MIAMI.- Estados Unidos ha concentrado en Oriente Medio el mayor despliegue aéreo desde 2003, una decisión que coloca al presidente Donald Trump frente a un inminente dilema: optar por la vía diplomática o autorizar una acción militar de gran escala contra el régimen de Irán.
Así lo reportó Infobae, citando a funcionarios de la administración y del Pentágono, quienes aseguraron que Washington ya se encuentra en condiciones operativas para lanzar ataques dirigidos en los próximos días.
Las conversaciones directas entre Washington y Teherán realizadas recientemente en Ginebra no lograron cerrar las brechas persistentes sobre el programa nuclear iraní ni respecto a su arsenal de misiles, lo que ha elevado la tensión regional a niveles inéditos en dos décadas.
Según la información divulgada por Infobae, Estados Unidos ha enviado a la región una flota sin precedentes en años recientes: aviones furtivos F-35 y F-22, aeronaves F-16, sistemas antiaéreos Patriot y THAAD, más de 50 aviones de combate adicionales, decenas de aeronaves cisterna y dos grupos de ataque de portaaviones.
Opciones militares en manos de Trump
El portaaviones USS Gerald R. Ford, tras operaciones en el Caribe, se desplaza hacia el Mediterráneo para unirse al USS Abraham Lincoln, que podría posicionarse frente a las costas de Israel en cuestión de horas. Ambos grupos navales cuentan con destructores, cruceros y submarinos capaces de neutralizar ataques balísticos.
Un alto oficial estadounidense explicó que impactar un portaaviones en movimiento con un misil balístico “resulta extremadamente difícil”, aunque reconoció que Teherán mantiene capacidad para represalias. Bombarderos B-2 y otras aeronaves de largo alcance permanecen en alerta en Estados Unidos y la base de Diego García.
El presidente Trump estaría evaluando diversos escenarios: desde ataques limitados contra objetivos nucleares y plataformas de misiles hasta acciones más amplias orientadas a descabezar el liderazgo iraní o debilitar estructuralmente su capacidad militar.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, admitió que “aún estamos muy distanciados en algunos temas”, aunque reiteró que la diplomacia sigue siendo la primera opción. Sin embargo, advirtió que habrá “consecuencias severas” si Irán se niega a abandonar su enriquecimiento de uranio.
Israel presiona por una acción rápida
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha intensificado sus llamados a Washington para actuar antes de que Irán consolide su capacidad misilística. Las fuerzas de defensa israelíes permanecen en máxima alerta y han adelantado la reunión de su gabinete de seguridad para coordinar posibles acciones conjuntas en caso de conflicto.
Autoridades de defensa en Israel estiman que una campaña rápida y contundente sería necesaria para forzar concesiones reales de Teherán.
Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos habrían negado el uso de su espacio aéreo para operaciones ofensivas estadounidenses, obligando a Washington a concentrar aeronaves principalmente en bases en Jordania y en territorio saudí. En total, 13 buques estadounidenses operan actualmente en la región.
Los mandos del Pentágono han advertido al presidente que un operativo para intentar un cambio de régimen en Irán no garantiza resultados, y que una escalada podría desencadenar represalias severas, incluyendo ataques contra Israel o el cierre del estratégico estrecho de Ormuz.
La diplomacia gana tiempo, pero también Teherán
Analistas citados por Infobae advierten que Irán podría aceptar una suspensión temporal del programa nuclear para ganar tiempo y reforzar su defensa, mientras espera un eventual cambio político en Washington.
Vali Nasr, académico de la Universidad Johns Hopkins, señaló que “la diplomacia puede dar a Estados Unidos más tiempo para preparar a sus fuerzas armadas, pero también le da a Irán más tiempo para planificar sus represalias”.
El general retirado David Deptula afirmó que el despliegue masivo es un mensaje claro: “El dramático aumento en las fuerzas desplegadas será un indicador suficientemente significativo de que Trump no está jugando con el uso de la fuerza”.
Aunque el despliegue actual es formidable, se trata apenas de una fracción de la fuerza empleada en la Guerra del Golfo de 1991 o en la invasión de Irak en 2003, cuando EEUU movilizó hasta 1,300 aeronaves y seis portaaviones.
Incertidumbre sobre el futuro del régimen iraní
La tecnología moderna —incluyendo armamento de precisión, capacidades furtivas y apoyo satelital— permitiría operaciones de gran alcance desde bases remotas como Fairford en el Reino Unido o Diego García, opciones mencionadas por el propio Trump en redes sociales.
El secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió en el Congreso que no existe certeza sobre quién asumiría el poder si el líder supremo, Alí Khamenei, fuera derrocado. La hipótesis predominante señala que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica podría retener el control político.
Eliot Cohen, experto del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, concluyó que, si la intención de Trump es “afectar al régimen y limitar su capacidad de usar misiles”, Estados Unidos deberá prepararse para una operación “intensa que podría durar semanas o incluso meses”.
FUENTE: Con información de Infobae