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El tercer debate entre los candidatos presidenciales llega en un momento inesperado. Donald Trump logró lo que jamás había hecho un nominado republicano a la Casa Blanca: perder el apoyo del único grupo de electoras mujeres que siempre dan su voto: blancas casadas, mayores de 30 años y con hijos; asimismo, el rechazo de los hombres blancos religiosos.

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Así piensa el especialista Tony Rosado, analista de asuntos estadounidenses y latinoamericanos, quien precisa que esos electores descontentos no votarán por Hillary Clinton pero se abstendrán colocando al partido en una situación particular al abrir la posibilidad de que pierdan la mayoría que tienen en ambas cámaras.

Si esta predicción se cumple, el partido Demócrata tendría un control político inédito: el Ejecutivo en manos de Clinton, el Legislativo y el Judicial, en vista de que el próximo presidente nombrará al juez faltante de la Corte Suprema.

“Lincoln fundó el partido republicano y Trump lo destruyó”, sentencia el analista.

A 20 días de las elecciones presidenciales, Clinton y Trump tienen la oportunidad de debatir por última vez sobre sus planes de gobierno bajo la moderación de Chris Wallace, quien tiene un agudo enfoque periodístico, por lo que no se espera complacientes preguntas en materia de política exterior, plan de gobierno que ha sido vagamente explicado hasta ahora por cada candidato, pero en un contexto de poco interés de la audiencia ante el cuarto juego de la liga Nacional entre Cubs y Dodgers que se transmitirá en el mismo horario este miércoles 19 de octubre.

Es previsible que haya preguntas durísimas para ambos candidatos. Trump no se salvará de interrogantes relacionadas con los más recientes escándalos sexuales, así como su relación con Vladimir Putin, la creación del muro fronterizo con México, su política migratoria hacia los musulmanes, y sus lineamientos sobre libre comercio. Mientras que a Clinton tendrá que explicar nuevamente la eliminación de los 33.000 correos que recibió en el Departamento de Estado, el atentado en Bengasi, Libia, cuando era Secretaria de Estado, el tratado con Irán que aprobó el presidente Barack Obama y su postura cambiante sobre el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), anticipa Rosado.

“En esta última fase de la campaña presidencial, el número de personas que están indecisas o dispuestas a cambiar de un candidato a otro es bastante pequeña - a pesar del número relativamente grande de electores que apoyen a candidatos que no sean Trump o Clinton y la impopularidad de los candidatos significa que el conjunto de los votantes persuasibles es más grande de lo normal este año. Pero incluso entre los decididos, los debates pueden energizar los partidarios de un candidato y desalentar a los seguidores de los otros candidatos. Esto puede tener un impacto en el número de votantes, aunque los efectos pueden decaer con el tiempo”, advierte Pew Research Center en un análisis en perspectiva sobre cuál de los candidatos ha ganado o perdido en los dos previos.

¿Los escándalos sexuales de Trump le costarán la presidencia?

Aunque los escándalos sexuales no son la novedad dentro de la política estadounidense, bien lo ha sabido la propia Hillary Clinton -quien tuvo que enfrentar el escarnio público cuando su esposo Bill se vio implicado en el suyo junto a Mónica Lewinsky- ahora ocurre en una circunstancia diferente en la que el perjudicado es su contrincante político. Trump ha sido más afectado popularmente por sus comentarios misóginos y denuncias de abuso sexual que por su estilo de hacer política o su inexperiencia en el sector público.

La sociedad estadounidense ha evolucionado, y lo que hace 20 años se condonaba como "cosas que dicen los hombres" o "así son los hombres", ahora no tiene tolerancia. Adicionalmente, el número de mujeres en cargos de poder (Gobierno y sector empresarial) ha aumentado exponencialmente, además de que Bill Clinton era demócrata. Trump es republicano y estos votantes son mucho más conservadores y sobre todo religiosos. Las organizaciones religiosas siempre apoyan al candidato republicano y ante su conducta no pueden pretender que nada pasó, recalca Rosado.

Trump debe mostrar su mejor cara en el último debate, debe lucir más preparado, y atacar a Clinton en las áreas donde es vulnerable pero no solo hablarle a su base electoral sino que tiene que tratar de convencer, aunque a estas alturas ninguna encuesta muestra que ello sea posible.

Menos de tres de cada diez (28%) mujeres estarían dispuestas a votar por Trump si las elecciones se realizaran hoy, en comparación con seis de cada diez (61%) que dicen lo mismo en relación a Clinton, una brecha de 33 puntos. En contraste, el magnate todavía mantiene una ventaja sustancial sobre la exsecretaria de Estado entre los votantes masculinos (48% vs. 37%, respectivamente), de acuerdo a un sondeo realizado por PRRI, una organización sin fines de lucro especializada en la investigación de la opinión pública, hecho entre el 5 y 9 de octubre luego de conocerse el video de Trump.

El apoyo de Trump entre las votantes femeninas ha bajado cinco puntos al 28% desde que se destaparon los escándalos sexuales, mientras que entre los votantes masculinos solo se ha reducido un punto al 48%.

Entre todos los votantes femeninas blancas, Clinton supera a Trump por 17 puntos (52% vs. 35%, respectivamente). Más de dos tercios (68%) de los votantes blancos de sexo femenino con una educación universitaria están apoyando Clinton, en comparación con sólo el 29% que dice que están votando Trump, mujeres votantes blancos sin una educación universitaria se dividen, con igual número de apoyo Trump (40%) y Clinton (40%). Cabe destacar que el 16% de los votantes blancos femeninos sin un informe de título universitario no estar seguro de que van a apoyar en la elección.

La “tendencia autodestructiva de Trump” como ya lo catalogan algunos medios ha generado que estados que tradicionalmente se inclinaban por el candidato republicano hoy no sean un voto asegurado para el magnate el próximo 8 de noviembre, así se desprende que en estados como Alaska, Missouri, y Utah, están peleados por el margen de error de las encuestas, mientras que en otros donde necesita ganar: Florida, Pennsylvania, y Carolina del Norte se le están escapando de las manos.

De esta manera, según proyecciones del diario The Washington Post solo hay tres estados toss up o indefinidos: Arizona, Nevada y Ohio. Entre los tres se agrupan 35 votos electorales, 11, 6 y 18 respectivamente. De hecho, en Las Vegas se realizará el último debate. El medio ya da por descontado que Clinton ganaría la presidencia con al menos 317 votos electorales según sus proyecciones, y Trump aglutinaría 186, de los 270 que se necesitan para ser presidente en EEUU.

 

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