@schottv
Si Hillary ganara la presidencia, su más importante asesor sería su marido Bill. Aunque Bill Clinton no puede ser miembro del Gabinete, por un estatuto establecido en 1967 que evita el nepotismo, bien puede ser el poder, detrás del poder, en su papel de "Primer Caballero de Estados Unidos"
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Faltan menos de cinco meses para las elecciones generales y poco se conoce sobre quienes conformarán la administración de una presidenta Hillary Clinton o un presidente Donald Trump, cuando uno de ellos logre sortear los últimos obstáculos en el camino.
La selección de los ministros es clave en el éxito o fracaso del próximo mandatario. Sin embargo, parece que ambos candidatos no han tomado una decisión final, al menos en público, sobre quienes asumirán esas responsabilidades.
Por lo pronto, en la lista de Trump está el senador Jeff Sessions de Alabama, un exprocurador, de 69 años, reservista militar, que apoya la prohibición de la entrada a EEUU a nacionales musulmanes de Siria, Egipto o Irak, crítico de las políticas de Barack Obama frente a los inmigrantes ilegales de Centroamérica, y también partidario de fortalecer el papel del Ejército, temas favoritos del magnate pero ¿qué papel jugaría el senador Sessions en un gabinete de Trump?
Por los demócratas está Elizabeth Warren, una senadora por Massachusetts, quien cumple 67 años el 22 de junio, muy respetada y portadora de una sólida reputación, ganada por su audaz defensa en pro de un sistema fiscal más justo y los derechos de la clase media.
Comentarios recientes dan cuenta de que a Clinton le gustaría tener a Warren como compañera de fórmula para la vicepresidencia, pero quién sabe, como preguntan insistentemente en Washington, si la senadora preferiría permanecer en el Congreso, donde tendría más influencia en la administración.
La mayoría de los presidentes estadounidenses han procurado rodearse siempre de personas excepcionales, de primera línea, no solo para beneficiarse de sus actuaciones en el Gobierno, sino también pensando cuánto aportarían a su legado.
Por ejemplo, Henry Kissinger, asesor de seguridad nacional y secretario de Estado durante la administración de Richard Nixon, fue una figura clave, entre otras cosas, en el restablecimiento de relaciones diplomáticas con China, rompiendo paradigmas con la histórica visita de Nixon a esa nación asiática, en 1972.
Ronald Reagan tuvo un fuerte secretario de defensa en Caspar Weinberger, “el puritano fiscal”, y un respetado George Shultz que llevó con éxito el fin de la Guerra Fría.
George H.W. Bush trabajó con James Baker, quien fuera jefe de Gabinete de la Casa Blanca y secretario de Hacienda durante Reagan, mientras Bill Clinton tuvo a Madeleine Albright, primera mujer al frente del departamento de Estado.
La gran influencia sobre George W. Bush fue probablemente su vicepresidente, Dick Cheney, pero hubo igualmente otras figuras como Condoleezza Rice, asesora de Seguridad Nacional y luego secretaria de Estado, así como Paul Wolfowitz, subsecretario de Defensa, a quien Trump parece estar consultando temas sobre su campaña electoral.
En tanto que el presidente Obama ha tenido dos secretarios de Estado de alto perfil, Hillary Clinton y John Kerry, y dos notables secretarios de Defensa, como Leon Panetta y Bob Gates, quien también sirvió al presidente George W. Bush.
Si Hillary ganara la presidencia, su más importante asesor sería su marido Bill que, a diferencia del matrimonio Trump, puede proporcionarle orientación en base a la experiencia que tiene por haber servido en el cargo más alto del país.
Aunque Bill Clinton no puede ser miembro del Gabinete, por un estatuto establecido en 1967 que evita el nepotismo, bien puede ser el poder, detrás del poder, en su papel de "Primer Caballero de Estados Unidos".
