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MIAMI.- Tal como fue anticipado, la Casa Blanca y el Congreso no las tendrían nada bien con el comienzo de la nueva legislatura, y a nadie sorprende. El cierre parcial del Gobierno federal, por la ausencia de un presupuesto adoptado, supera la veintena de días y el presidente Donald Trump ni los demócratas parecen ceder, al menos por el momento.

Una cuarta parte de la plantilla de empleados, unos 800.000 de los 2,1 millones que trabajan para Washington, han estado en ascuas, sin trabajar o haciéndolo sin recibir pago, desde el pasado 22 de diciembre, y todo parece indicar, según anticipó el Presidente por Twitter, que esta situación continuará “por semanas”.

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“Trump pide más de 5.000 millones de dólares para construir el muro con México que prometió durante su campaña electoral, y sabemos que sus promesas tienen prioridad porque en ello iría su reputación en las próximas elecciones”, señaló Charlie Anderson, profesor de ciencias políticas de George Washington University.

Disputa

De hecho, la disputa entre ambas partes parece estar muy clara: Trump quiere el muro “porque lo considera esencial para la seguridad en la frontera y los demócratas opinan que un muro no parará la inmigración y será dinero malgastado”.

Y si esto fuera poco, el Presidente advirtió que podría declarar una emergencia nacional, alegando razones de seguridad nacional que tendrían que ser verificadas, para adquirir los fondos y construir el muro, lo que podría “provocar una situación aún peor”, según explicó el académico.

Sin embargo, poco después, Trump señaló que no tenía previsto declarar la emergencia "ahora mismo", tal vez aconsejado por sus asesores o el House Freedom Caucus, de los republicanos en el Congreso, que expresaron su escepticismo sobre si la orden ejecutiva funcionaría.

“La Ley de Emergencia Nacional, que fue adoptada en 1976, no específica qué es emergencia nacional y por lo tanto deja en manos del Gobierno federal convocarla y de los jueces aprobarla o rechazarla”, argumentó el profesor Anderson.

Como es de esperar, un asunto de esta magnitud, que enfrenta a demócratas y el Presidente “podría terminar fácilmente en las cortes”, no sin antes demorar aún más la normalización de las funciones de los empleados del Gobierno federal.

“Sería cuestión de evaluar y definir si el Presidente tiene razón, si es cierto que se trata de una emergencia nacional, y eso va más allá de lo que usualmente los magistrados hacen”, añadió.

Por otra parte, la declaración de emergencia nacional no otorgaría fondos para la nómina de los empleados federales, “ya que eso es un asunto a legislar en el Congreso”.

La espera

Entretanto, el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, bloqueó la propuesta demócrata de la Cámara Baja para acabar con el cierre parcial del Gobierno.

"Lo último que tenemos que hacer ahora es un intercambio sin sentido", dijo McConnell en el Senado, refiriéndose a una votación sobre unos paquetes de leyes que los senadores republicanos ya han avisado que no iban a aprobar y que el Presidente tampoco validaría.

En efecto, la mayoría demócrata en la Cámara Baja habría aprobado dos propuestas legislativas para financiar la nómina de sueldos todo el año 2019 y el Departamento de Seguridad Nacional hasta el 8 de febrero, incluyendo 1.300 millones de dólares para la seguridad de la frontera con México, lejos de los 5.600 millones pedidos por Trump.

No ha faltado quien haya sacado a colación que sería el vecino país quién pague por el muro, a lo que Trump contestó que “nunca” dijo que México “emitiría un cheque” para pagar la construcción del muro, aunque en ocasiones anteriores mencionó que los mexicanos “pagarían por el muro”.

Según el profesor Anderson, el portal de la campaña presidencial, del entonces candidato Trump, “señalaba que prohibiría las remesas de mexicanos viviendo en Estados Unidos hacia sus familiares en el país de origen, a menos que el Gobierno mexicano pagase una cantidad para el muro”.

Por otra parte, resurgen las voces que reclaman un entendimiento entre la Casa Blanca y el Congreso demócrata, “otorgando estatus permanente a los jóvenes dreamers, como inicialmente se dijo, a cambio del dinero para el muro”, apuntó el académico.

En esencia, miles de trabajadores comienzan a protestar, inclusive frente a la Casa Blanca y el Congreso, para exigir el fin del cierre parcial del Gobierno, mientras continúan esperando por el pago de sus salarios para afrontar las facturas, incluyendo hipotecas, alquileres, tarjetas de crédito y la alimentación de sus hijos.

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