MIAMI.- LAURA RIVERA
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No sólo la comunidad musulmana, sino ciudades, organismos, grupos, países y hasta la Casa Blanca le respondieron con fuertes críticas y rechazo
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El precandidato republicano Donald Trump sigue motivando la controversia y el escándalo con sus discursos, mientras gana cada vez más enemigos y, curiosamente, también escala más alto en las encuestas de afinidad electoral.
Esta vez, para algunos, al magnate “se le fue la mano” cuando propuso impedir temporalmente la entrada en Estados Unidos de musulmanes por el “odio” que, según él, siente parte de la comunidad hacia los estadounidenses, y en la búsqueda de evitar atentados terroristas.
Las críticas y reacciones corrieron como la pólvora en los medios, pero nada lo detuvo. Al día siguiente, reafirmó su idea porque, a su juicio, es de “sentido común”.
Pero atacar a una comunidad religiosa que tiene gran influencia e importancia en el país, como lo hizo con los inmigrantes mexicanos cuando los llamó “criminales” y “violadores”, podría costarle bastante caro. No sólo los líderes musulmanes le dieron la espalda, también políticos demócratas y de su partido, presidentes y gobernantes, e incluso la Casa Blanca salió a decir que su propuesta "le descalifica para ser presidente" del país.
El portavoz del Ejecutivo, Josh Earnest, hizo un llamado para que los rivales de Trump en la contienda republicana por la Presidencia se pronuncien abiertamente sobre si seguirán apoyando al magnate si él gana la nominación del partido.
Los líderes conservadores "deberían decir ya mismo que no apoyarían a Donald Trump para presidente. Lo que él dijo es descalificador y cualquier republicano que tenga demasiado miedo a la base republicana para admitirlo tampoco puede servir de presidente", subrayó el portavoz.
En un tono más duro que en otras ocasiones para referirse a Trump, Earnest recordó que lo primero que hace un presidente de EEUU al asumir el cargo es jurar lealtad y respeto a la Constitución. Según expertos legales, el plan del magnate va en contra de las leyes constitucionales, específicamente contra las enmiendas que garantizan la libertad de culto y el debido proceso.
El portavoz de Barack Obama sentenció, además, que los comentarios de Trump sobre los musulmanes son "profundamente ofensivos y tóxicos", y pueden tener consecuencias para la "seguridad nacional", en línea con lo que indicó poco antes a la cadena MSNBC el secretario de Seguridad Nacional, Jeh Johnson.
Utilización del miedo
La propuesta de Trump surgió al calor de las repercusiones por la matanza de la semana pasada en la ciudad californiana de San Bernardino, que causó 14 muertos y una veintena de heridos y fue perpetrada supuestamente por un musulmán nacido en EEUU y su esposa, de origen pakistaní.
Además, la idea del empresario coincide casualmente con un sentimiento de nacionalismo que también se está manifestando en otros países afectados por ataques terroristas, como Francia. En esa nación, la extrema derecha acaba de ganar las elecciones regionales, algo histórico que demuestra un cambio en la población, y que podría estar motivado por el miedo, según destacan varios analistas. Con ese voto, los franceses atemorizados, están dando apoyo a propuestas extremas en contra de abrir las puertas a refugiados y extranjeros, así como en contra de la unión con Europa y el euro.
Donald Trump fue rechazado por varios gobernantes y presidentes como el alcalde de San Petersburgo, Florida, Rick Kriseman, que le impidió entrar en su ciudad y el primer ministro inglés, David Cameron, que calificó esos comentarios de "inútiles" y "equivocados".
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