WASHINGTON - Los cambios poblacionales repercuten en la política. La información del censo desata un proceso de redistribución de distritos electorales ajustados a las nuevas cifras.

Las novedades del censo 2020 generalmente favorecen a los republicanos, que controlan los procesos de redistribución en la Florida, Carolina del Norte y Texas, que recibieron cuatro de las siete bancas nuevas.

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Los dos estados demócratas que obtuvieron escaños —Colorado y Oregón— no aumentarán su control de las legislaturas. En Oregón, los demócratas se "comprometieron" a dar igual voz a los republicanos a cambio de que no bloqueen legislaciones. Y los votantes de Colorado dejaron la redistribución de distritos en manos de una comisión no partidista.

Los republicanos controlan más legislaturas estatales y tienen ventaja en los estados de mayor crecimiento. Solo necesitan ganar unos pocos escaños para recuperar el control de la Cámara baja.

“Creo que, cuando todo esto haya terminado, los republicanos tendrán muy buenas posibilidades de recuperar la mayoría en la Cámara de Representantes”, comentó Adam Kincaid, director ejecutivo del Fondo Nacional Republicano de Redistribución, que coordina los esfuerzos de ese partido en relación con la redistribución de distritos.

Pero todo tiene un límite. Muchos de los nuevos residentes de esos estados son gente joven y de minorías, dos bloques electorales que se inclinan mayormente por los demócratas. A los republicanos les costará mucho mantener la ventaja que tienen, sin importar cómo redistribuyen los distritos.

Los nuevos escaños son solo un aspecto de la feroz batalla en torno a la redistribución de distritos. Se espera que tal vez en agosto la Oficina del Censo ofrezca información detallada, que revele cuadra por cuadra dónde vive cada persona. Se elaborarán entonces mapas electorales que garanticen la misma representación para todos.

La población de Estados Unidos llegó a 331 millones de personas, lo que representa un crecimiento del 7,4% respecto al 2010. La cifra puede parecer alta, pero en realidad es la segunda más baja jamás registrada, superando apenas el 7,3% de la década de 1930.

La baja tasa de crecimiento refleja la depresión que siguió a la debacle económica del 2008. La recuperación fue lenta y muchos jóvenes tuvieron problemas para entrar a la fuerza laboral, lo que a su vez hizo que demorasen el matrimonio y los hijos. Esto afectó la tasa de nacimientos. Para completarla, la pandemia del año pasado agravó ese panorama.

El crecimiento poblacional se recuperó después de la depresión de los años 30, pero los expertos pronostican que eso no sucederá esta vez. La población estadounidense está envejeciendo. La edad promedio es de 38 años, uno más que en el 2010. La inmigración había mermado ya antes de que la pandemia la suspendiese.

“A diferencia de la depresión del 30, esto es parte de un proceso que probablemente siga produciendo un crecimiento bajo”, expresó William Frey, demógrafo de la Brookings Institution de Washington.

Esto puede tener consecuencias nefastas en el futuro. “La gran ventaja demográfica que tuvo Estados Unidos respecto a otras naciones ricas se ha evaporado”, dijo en un tuit John Lettieri, presidente del Economic Innovation Group. “Ahora hay más personas de 80 años o más que chicos de dos o menos”.

La gran migración continúa

La población crece a un ritmo lento, pero la tendencia que se registra desde hace 80 años de migrar hacia el sur y el oeste se mantiene.

Florida, Montana y Carolina del Norte tuvieron suficiente crecimiento como para ganar una banca cada uno en la cámara baja. Texas sumó dos. Colorado y Oregón también añadieron escaños, en tanto que Michigan, Nueva York y Pensilvania las perdieron.

La gente se va de los cinturones industriales del centro y el noreste en busca de trabajo y viviendas más accesibles, alentando el crecimiento de nuevos suburbios y de otras ciudades vibrantes.

Llamativamente, sin embargo, la tradicional búsqueda de algo nuevo no fue parte de la historia. El crecimiento de California no alcanzó para que retuviese sus 53 bancas en la cámara baja. El estado más poblado del país perdió un escaño por primera vez en su historia y hay quienes se preguntan si esto fue consecuencia de que los demócratas controlan el gobierno.

¿Nueva York pierde fuerza?

Thomas Sáenz, presidente del Fondo de Defensa Legal y Educación Mexicano-Estadounidensee, dijo que por ahora no iba a hacer sonar “campanas de alarma” y señaló que el voto hispano podría haber evitado que los demócratas perdiesen una segunda banca en Nueva York.

El censo fue particularmente duro para Nueva York. El crecimiento viene bajando desde hace años y hubo un éxodo de residentes del norte y el oeste del estado. La Oficina del Censo, por otro lado, dijo el lunes que el estado perdió por 89 residentes una banca en la cámara baja. De haber tenido 89 residentes más, hubiera conservado todas sus bancas y Minnesota hubiera perdido una.

FUENTE: Con información de AP

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