@ruiefe
@ruiefe
La orden ejecutiva del presidente Donald J. Trump que prohíbe el ingreso a Estados Unidos de ciudadanos musulmanes de siete países árabes ha levantado preocupaciones, incluso, en las filas republicanas. Este sábado, colaboradores del presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, han insistido en que no se trata de una persecución religiosa.
La precisión salió a colación porque el viernes Ryan se apresuró en apoyar la decisión del mandatario estadounidense, pero cuando en el año 2015, en plena campaña presidencial, Trump se refirió al tema por primera vez, el líder la cámara baja se opuso tajantemente.
“La libertad de religión es un principio constitucional fundamental. Es un principio fundacional de este país. No tiene nada que ver con ser conservador. Lo que fue propuesto ayer (en diciembre del 2015) no tiene nada que ver con este partido. Y, más importante aún, no tiene nada que ver con nuestro país”, dijo Ryan entonces en una rueda de prensa tras una reunión a puertas cerradas del Comité Nacional Republicano.
Pero este sábado, horas después de que Trump firmara la orden ejecutiva que abarca a 136 millones de personas, incluso dentro de Estados Unidos, no hubo un solo político republicano, electo o no, que haya querido comentar a la prensa lo sucedido. “Han desaparecido, como si la tierra se los hubiera tragado”, comentó un reportero de la cadena CNN. El Washington Post intentó contactar a casi todos los miembros republicanos del Congreso y el Senado, y no hubo uno que contestara una simple llamada telefónica para comentar la orden ejecutiva y sus consecuencias.
Solo los ayudantes de Ryan accedieron a comentar algo, pero bajo el anonimato y para insistir que el presidente se ha limitado a adoptar una política que la Cámara de Representantes aprobó el año pasado por mayoría. Un miembro del Comité Nacional Republicano, dijo al The Washington Post que esta es apenas “una pequeña parte de todas las promesas electorales de Trump”.
Cuando Trump propuso la prohibición de ingreso de los musulmanes, Ryan y el líder de la mayoría republicana en el senado, Mitch McConnell, dijeron que la idea “es totalmente inconsistente” con los valores estadounidenses. Desde ayer, no ha dicho nada más. Anda desaparecido.
