Cuando llegué a Miami en el año 1990, Versailles fue el primer restaurante que visité y quedé muy complacido con la calidad de la comida y su ambiente tan cubano y acogedor. Después me convertí en un asiduo cliente hasta el sol de hoy, así que siempre que regreso a Miami tengo visita obligada al Versailles.
Este restaurante es el sitio de encuentro de los cubanos libres para expresar nuestro sentir, es un símbolo para todos nosotros, y el mayor legado de la familia Valls es haber mantenido por tantos años el auténtico sabor de la comida cubana.
Yo me siento muy honrado de ser amigo personal de la familia Valls porque son un orgullo para todos los cubanos. Felipe Sr., es una persona que quiero muchísimo y lo considero familia. Ellos son el vivo ejemplo de lo que es una familia emprendedora y exitosa, gracias a su seriedad, honestidad y dedicación para ofrecer un servicio de extrema calidad y el verdadero sabor de la verdadera cocina cubana.