue a Puerto Rico.

Justo en el centro de la isla, a sólo 37 millas de San Juan, descansa el bosque tropical El Yunque, donde habitan cerca de 240 especies de árboles, gran variedad de plantas, más de 20 tipos de orquídeas y diferentes clases de hongos.

En el noroeste de la isla están las Cavernas del Río Camuy, el mayor conjunto de cuevas del hemisferio occidental, que fueron excavadas por el río subterráneo homónimo miles de años atrás.

De incalculable belleza natural, que parece superar la imaginación, el parque que acoge el conjunto de cavernas alberga un centro de investigación multidisciplinario, dirigido por la Universidad de Puerto Rico, que impulsa las investigaciones de ciencias naturales, geomorfológica e hidráulica en el karso, franja del norte de la isla donde se acumulan las principales reservas de agua.

En el extremo noreste está Fajardo, donde están algunas de las playas preferidas de los puertorriqueños, que dada por la calidad de los mariscos y la cercanía a islotes en la zona hacen a esta localidad aún más popular.

Si visita Fajardo pregunte por el camino al Faro de la Reserva Natural Las Cabezas de San Juan, desde donde podrá apreciar la inolvidable vista multicolor de Bahía de Cabezas, Laguna Grande y el lejano horizonte de las alturas del bosque tropical El Yunque.

Un poco más al sur, cerca de la costa que mira al mar Caribe, yace la ciudad de Ponce con su zona histórica, barrios colindantes y un atractivo inventario de casonas coloniales muy bien cuidadas.

Ponce celebra el carnaval más antiguo de la isla cada mes de febrero y justo en la costa está el paseo tablado La Guancha, recientemente reparado, donde abundan los bares y los restaurantes de la cocina internacional.

Consulte el portal DiscoverPuertoRico.com para obtener información detallada sobre ofertas hoteleras o paquetes turísticos, así detalles generales sobre la recuperación de la isla caribeña.

Recuerde, si viaja a Puerto Rico desde territorio estadounidense no necesita visa ni pasaporte, sólo su identificación regular con fotografía para abordar el avión.

Si es extranjero y no reside permanentemente en los Estados Unidos, debe portar su pasaporte visado para poder identificarse.

 

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