miércoles 1  de  julio 2026
PROFESOR UNIVERSITARIO

El Papa: consciente de los problemas

¿Son incorrectas estas posiciones asumidas por el jefe de la iglesia católica?  Francisco predica ideas de Jesucristo y bien lo saben los buenos cristianos. Cuestionarlo por defender las mismas no parece justo

Diario las Américas | EUGENIO RODRÍGUEZ BALARI
Por EUGENIO RODRÍGUEZ BALARI

Más allá de criterios religiosos o la filosofía que cada quién profese, se encuentran quiérase o no, las realidades de la vida y la dinámica de un mundo cada vez más cambiante.

La iglesia católica atraviesa por embarazosas situaciones que la afectan entre sus creyentes, y no es necesario retomar hechos que lastimaron la confianza hacia esta.

La iglesia, junto a los poderes fácticos (sobre todo en Europa y la América hispana), ha sido parte de las aportaciones civilizadoras: compañera de viaje de los poderes, y ha contribuido (con aciertos y errores) al desarrollo de la sociedad humana.

En el siglo XXI, como los asuntos políticos y económicos se presentan más complejos y críticos, el  milenio apareció mostrando preocupantes tendencias a las jerarquías eclesiásticas y políticas; en lo religioso, por la proliferación de iglesias, credos y religiones; en la dirección opuesta por la expansión del ateísmo y no dejan de ser significativos, los creyentes en Dios que no se relacionan con las iglesias. Todo ello ha existido pero la diferencia radica, en que esas tendencias han ganado peso.

No es posible desconocer que  inciden ideas en las doctrinas religiosas (en particular la católica), que la naturaleza humana se resiste a aceptar y si lo hace es por una mezcla de fe con temores inducidos. Los avances de las ciencias y  la técnica han derribado oscurantismo, dogmas y tabúes, que nos fueron inculcados de generación en generación y la situación religiosa/doctrinal tiende a realizar rupturas con el pasado.

Las religiones se caracterizan por ser conservadoras, no sólo en cuestiones teológicas, sino sociales y políticas, la católica entre ellas. Los tiempos y circunstancias cambian, las situaciones sociales y políticas se modifican, y hoy además son medibles los estados de opinión. Los nuevos acontecimientos logran con rapidez hacerse comprensibles a través de los medios de comunicación.

A diferencia de épocas pasadas (con objetividad o sin ella, manipuladas o no), las informaciones nos llegan a través de los medios masivos y posibilitan conocer lo que ocurre en cualquier parte del mundo, sacando cada quién sus propias conclusiones. Ello propicia analizar las reacciones sociales y sus tendencias.

El vaticano comprende bien esto y cuenta con sus propias vías para retroalimentarse. La iglesia conoce y está consciente de los problemas que existen y lo insensato sería darle la espalda, porque sería para ella contraproducente.

Criticar sin argumentos de rigor las posiciones de Francisco y el vaticano, resulta ingenuo políticamente; recuerden que la iglesia aprendió a proceder con una impresionante inteligencia colegiada. No digo que se tenga que coincidir con sus ideas, pero considerarlas con cautela y respetuosamente.

La cultura política obliga a valorar ideas diferentes y contradecirlas con altura y elegancia. La iglesia católica aprendió a lidiar con sus problemas y los de otros (algunos con sabor a siglos); y atesora conocimientos, experiencias y no sólo en teología, sino social, diplomática y políticamente.-

No es algo nuevo lo que hace Francisco, desde Juan XXIII  (1958-63), el vaticano comenzó a inclinarse hacia cambios y aperturas; luego siguieron otros Papas que introdujeron avances y retrocesos. Surgió la teoría de la liberación, influyó en la iglesia y otorgó fuerzas a las necesidades de cambios y  una mejor orientación social.

Juan Pablo II fue Papa de larga data y activo, extendió la fe católica, se opuso al comunismo y la teoría de la liberación, hizo exploración y cambios en la cúspide de la iglesia, cubrió una etapa necesaria y  significó una ruptura con procedimientos convencionales. Benedicto XVI, más teórico que práctico y cargando demasiados años, reconoció que le faltaban fuerzas para modificar los hechos por los cuales el catolicismo se encontraba involucionando social y religiosamente.

La iglesia debía sacudirse el polvo del camino, higienizar la institución, realizar reformas internas y proyectar una imagen diferente. Se hizo indispensable encontrar una personalidad idónea y apareció el jesuita argentino Francisco.

Conservadores de dentro o fuera del catolicismo, cuestionan a Francisco por sus  actuaciones teológicas y políticas y lo tratan de encasillar políticamente. Les molestan sus inclinaciones a buscar soluciones a través del diálogo y las negociaciones, en particular con relación a Cuba. Sin embargo, las relaciones del Vaticano con la Isla no son nuevas: con anterioridad a Francisco se efectuaron dos trascendentes visitas de Papas, dejándole un importante legado al pueblo cubano.

En septiembre acudirá el tercer Papa (Francisco), pero lo hará en singular momento, cuando después de medio siglo, comenzaron a normalizarse las relaciones entre EEUU y Cuba.

La personalidad y el carisma del santo padre es innegable, su gestión a cargo de la iglesia lo ha convertido en figura admirada mundialmente. ¿Pero cuál ha sido la actuación de este Papa? Desde su llegada al Vaticano, Francisco comenzó a depurar, rectificar procedimientos financieros y fenómenos de corrupción dentro de la iglesia, se ha pronunciado por la ayuda a los pobres y que exista un mayor grado de justicia social.

Transformó la cúspide y otros niveles, poniendo orden en su casa para luego sugerir soluciones a los demás. Se ha pronunciado contra la globalización y las desigualdades, sugiere un rediseño global y distribución más equitativa de la riqueza, así como la eliminación del hambre y pobreza. Ha dicho que el dinero es el estiércol del alma y pronunciado a favor de la educación de los que no la poseen.

Se manifestó contra las matanzas de los armenios a comienzos del siglo XX  y contra las guerras como vías para solucionar los conflictos internacionales. Alienta la paz, la reconciliación y el coexistir en armonía en el Medio Oriente, Zonas de Europa, África y América.

Francisco no tiene preocupación en mezclar la política con la teología y desarrollar una diplomacia inteligente y activa. Desconocer el mundo que le ha tocado vivir a Francisco, es sencillamente inconsecuente y se comprende que no puede darle la espalda, como no lo hizo Jesucristo en su tiempo.

Francisco se ha acercado al resto de las religiones, preocupado por proteger a los cristianos perseguidos y realiza conciencia sobre la libertad religiosa como derecho inalienable. Son estas las posiciones que le molestan a los conservadores, como sus criterios ante el homosexualismo, el divorcio entre parejas u otros temas tabúes.

¿Son incorrectas estas posiciones asumidas por el jefe de la iglesia católica?  Francisco predica ideas de Jesucristo y bien lo saben los buenos cristianos. Cuestionarlo por defender las mismas no parece justo y sólo es comprensible, cuando se desconocen o no interesan los conflictos existentes, o se quiere detener el curso de la historia.

Tratar de ubicar a este Papa como hombre de izquierda o socialista, no parece sensato o justo y  políticamente es poco afortunado.         

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