Donald Trump encauzó durante su campaña presidencial la batalla de los republicanos contra la Ley de Asistencia Asequible (ACA, por sus siglas en inglés), conocida como Obamacare sin imaginar que lograría el efecto contrario una vez asumida la presidencia: hoy el programa de salud ideado por el exmandatario Barack Obama es más popular que nunca, siendo más favorable la opinión que tienen los estadounidenses (47%) que quienes se oponen (39%), de acuerdo al sondeo de Public Policy Polling realizado el 15 de marzo, una semana antes de que el magnate fracasara en su intento por derogarar la norma en el Congreso.
Cuando se le pregunta a los votantes su preferencia entre el Obamacare o la Ley del Cuidado de Salud de los Estados Unidos (AHCA, por sus siglas en inglés), propuesta por Trump, el Obamacare gana por 20 puntos (49% a 29%). Sólo 32% de los votantes piensa que el mejor camino hacia adelante es derogarla y empezar de nuevo, mientras que 63% piensa que sería mejor mantener lo que funciona y arreglar lo que no funciona, destaca Public Policy Polling.
Con la AHCA, nunca estuvo claro cuál era exactamente el objetivo. No estuvo contemplada la expansión de la cobertura, ni reducía los deducibles, como habían prometido los legisladores, e incluso tampoco se estaba desregulando el mercado de seguros. Por ello, muchos conservadores se negaron a apoyar el proyecto de ley, argumentando que no crearía el sistema de salud que ellos deseaban.
De hecho, hasta los gobernadores republicanos se reunieron para salvar la expansión de Medicaid. "Es una idea muy, muy mala, porque no podemos dar la espalda a los más vulnerables", dijo el gobernador de Ohio, John Kasich, exprecandidato por la nominación republicana sobre la idea de revocar el programa de salud pública que se expandió para cubrir a millones de estadounidenses de bajos ingresos bajo Obamacare.
Estados se vuelcan a expandir el Medicaid
Con la poco probable derogación del Obamacare, los estados que se han opuesto a la expansión han perdido su mejor argumento y parecen estar dispuestos a cambiar su postura. Legisladores estatales, incluyendo a los republicanos, están haciendo posible que el Obamacare sea la “ley de la tierra“ en el futuro previsible.
El Senado de Kansas votó la noche del lunes por la ampliación del Medicaid, lo que significaría cobertura para 150.000 personas que actualmente están sin seguro en la entidad. Aunque el gobernador republicano Sam Brownback podría vetarla, se espera que pronto sea nombrado para un cargo en el extranjero por el presidente Trump. Así que la legislatura podría volverse a intentar pronto.
En Georgia, el gobernador republicano Nathan Deal anunció que su administración está explorando cambios en el programa estatal de Medicaid ahora que el proyecto de ley de la Cámara de Representantes ha muerto.
El fracaso del Congreso ha envalentonado también al gobernador demócrata de Virginia, Terry McAuliffe, a renovar su cruzada para expandir Medicaid. Propuso una enmienda para darle el poder de establecer una expansión en movimiento, e instó a los legisladores republicanos a comenzar inmediatamente a hacer planes.
Por su parte, la revista Forbes cree probable que en otros estados como Carolina del Norte, que ahora tiene un gobernador demócrata, así como Idaho, Nebraska y Dakota del Sur, que ya estaban considerando la expansión, sigan esa misma línea política.
En noviembre, los habitantes de Maine están convocados a un referendo para determinar el futuro de la expasión de Medicaid a pesar de que tienen a un gobernador republicano, Paul LePage, quien ha vetado varios proyectos de ley con dicho fin.
También está el caso de Arkansas, estado que tiene una expansión híbrida. Más de 300.000 personas en la entidad tienen dicho programa mixto que usa fondos de Medicaid para comprar seguros privados para residentes de bajos ingresos.
De acuerdo a una publicación del diario The Washington Post, en 2015 EEUU gastó más de 532 mil millones dólares en Medicaid, de los cuales alrededor del 63% pertenecía a las arcas federales, y el resto a los estados. Medicaid ahora proporciona atención médica a cuatro de cada 10 niños estadounidenses. Cubre los costos de casi la mitad de todos los nacimientos en el país.
Adicionalmente, paga por el cuidado de dos tercios de las personas en hogares de ancianos. Y provee a 10 millones de niños y adultos con discapacidades físicas o mentales. Para los estados, representa 60% de los fondos federales.
Florida perderá 66 mil millones de dólares
El estado de Florida es una de las 26 entidades que no asumieron inicialmente la expansión de cobertura cuando entró en vigencia el Obamacare. Para 2014, junto con Alaska y Texas tenía una tasa de personas no aseguradas que superar el 16% pero esta ha ido disminuyendo progresivamente para ubicarse actualmente en 3.4%, de acuerdo a estadísticas del Censo nacional.
El programa de Medicaid del estado de Florida cubrió más 4 millones de personas en el año fiscal 2016, lo que representa un aumento de 6.6% sobre el año fiscal 2015. La inscripción se situó en 2.2 millones hace una década, y estaba en casi 3.6 millones en diciembre de 2015.
Sin embargo, estiman que Florida perderá 66 mil millones de dólares en fondos federales de 2013 a 2022 si continúa rechazando la expansión de Medicaid. Para los estados que amplíen Medicaid, el gobierno federal pagará el costo total de la expansión hasta finales de 2016, y la porción del estado aumentará gradualmente a diez por ciento para 2020, permaneciendo en ese nivel en el futuro, de acuerdo a datos del portal HealthInsurance.org, una guía independiente del seguro de salud.