viernes 13  de  marzo 2026
Israel

Trump se acoge a resolución del Congreso sobre Jerusalén de hace 22 años

El presidente Donald Trump decidió acogerse a la resolución que el Congreso estadounidense adoptó hace 22 años para reconocer a la milenaria ciudad como capital del Estado de Israel

MIAMI.- Luego de largos años de consenso internacional y fallidas negociaciones, el presidente Donald Trump decidió acoger la resolución que el Congreso estadounidense adoptó hace 22 años para reconocer a la milenaria ciudad, tantas veces ocupada por diferentes fuerzas, como capital del Estado de Israel.

Desde entonces, ninguno de los presidentes que ocuparon la Casa Blanca, Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama, optaron por validar con su firma la ley conocida como Jerusalem Embassy, que fue aprobada abrumadoramente por el Senado en 1995, 93 a 5, luego de ser aprobada por la Cámara Baja, 374 a 37.

“Es una decisión presidencial errónea porque el estatus final de Jerusalén no se ha decido aún”, comentó a DIARIO LAS AMÉRICAS Daniel Álvarez, profesor de religión y filosofía de Florida International University.

“Por un lado, el Presidente dice que reconoce a la ciudad como capital de Israel y por el otro dice que está comprometido con la creación de dos estados. Esta declaración da la impresión de que no es parcial en esta negociación, y eso preocupa”, añadió.

También hay apoyos para la decisión de Trump y entre ellos, además del aplauso del Gobierno israelí, destacan las voces de congresistas estadounidenses prominentes, como la republicana Ileana Ros-Lehtinen: “No hay debate sobre los profundos lazos religiosos, culturales e históricos del pueblo judío con Jerusalén, y la decisión presidencial reafirma esa conexión”.

Y añadió: “El hecho es que Jerusalén seguirá siendo la capital del Estado de Israel independientemente del resultado de la negociación de dos estados”.

Oposición

Grandes fuerzas políticas del mundo se oponen a la decisión de validar el reconocimiento. Desde los países árabes, la Unión Europea, Rusia y China hasta el papa Francisco, todos temen que este reconocimiento afecte cualquier intento de acuerdo paz y provoque una nueva ola de violencia por parte de los palestinos y sus simpatizantes.

Unas horas después del anuncio presidencial para iniciar el proceso del traslado de la embajada estadounidense a la ciudad tres veces santa, que tomará al menos tres años, comenzaron los disturbios en varias localidades de los territorios israelíes y palestinos.

De hecho, el jefe político del movimiento islamista terrorista Hamás, Ismail Haniye, llamó a los palestinos a comenzar otra violenta rebelión, una especie de tercera intifada, que podría poner en peligro la vida de miles de civiles israelíes y palestinos otra vez, y probablemente otros ciudadanos en otras partes del mundo.

¿Una o dos ciudades?

La ciudad tres veces santa, para judíos, cristianos y musulmanes, en ese orden cronológico, prevalece en el centro de la discordia entre israelíes y palestinos, es decir, judíos y musulmanes.

Para entender la envergadura del reconocimiento estadounidense, hay que tener en cuenta que Israel estableció en Jerusalén su capital, aunque sólo en la zona occidental que le correspondía, cuando proclamó su Estado en 1948.

Cerca de 20 años después, durante la Guerra de los Seis Días, en 1967, Israel ocupó la parte oriental, que ostentaba entonces el Ejército de Jordania, separada por la célebre Línea Verde, como parte de un acuerdo de 1949.

Es allí donde está ubicada la Ciudad Vieja, con el Monte del Templo como centro de la discordia territorial, donde está ubicada la Piedra de la Fundación, el eje del mundo para los judíos, donde estos honran a su milenaria religión judía y los musulmanes el lugar desde donde Mahoma subió al cielo.

Jerusalem
Un cuerpo especial del Ejército israelí vigila los lugares más concurridos de Jerusalén.
Un cuerpo especial del Ejército israelí vigila los lugares más concurridos de Jerusalén.

En otras palabras, el Estado de Israel afirma que “Jerusalén es la capital del pueblo judío desde hace 3.000 años y la del Estado desde hace 70 años, mientras los palestinos ven como una condición irrenunciable que la parte de la ciudad ocupada en 1967 sea la capital de su propio Estado”, argumentó Nir Yoked, profesor de humanidades de Hebrew University of Jerusalem.

Según los Acuerdos de Oslo (1993), la más alta declaración de principios alcanzada entre israelíes y palestinos, habría que continuar negociando para alcanzar una solución permanente en base a la creación de dos estados, en la que Jerusalén jugaría un papel protagónico.

Entretanto, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que ya está en contacto con otros países que alistarían una declaración para reconocer a Jerusalén como capital de Israel.

“Eso está por verse”, anticipó el profesor Yoked. “El traslado de embajada estadounidense podría tomar tres o cuatro años, y mientras eso no suceda, no creo que otro país lo haga”, aseveró.

Ciudad compartida

La propuesta que más votos recibe en la opinión pública mundial, incluyendo la Organización de Naciones Unidas, es la de volver a dividir a la milenaria ciudad.

Pero Jerusalén no es hoy la misma de ayer: cuenta con algo más de un millón de habitantes, de los cuales unos 300.000 son palestinos, según datos publicados por Jewish Virtual Library.

Por ello, el director fundador del grupo J Street, afincado en EEUU, Jeremy Ben-Ami, que apuesta por el entendimiento entre israelíes y palestinos, señaló que “la resolución presidencial de Trump sólo parece complacer la posición política de muchos cristianos evangelistas que votaron por él, y sin duda logrará muchos aplausos en el Congreso, sobre todo en el ala republicana más conservadora”.

Sobre este apartado, el profesor Álvarez opinó: “Parece que está tratando de cumplir con el ala evangélica que votó por él en las pasadas elecciones y que podría volver a votar por él en 2020”.

Por otra parte, Ben-Ami cita que la medida no complacerá “al 63% de los electores consultados por University of Maryland, que incluye 44% de republicanos, que se oponen al traslado de la embajada”.

“Desde el punto de vista práctico”, comentó el director fundador de J Street, “es evidente que una zona de Jerusalén ya es capital de Israel. La mayor parte del Gobierno funciona allí: los ministerios, el Congreso, la Corte Suprema y el banco central”, argumentó.

explanada mezquitas Jerusalen
<div>Vista parcial de la Explanada de las Mezquitas, donde se encuentra La Cúpula de la Roca.</div>
Vista parcial de la Explanada de las Mezquitas, donde se encuentra La Cúpula de la Roca.

Ben-Ami prevé que el esperado acuerdo “nombraría a Jerusalén capital de Israel y Palestina, en la que ambos estados ejercerían su soberanía sobre determinadas áreas de la ciudad”.

Pero las conversaciones continúan estancadas y no hay indicios reveladores que indiquen el reinicio de las reuniones.

“Ése es el tema más sensible de las negociaciones. Por eso, Jerusalén se ha dejado para el final. Es una situación muy delicada. Es un lugar sagrado para judíos, musulmanes y cristianos”, concluyó el profesor Álvarez.

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