sábado 21  de  marzo 2026
EEUU

Los despidos de Sondland y Vindman, "nadie quiere dormir con el enemigo"

El célebre impeachment deja el sabor amargo de una votación partidista y la salida de dos valiosos funcionarios que fueron forjados bajo varios gobiernos, y el tiempo dirá si fueron consecuentes o no a sus deberes
Diario las Américas | JESÚS HERNÁNDEZ
Por JESÚS HERNÁNDEZ

MIAMI.- El muy sonado impeachment a Donald Trump habría pasado sin penas ni glorias si no hubiéramos presenciado la esmerada votación partidista y los subsiguientes tejemanejes sobre el cese del embajador Gordon Sondland y el teniente coronel Alex Vindman luego de, coincidentemente, haber declarado contra el Presidente en el juicio político.

El presidente George W. Bush nombró a Sondland miembro del muy prestigioso White House Fellows en 2007 y luego fue pieza clave de la campaña presidencial de Mitt Romney en 2012.

“A mediados de 2016, Sondland apoyó inicialmente a Trump pero luego le retiró el respaldo, cuando discrepó con el entonces candidato sobre prohibir la entrada de musulmanes al país, lo que, según el diplomático, violaría la Constitución”, recordó Mario Tavares, profesor de ciencias políticas de Fordham University, en Nueva York.

No obstante, Sondland se unió a la comitiva de Trump en abril 2017, con una jugosa donación de un millón de dólares al comité de investidura presidencial, lo que se interpretó como necesaria reconciliación.

Un año después, en julio 2018, Trump nombró a Sondland embajador de Estados Unidos en la Unión Europea, y desde esa posición optó por fortalecer el tratado de seguridad sobre el intercambio de datos de pasajeros y ciudadanos, al mismo tiempo que reforzaría las relaciones entre ambos socios, ante lo que llamó “la agresión económica y prácticas injustas comerciales de China”.

“Esa es su trayectoria político-diplomática reconocida en Washington DC. Siempre dentro del Partido Republicano”, subrayó el profesor Tavares.

Sondland fue citado por el comité judicial de la Cámara de Representantes, adonde acudió a pesar de la advertencia de la Casa Blanca de que se trataba de una supuesta “cacería de brujas”.

Allí el diplomático declaró que participó en conversaciones y reuniones en las que percibió que “Trump, a través del abogado Rudy Giuliani, habría pedido el compromiso del presidente ucraniano Volodymyr Zelensky a investigar la empresa Burisma, en la que el hijo del exvicepresidente Joe Biden, Hunter, ostentaba un alto puesto de trabajo y recibía una jugosa retribución.

El otro

A Vindman lo conocimos como director de asuntos europeos del Consejo Nacional de Seguridad en julio 2018. Pero antes de que eso sucediera, el celebrado militar, condecorado incluso con la medalla Purple Heart de manos del expresidente George W. Bush en 2004, fue asignado por el Gobierno de Barack Obama como oficial de asuntos en Euroasia, lo que le atribuyó su presencia sistemática en Ucrania.

“Más tarde, en el 2015, Vindman fue nombrado (también por la administración de Obama) miembro del Estado Mayor Conjunto”, mencionó Tavares.

Y más tarde, en julio 2018 fue designado (por el Gobierno de Donald Trump) miembro del Consejo Nacional de Seguridad.

Un año después, Vindman fue citado por el comité judicial de la Cámara de Representantes, adonde acudió también en contra de la voluntad de la Casa Blanca.

“Supe de ciertas personas que estaban hablando cosas sobre Ucrania que no correspondían con los puntos de vista de la Inteligencia”, lo que sería “peligroso para la seguridad nacional de Estados Unidos”, y también “unos esfuerzos socavados del gobierno de Estados Unidos para ampliar la cooperación con Ucrania”, declaró entonces.

A la pregunta de si estas declaraciones pudieron haber determinado el fin de sus puestos en el Gobierno de Trump, el profesor Tavares fue enfático al decir: “Si así fue, está en todo su derecho. Nadie quiere dormir con el enemigo”.

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