lunes 6  de  abril 2026
COVID-19

En la isla de la escasez, ¿no hay contagios de COVID-19 en las colas?

Policlínicos y hospitales cubanos tienen 'orientaciones' al respecto, según fuentes de Salud Pública.
Por DIARIO DE CUBA

LA HABANA.- Cada mañana, Rogelio Moré Albertini averigua con sus vecinos el número de contagiados de COVID-19 informado por Salud Pública. Además de aprovechar para jugar el número en La Bolita, su propósito es saber si la cifra desciende ahora que las autoridades han impuesto el "toque de queda" en La Habana.

Al igual que otros habaneros, doblemente confinados desde el pasado 1 de septiembre a consecuencia del rebrote de coronavirus, este jubilado que apenas sobrevive con una chequera de 350 pesos mensuales está convencido de que "muchos contagiados de coronavirus son culpa de las colas", reseñó Diario de Cuba.

"Se inventan miles de excusas, se buscan miles de culpables y se cobran miles de pesos en multas por supuestas indisciplinas. Pero en más de cinco meses de cuarentena jamás han dicho que hubo un contagio, uno solo, en una cola para comprar comida", resaltó Moré Albertini mientras le indicaba al apuntador anotar "cinco pesos fijos al 43", el número de contagiados del día.

Jugar en La Bolita la cifra diaria de contagiados se ha vuelto habitual en las barriadas habaneras. "En la jugada" hay una doble esperanza: sacarse el número y con ello obtener unos pesos más para comprar comida, y que desciendan los contagios y La Habana regrese a la fase postpandemia.

Pero no pocos habaneros, como Yolanda Martínez, coinciden en que para evitar el COVID-19 "tienes que huirle lo más que puedas a las colas" aunque las autoridades desde que comenzó la expansión del coronavirus en la Isla nunca han mencionado una cola como foco de contagio.

"Es inverosímil, va en contra del sentido común", dijo Martínez. "Cualquier médico decente, sin la presión de perder su cargo, podría decirlo".

"Es incierto que el rebrote del coronavirus se debiera solamente a la indisciplina social. En primer lugar, se debió al apresuramiento del régimen en reabrir lugares públicos", consideró.

En la parte de las colas cercana a la entrada de los establecimientos y dentro de los mismos quizás se cumplan las normas del distanciamiento social. Pero no en "la parte caliente", de la mitad de las colas hacia atrás, donde la labor de policías y brigadas anticoleros se reduce a perseguir la compraventa de turnos.

Esta semana el rñegimen ha comenzado a imponer multas de hasta 2.000 pesos en La Habana por no respetar el distanciamiento social.

"No he estado en una sola cola donde se cumplan las normas del distanciamiento social. De ser así, créeme que las colas de Marianao se unirían con las del Vedado", dijo Maritza Ramos, abuela de una menor de edad y trabajadora interrupta.

"Fue en una cola donde me contagié", aseguró.

Según el relato de Ramos, durante la pesquisa médica le preguntaron si había estado en alguna fiesta o lugar público y quiénes habían sido sus contactos cercanos.

"Cuando respondí que solo había estado en todas las colas de La Habana me aislaron a mí, a la niña y a sus padres. Yo estuve casi dos semanas en el centro de aislamiento hasta que me dijeron que había dado negativo. No me lo creo, pero admitir que me contagié en una cola sería escandaloso para el régimen", declaró Ramos.

Mencionar eventos relacionados con presuntos contagios de coronavirus en las interminables colas habaneras está prohibido en policlínicos y hospitales donde, sin embargo, muchos pacientes afirman no haber tenido otros contactos públicos.

Una fuente de la Dirección Provincial de Salud confirmó que al catalogarse un caso positivo de COVID-19 como "origen desconocido" es casi seguro que el paciente haya referido que sus únicos contactos públicos son las aglomeraciones de las colas.

Tras el rebrote de COVID-19 en La Habana, y que el Consejo de Defensa Provincial decretara el toque de queda, en los barrios el temor generalizado es que mientras exista aglomeraciones la situación pueda ir a peor.

"Estamos indignados por la obligación de hacer colas, por tener que aglomerarnos, y eso representa un fuerte foco de contagios más allá de las indisciplinas. Los médicos son lo que tienen que hablar", criticó Hilaria Rodríguez, vecina de Nuevo Vedado y jubilada que vive "prácticamente en las colas".

"Puedo descansadamente vender mi casa. Vivo de cola en cola, es el único lugar público donde diariamente estoy expuesta porque mi esposo que apenas puede moverse. Extrañamente, dimos negativo cuando estuvimos aislados bajo sospecha hace apenas unas semanas", concluyó Rodríguez.

FUENTE: Con información de Diario de Cuba

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