sábado 21  de  febrero 2026
PRENSA

Pablo Gato: "Sin un periodismo fuerte e independiente no puede haber una democracia sana"

Tanto en la radio, como en la prensa y en la televisión, este escritor y periodista todoterreno escarba en la noticia para ofrecer reportajes balanceados
Diario las Américas | GRETHEL DELGADO
Por GRETHEL DELGADO

Ha estado a punto de morir varias veces en funciones de reportero de guerra, pero, como buen gato, entrega sus vidas en el terreno y de cada historia se lleva una lección. Para el periodista y escritor Pablo Gato, la vocación de informar está por encima de la comodidad y de los sesgos políticos.

Así lo ha demostrado a lo largo de su carrera, que comenzó en Miami de forma profesional y se ha extendido a diversos países. Tanto en la radio, como en la prensa y en la televisión, este periodista todoterreno con porte de caballero inglés y hablar preciso, escarba en la noticia para ofrecer reportajes balanceados. Ahora, aporta su talento a Univision como corresponsal en Washington, DC del Noticiero Nacional.

El “bautizo de fuego”

“El periodismo no llamó repentinamente a mi puerta. Siempre ha sido algo natural para mí”, reveló el reportero, que con apenas catorce años fundó una revista en el colegio junto a dos amigos “y desde entonces siempre he sido periodista”.

Por eso, según afirmó: “Yo no elegí el periodismo, el periodismo me eligió a mí”. A esa carrera se ha dedicado siempre, comenzando con “muchos trabajos como freelancer para distintos medios. Desde muy joven ya estaba dando vueltas por el mundo vendiendo mis reportajes. Por ejemplo, cubrí la revolución sandinista en Nicaragua para una revista española”.

Hijo de inmigrantes españoles, nació en Sao Paulo, Brasil, y posteriormente fue a vivir a España. Allí estudió Periodismo, en Barcelona, antes de instalarse en EEUU. “Como muchos, vine por unos meses y nunca me fui”, confesó Pablo. “Me convertí en profesional a tiempo completo ya aquí en EEUU, en lo que entonces era el Noticiero Nacional de Telemundo”, puntualizó.

Pablo conoció la tragedia desde muy temprano, pues su “bautizo de fuego” ocurrió a los 18 años, cuando fue a cubrir la guerra civil en el Líbano. “Como buen gato, tengo nueve vidas. Ahí me dejé una”, constató. “Por el momento, la curiosidad no ha matado al gato. He tenido mucha suerte y he podido viajar a más de cien países. Me apasiona viajar. Jamás me cansaré de hacerlo”, agregó el comunicador, que cuenta con varias nominaciones y premios EMMY.

“Un periodista es un servidor público”

Ante la pregunta sobre el papel del periodista en la sociedad, Pablo indicó que tiene cada vez más claro “que sin un periodismo fuerte e independiente no puede haber una democracia sana. Es vital. Un periodista es un servidor público y su labor es la de controlar al poder. Investigar y hacer las preguntas que incomodan a ese poder, pero a todos por igual y sin distinguir ideologías”.

De lo contrario, enfatizó, “pasas de ser un periodista para convertirte en un político camuflado y descafeinado. La otra gran función es educar”. Y precisamente en esa faceta de transmitir conocimientos, y como un maestro por naturaleza, Pablo sostuvo que “siempre debes estar bien informado y dar todos los puntos de vista sobre un tema, pero jamás puedes renunciar a decir la verdad”.

Sobre todo, en la actualidad, cuando se impone el ruido de las redes sociales. “Ahora es más importante que nunca porque el nivel de desinformación es muchas veces abrumador. Nunca hemos tenido acceso a tanta información y, paradójicamente, nunca ha habido más desinformación”. Por eso, acotó, “el periodista debe tener claro que su único compromiso debe ser con su audiencia. Eso, por supuesto, puede traer consecuencias. Un periodista que nunca ha sido despedido seguramente no ha hecho bien su trabajo”.

La calle, una verdadera escuela

Pablo Gato ha reportado en varias zonas de conflicto en todo el mundo. En torno a las herramientas y la preparación ante este tipo de coberturas, dijo haber contado con “la enorme suerte de tener grandes maestros en el periodismo televisivo. En especial en Miami, donde comencé mi carrera profesional. Siempre me ha interesado más escuchar que hablar y he puesto todo mi esfuerzo en aprender lo máximo posible de otros”.

“Sin embargo, hay ciertas cosas que tienes que aprender en propia piel. Por ejemplo, durante varios años estuve cubriendo muchos conflictos bélicos y trabajar en esas condiciones es algo que sólo aprendes estando allí”, declaró. “Tienes que palparlo y olerlo”, pues, de lo contrario, “no lo entiendes. Y si no lo entiendes, no puedes explicarlo”.

Para palpar la realidad ha ido a los sitios donde nacen las noticias, y no todos han sido pacíficos. “Al principio de la entrevista, bromeaba con las nueve vidas de los gatos, pero lo cierto es que ya me he dejado ocho en el camino. La mayoría, cubriendo guerras. Las he contado y me queda una”, aseveró el periodista, que ha trabajado en noticieros nacionales de Telemundo-CNN, Telenoticias-CBS, Telemundo 51 en Miami, y Univision.

“Cualquiera de esas experiencias es algo que obviamente no olvidas jamás, como estar a punto de morir fusilado o que una bala te pase a apenas palmos de tu cara”, recordó.

El escritor

Como buen periodista, Pablo ha entrenado su pluma para contar historias desde la ficción y la investigación histórica. “Me encanta escribir. Poder crear cualquier mundo con tan solo un bolígrafo, un papel y tu imaginación es algo insuperable”, comentó el autor, que ha publicado tres libros.

El primero, El Plan Hatuey, se afinca en los entresijos del régimen en Cuba y cuenta la historia de un alto funcionario “que decide lanzar un ataque de efectos catastróficos contra EEUU”.

Este personaje es descrito como “un verdadero comunista que cree que la revolución se resquebraja frente a sus propios ojos y que le queda poco tiempo antes de que se derrumbe por completo. Piensa que los líderes políticos cubanos se han convertido en unos traidores a los principios revolucionarios y decide llevar a cabo una acción por su cuenta que deje claro a EEUU que aún quedan comunistas dispuestos a luchar hasta el final”. El autor sumó que este libro “está basado en información de un plan de contingencia militar real”.

Los otros dos libros, Unidad 120050: objetivo independencia y Shinkiro, pertenecen a una misma trama. “Es la historia de un terrorista de ETA que rehúsa aceptar el proceso de paz en España y crea una célula rebelde cuya misión no es realizar un mero ataque contra el gobierno español, sino conseguir de hecho la independencia del País Vasco. Sin embargo, no usando sólo la fuerza, sino, en especial, la imaginación”, detalló Pablo.

No es raro que a un periodista con su experiencia se le acerque de vez en cuando un joven a pedir consejos sobre la profesión. “A un joven que quiera convertirse en periodista, le diría que sólo se dedique al periodismo si se toma su labor como un servicio público y si su motivación es aportar algo positivo a la sociedad. Si su interés es hacerse famoso y ganar mucho dinero, le aconsejaría que se dedique a otra cosa”, zanjó.

En ese punto, recomienda “que siga su pasión, contra viento y marea. Esta profesión tiene muchos altibajos, pero dedicarte a lo que te gusta no tiene precio”.

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