domingo 22  de  febrero 2026
CIA

Un exespía podría dirigir la diplomacia estadounidense

Mike Pompeo puede convertirse en el primer director de la CIA en encabezar el Departamento de Estado con la misión de "restaurar la posición de EEUU en el mundo"
Diario las Américas | CÉSAR MENÉNDEZ
Por CÉSAR MENÉNDEZ

El presidente Donald Trump propuso el cambio del jefe de la diplomacia del país con un Twiter la madrugada del 13 de marzo y anunció que el puesto sería cubierto por hasta ahora director de la CIA, Mike Pompeo.

El resultado de este movimiento de fichas en la plantilla administrativa estadounidense convertiría a Pompeo, con 54 años de edad, en el primer director de la CIA en dirigir la diplomacia de los EEUU. El jefe de los espías estadounidenses es considerado una persona cercana al presidente Trump, quien asegura “que en los últimos 14 meses ha conocido muy bien a Mike y es la persona adecuada para restaurar la posición de EEUU en el mundo, fortalecer nuestras alianzas, enfrentar a nuestros adversarios y buscar la desnuclearización de la Península de Corea”.

Pompeo, que se graduó de West Point como el primer alumno de su clase, es considerado un halcón. En su biografía dice que patrulló detrás de la Cortina de Hierro antes del colapso de Muro de Berlín, mientras servía en el Ejército, de 1986 al 1991. Tres años después se graduó de Derecho en la Universidad de Harvard.

También ha tenido un gran éxito como empresario: fundó Thayer Aerospace, compañía de la que fue su director ejecutivo por más de 10 años y logró importantes contratos.

En 2011 alcanzó un escaño como legislador por Kansas aupado por el movimiento conservador Tea Party.

Es visto como un político de línea dura. “Como director de la CIA, no perdió oportunidad de politizar sus discursos, algo poco habitual en la agencia”, explicó recientemente Michael Hayden, quien ejerció este cargo desde el 2006 al 2009.

Stewart Patrick, miembro del Consejo de Relaciones Exteriores, señaló en su sitio web que Pompeo ha sido un abierto defensor de las operaciones encubiertas de paramilitares mientras dirigía la CIA, diseñó varias acciones encubiertas de pequeños grupos de agentes y contratistas que se adosaron a las tropas afganas para dar caza y matar talibanes en el país centroasiático. Según Vanity Fair, algunos empleados del Departamento de Estado temen que el excongresista de Kansas militarice el Departamento de Estado.

En su etapa de legislador, formó parte del Comité que investigó el ataque en 2012 al puesto diplomático de Bengasi, en Libia. Fue muy crítico con la exsecretaria de Estado Hillary Clinton, a quien tildó de irresponsable en el manejo de la crisis. Incluso llegó a calificar el caso como “peor que el Watergate en algunos aspectos”.

El acuerdo con Irán

Para ejercer como jefe de la diplomacia estadounidense, Pompeo deberá ser ratificado por el Senado. No obstante, su nombramiento es percibido como una mala noticia para el destino del acuerdo nuclear con Irán alcanzado por la administración de Barack Obama.

Cuando Trump expuso las razones de la destitución del secretario de Estado Rex Tillerson, dijo: “Cuando analizo el acuerdo nuclear con Irán, lo considero algo terrible. Supongo que [Tillerson] pensaba que es un buen trato. Eso demuestra que no estamos en sintonía. Sin embargo, Mike Pompeo y yo tenemos una forma muy similar de acercarnos a los problemas. Lo considero algo muy positivo”.

Venezuela y Cuba

El pasado mes de agosto, durante una entrevista con la cadena de televisión Fox, Pompeo explicó su postura con respecto a Venezuela: “Maduro continua acumulando poder, mientras reprime y causa más dolor a los venezolanos. La política estadounidense consiste en trabajar con nuestros socios latinoamericanos para tratar de restaurar la democracia”. Agregó: “Tenemos que tomarnos muy en serio lo que sucede en Venezuela, este país podría convertirse en un gran riesgo para los Estados Unidos porque los cubanos están allí, los rusos están allí, los iraníes están allí y Hezbolá está allí”.

No es descabellado pensar que Pompeo pueda influir en un cambio de postura hacia Venezuela. Los informes de la CIA bajo su directorado fueron la base de las sanciones contra las más importantes de las figuras del régimen de Nicolás Maduro. En una conferencia el pasado mes de enero, Pompeo lo corroboró: “La segunda o tercera baterías de sanciones fueron el resultado de las recomendaciones que le hicimos a la Casa Blanca”.

Es de presumir que también esté en sintonía con Trump en su propósito de desandar la política de acercamiento de la administración de Obama con La Habana. En estos momentos la embajada norteamericana en la capital cubana apenas tramita asuntos muy urgentes.

En su etapa de legislador patrocinó el proyecto de ley Cuban Military Transparency Act, presentado por el representante republicano de California Devin Nunes, que proponía medidas muy parecidas a las implantadas por el presidente Trump contra el régimen de La Habana el pasado mes de junio.

Por otra parte, recibió a instancia del senador republicano de la Florida Marco Rubio a los miembros de la Brigada 2506 en un encuentro catalogado el brigadista José Cancio como “muy agradable”.

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