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MIAMI.- El controvertido asunto de una mayor regulación a la compra y venta de armas en Estados Unidos, luego de los penosos sucesos en Texas y Ohio, en los que perdieron la vida 31 personas, vuelve a estar en la palestra de la nación con posiciones antagónicas, pero frente a una sola realidad: es necesario parar la pérdida de sangre inocente que corre tras cada nueva masacre.

Consciente de esta “verdad” que se puede mirar desde diferentes prismas, DIARIO LAS AMÉRICAS consultó durante una transmisión por Facebook Live a César Paz, oficial retirado del Buró Federal de Investigaciones (FBI), y a Elizabeth Costa, activista de la organización Madres Demandan Acción sobre Armas en Estados Unidos, quienes difieren en algunos puntos álgidos. Sin embargo, a los dos los une el deseo de que haya un “chequeo riguroso” para las personas que compran armas.

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En las dos masacres recientes, que fueron cometidas por jóvenes de 21 y 24 años, respectivamente, sus autores adquirieron rifles de largo alcance mediante un trámite relativamente fácil, lo que a la postre les permitió perpetrar los atentados que hoy enlutan al pueblo de los Estados Unidos, mientras que la sociedad civil sigue pidiendo más protección de cara a este tipo de acciones letales.

“El problema es mental”

Como lo dijera horas después de las matanzas el propio presidente Donald Trump, el también especialista en seguridad César Paz cree que “el problema es mental” y atribuye la falta de una solución a que no existen “programas del Gobierno” en los que se mire más al individuo, dejando a un lado una eventual revisión de la Segunda Enmienda de la Constitución o la señalada “injerencia” de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) en estos asuntos.

“La Segunda Enmienda [redactada en 1791] no crea una prohibición contra las personas, sobre lo que debemos o no debemos portar. Esta enmienda prohíbe al Gobierno que se entrometa en el derecho que tenemos para portar armas en un contexto en el que, lastimosamente, hay falencias en el sistema porque, como hemos visto, las armas de fuego llegan a manos de quienes no deben llegar”, explicó.

Más adelante, dijo: “En cuanto a las armas de fuego, de las cuales habla la Segunda Enmienda constitucional, no se precisa si son automáticas, semiautomáticas o un rifle. Que dejen de molestar; que entiendan exactamente a qué se refiere esta enmienda y más bien enfoquemos la luz hacia los chequeos de las personas”.

Al respecto, Paz propone que a quienes tengan la intención de comprar un arma se les practique un “profundo chequeo personal” y mencionó el examen estricto que tuvo que hacer para ingresar al FBI como una “analogía” del rigor que debería tener el trámite de una persona al momento de adquirir armamento, especialmente de largo alcance.

Advirtió que su posición no es política y que tampoco es simpatizante del presidente Trump o de algún partido político. “Mis opiniones son basadas en los hechos y las regulaciones federales. Desde el punto de vista lógico, las armas de fuego, en realidad, son inertes al menos de que una persona las active”, opinó.

Para este exagente de origen ecuatoriano, que se desempeñó por 22 años como investigador del FBI, los “videojuegos y las películas” tienen una gran influencia en jóvenes con una “personalidad maleable”. Asimismo, conceptuó que algunos medios de comunicación aprovechan hechos como las masacres en El Paso y Dayton, para buscar “mayor sintonía” y “explotar la tragedia humana”.

Segunda Enmienda

Contrario a lo que piensa Paz, la activista Elizabeth Costa estima que la Segunda Enmienda de la Constitución debe ser revisada y reformada para ponerle límites a la manera cómo los estadounidenses adquieren armas de fuego en estos tiempos.

El principal señalamiento de quienes tienen críticas a este anexo de la carta magna es que su redacción se dio en un contexto de guerra, tomando como base el “salvaje oeste”, por lo que creen indispensable una reforma profunda del texto de esta enmienda, hecho que -sin embargo- pocos políticos estiman posible en este país.

Costa afirmó que la organización a la que pertenece no quiere quitarle las armas a nadie. Pero —sostuvo— “se debe crear un esquema en el que se establezca si una persona es lo suficientemente responsable como para tener un arma de fuego y también que se someta a un entrenamiento para manejar armas semiautomáticas”.

Sobre la tesis de que los videojuegos cumplen un rol determinante en la conducta de algunos jóvenes, esta argentina que decidió convertirse en activista después de la masacre en una escuela en Parkland, Florida, donde murieron 17 personas, aseguró que las estadísticas muestran que en otros países desarrollados la juventud también tiene un acceso amplio a los juegos en computadora y “no se presentan estas matanzas”.

Agregó que “todos debemos apoyar un proyecto que ya pasó en la Cámara de Representantes y ahora debe ser aprobado por el Senado”, que exige la verificación de antecedentes a quienes pretenden comprar un arma de fuego.

“Nos pueden ayudar mandando desde sus teléfonos la palabra ‘check’ al 64433, y de esa forma les vamos a comunicar con sus senadores para decirles que necesitamos chequeo de antecedentes en todas las compras de armas y levantar estas banderas rojas que son tan importantes para mantener segura a nuestra comunidad”, subrayó.

Según Costa, en Estados Unidos se registran más de 100 muertes diarias por causa de las armas. “Es increíble que en un país desarrollado como este, que quiero con todo mi corazón, que elegí como país de residencia para criar a mis hijos, tenga esta alta cifra de muertos todos los días. Es una locura”, puntualizó.

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