sábado 31  de  octubre 2026
ELECCIONES AL SENADO

Ashley Moody vs. Angie Nixon: qué está en juego en Florida

En el estado del Sol se elige quién ocupará hasta 2029 el escaño que ocupaba Marco Rubio, con ello podría alterarse el equilibrio legislativo

Diario las Américas | CÉSAR MENÉNDEZ
Por CÉSAR MENÉNDEZ

MIAMI. - La elección de medio mandato del 3 de noviembre decidirá quién completa el período senatorial que dejó inconcluso Marco Rubio al convertirse en secretario de Estado. En esta pugna se enfrentan la senadora republicana Ashley Moody y la demócrata Angie Nixon, exrepresentante estatal por Jacksonville. Aunque las encuestas y los pronósticos favorecen a Moody, Nixon llega a la recta final con el respaldo de figuras nacionales y una campaña que ha puesto la asequibilidad, la salud y la inmigración en el centro del debate, en un escenario marcado por el encarecimiento del costo de vida. La ganadora de estas elecciones especiales ocupará el escaño hasta el 3 de enero de 2029.

La contienda enfrenta dos trayectorias y estilos políticos muy distintos. Moody, exfiscal general de Florida y exjueza, defiende su experiencia en el gobierno y su apoyo a la agenda del presidente Donald Trump. Por su parte, Nixon se presenta como organizadora sindical y legisladora progresista, con propuestas para ampliar servicios sociales y reducir costos para las familias.

El escaño en disputa es uno de los dos que representan a Florida en el Senado federal. El otro, ocupado por el republicano Rick Scott, no está en disputa este año. La elección de noviembre al ser una elección especial, quien gane completará los dos años finales del mandato de Rubio y deberá volver a competir en 2028.

Jacksonville, Plant City, Senado

La candidata Nixon nació y creció en Jacksonville, Florida. Es hija de una madre que la crio a ella y a su hermano, y de un padre que sirvió en el Ejército. En una entrevista anterior con DIARIO LAS AMÉRICAS, se describió como esposa, madre de dos hijas, empresaria y propietaria de una librería con cafetería. Se graduó de la Universidad de Florida en 2007 con una licenciatura en Ciencias Políticas.

Antes de llegar a la Legislatura estatal en 2020, trabajó como organizadora sindical y en iniciativas de participación política y comunitaria. Fue directora de Florida For All, una coalición de organizaciones que promueve la participación electoral, y ha desarrollado negocios locales vinculados a la comunidad afroamericana de Jacksonville.

Nixon ha convertido su experiencia familiar y laboral en parte central de su mensaje. En la entrevista con este diario, afirmó: “Creo que la economía debe funcionar para todos”. También dijo que los trabajadores se esfuerzan más, pero no ven reflejado ese trabajo en sus ingresos y según ella, eso ocurre porque los políticos de Washington atienden a los intereses de los más ricos.

Por su parte, la senadora Moody nació y se crio en Plant City, cerca de Tampa, y se identifica como floridana de quinta generación. Obtuvo una licenciatura y una maestría en Contabilidad, además de un título en Derecho, en la Universidad de Florida. Luego completó una maestría en Derecho Internacional en Stetson University College of Law.

Su carrera comenzó en el bufete Holland & Knight. Después fue fiscal federal, con casos de narcotráfico, armas y fraude. En 2006, a los 31 años, fue elegida jueza del circuito judicial de Hillsborough. Ocupó ese cargo hasta 2017, cuando dejó el puesto para postularse a fiscal general de Florida. Ganó las elecciones de 2018 y fue reelegida en 2022.

Moody ejerció como fiscal general entre 2019 y 2025, hasta que DeSantis la nombró senadora en enero de 2025, después de que Rubio dejara el escaño para incorporarse al gabinete de Trump. En el Senado, Moody integra comités relacionados con Justicia, Seguridad Nacional, Salud, Educación, Trabajo y Pensiones, entre otros. Su campaña presenta esa experiencia como una ventaja para representar al Estado y promover políticas de seguridad, control fronterizo y crecimiento económico.

La exrepresentante Angie Nixón en un discurso de campaña.

La exrepresentante Angie Nixón en un discurso de campaña.

Primarias, Nixon sorprende

Las dos candidatas ganaron sus respectivas primarias el pasado 18 de agosto. Moody obtuvo un holgado 80% de los votos republicanos. A Nixon le fue suficiente el 56,06% de los sufragios demócratas para derrotar al exmilitar Alexander Vindman, quien había sido testigo en el primer juicio político contra Trump.

La victoria de Nixon llamó la atención porque compitió con muchos menos recursos que su rival y sin el respaldo del partido.

El inesperado triunfo en las primarias mostró que Nixon podía movilizar a votantes que no habían respaldado al candidato considerado favorito por parte del aparato demócrata. Pero una primaria no equivale a una elección estatal. En noviembre tendrá que atraer no solo a un gran número de independientes, también tendrá que convencer a electores demócratas que no comparten todas sus posiciones.

Encuestas aventajan a Moody

Los sondeos disponibles al 27 de octubre colocan a Moody por delante, aunque varían en la magnitud de la ventaja. La encuesta más reciente de RedBox Research, difundida el 25 de octubre y patrocinada por el supercomitéA Fight Worth Having, registró 49,6% para Moody y 42,8% para Nixon. El sondeo incluyó a 4.823 votantes probables y tuvo un margen de error de 2,5 puntos. El patrocinador tiene una orientación partidista, un dato que conviene tener presente al leer el resultado.

La encuesta de la Universidad del Norte de Florida, realizada del 12 al 19 de octubre entre 1.471 votantes probables, también situó a Moody en 49% y a Nixon en 45%. Una medición de St. Pete Polls, del 5 al 7 de octubre, mostró una ventaja más estrecha: 47% frente a 45%. En cambio, Univision/YouGov halló una diferencia mayor, con 51% para Moody y 42% para Nixon.

El promedio de RealClearPolitics, que incorpora encuestas publicadas hasta el 20 de octubre, reflejaba 49,5% para Moody y 42,2% para Nixon, una distancia de 7,3 puntos. Aunque las cifras no predicen el resultado, ayudan a explicar por qué Moody sigue siendo considerada favorita y por qué la campaña demócrata busca mantener el margen competitivo.

Los pronósticos también le dan ventaja a la republicana, aunque no son idénticos. Cook Political Report mantiene la contienda en “Solid Republican”; Inside Elections la clasifica como “Likely Republican”. Sabato’sCrystal Ball, que antes la consideraba “Safe Republican”, la movió a “Likely Republican” el 27 de octubre. Es una señal de que los analistas aún ven a Moody como favorita, pero reconocen una competencia más estrecha que la prevista inicialmente.

La senadora Ashley Moody recibe el apoyo del presidente Donald Trump.

La senadora Ashley Moody recibe el apoyo del presidente Donald Trump.

Moody ingresa más

La Comisión Federal de Elecciones (FEC) reportó que, entre el inicio de sus campañas y el 14 de octubre, los comités autorizados de Moody recibieron unos 14,5 millones de dólares. Mientras que los comités de Nixon recibieron cerca de 11,3 millones. Moody también gastó más: unos 13,7 millones, frente a 8,1 millones de Nixon.

La caja disponible cuenta otra parte de la historia. Al cierre de ese período, Nixon tenía unos 3,27 millones de dólares disponibles. Moody contaba con cerca de 816.000 dólares. La ventaja de Nixon en efectivo no cambia el total recaudado, pero le deja recursos para la última semana.

Respaldos y oposición

La senadora Moody cuenta con el respaldo de Trump, DeSantis, y del Partido Republicano de Florida. El presidente Trump pidió votar por ella y aseguró que “nunca defraudaría” a los floridanos. Moody ha descrito su candidatura como una defensa de la seguridad, el orden público y la agenda “America First” de Trump.

Del otro lado de la contienda, Nixon recibió el respaldo del senador independiente Bernie Sanders y del expresidente Barack Obama. También cuenta con el apoyo de legisladores demócratas, como Ilhan Omar, Rashida Tlaib y Ayanna Pressley. Sanders destacó las propuestas de Nixón sobre salud, cuidado infantil y deuda médica. Mientras, Obama presentó su apoyo en un mensaje de un minuto difundido el sábado 24 de octubre en redes sociales.

El talón de Aquiles

La demócrata Nixon sabe cuál es el talón de Aquiles de su oponente y convirtió Hope Florida en su principal ariete de ataque contra Moody. El 14 de octubre, en CNN, la llamó “mentirosa, tramposa, ladrona y estafadora” y la acusó de desviar 10 millones de dólares vinculados a Medicaid.

El dinero proveniente de Centene, administradora de planes de salud, terminó en la Fundación Hope Florida, vinculada a Casey DeSantis que, a su vez, entregó dos subvenciones de cinco millones, de ellos, 8,5 millones llegaron a un comité opuesto a la Enmienda 3 de 2024, que proponía legalizar la marihuana recreativa. En ese momento, Moody era la fiscal general de Florida y su oficina aprobó el acuerdo.

Un gran jurado alegó que los fondos provenientes de Centene se usaron políticamente en contra de la legalización de la Marihuana y que Moody conocía el plan. Sin embargo, el pasado 7 de octubre, un tribunal de apelaciones ordenó borrar el informe al determinar que el jurado excedió sus atribuciones al señalar posibles delitos sin presentar cargos. También dijo que el pago fue directamente de Centene a Hope Florida por lo que nunca se convirtió en dinero público estatal. Por lo tanto, no existen acusaciones penales contra Moody ni otros implicados. La senadora republicana niega irregularidades y califica las críticas de instrumentación política.

Nixon también enfoca sus ataques en el hecho de que Moody respalde las deportaciones de Trump y se oponga a ampliar el TPS para venezolanos y haitianos y que se incumpla la Ley a Ajuste Cubano.

Costo de vida

La exrepresentante demócrata ha hecho de la carestía de la vida el argumento central de su campaña. Propone cobertura médica universal, cuidado infantil, licencia familiar remunerada, salarios más altos y medidas para reducir los costos de vivienda. En sus entrevistas, ha cuestionado los aranceles de Trump, a los que califica de impuestos que terminan pagando las familias de clase trabajadora. También atribuye parte del aumento de la gasolina y de otros precios a la guerra con Irán y pide que el dinero federal se dirija a necesidades internas, como salud y vivienda.

Nixon critica además el voto de Moody en el Senado contra una resolución para retirar las fuerzas estadounidenses de las hostilidades con Irán y su oposición a extender los subsidios de los seguros médicos de la Ley de Cuidado de Salud Asequible. La campaña demócrata sostiene que más de 440.000 floridanos podrían perder cobertura.

En una entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS, Nixon dijo que la economía beneficia a políticos y multimillonarios en lugar de a quienes trabajan. También cuestionó el fin del TPS y las políticas de Trump hacia inmigrantes y solicitantes de asilo. Sobre Cuba, criticó al régimen, pero defendió más diplomacia y se opuso a sanciones que, a su juicio, castigan a la población. Su postura contrasta con la línea republicana de endurecer la política migratoria y apoyar la agenda presidencial.

En este contexto, Moody defiende los recortes de impuestos y una menor regulación como vías para sostener el crecimiento económico. También presenta la seguridad fronteriza y el respaldo a las fuerzas del orden como prioridades.

El flanco débil de Nixon

La afiliación de Nixon a los Socialistas Democráticos de América (DSA) puede movilizar a los votantes más extremistas de izquierda, pero limitar su atractivo en el sur de Florida. Su postura sobre Israel puede alejar votantes judíos. La demócrata dice no compartir todo el programa del DSA, rechaza desfinanciar a la Policía y se desligó de la celebración del cumpleaños del dictador Fidel Castro.

Sus propuestas de cobertura médica universal, cuidado infantil, salarios más altos y control de alquileres plantean preguntas sobre costos y viabilidad legislativa. También dijo que habría apoyado terminar con 3.300 millones de dólares en ayuda militar estadounidense a Israel.

Su estilo de protesta política genera dudas sobre su disposición a negociar. Tras una protesta en la oficina de Ron DeSantis en contra de los redibujos de los distritos en Florida por considerarlos inconstitucionales, fue acusada de dos delitos menores. Acordó pagar 250 dólares y cumplir 15 horas de servicio comunitario, sin declararse culpable ni admitir responsabilidad.

Frente a la prensa

Nixon ha concedido entrevistas a DIARIO LAS AMÉRICAS y a medios nacionales y locales. En esas conversaciones suele abordar preguntas sobre sus propuestas, su afiliación a los Socialistas Democráticos de América y sus posiciones sobre inmigración, salud y política exterior. Su estilo es frontal y directo, una característica cuyos partidarios ven como autenticidad y sus críticos describen como confrontación.

Moody también ha conversado con medios, incluidos Fox News Digital y una emisora radial. Sin embargo, ha declinado participar en debates con Nixon y no aceptó entrevistas sentada con algunos canales locales que solicitaron conversar con ambas candidatas. En septiembre, su campaña explicó que no quería compartir escenario con una candidata a la que calificaba de socialista. La menor disponibilidad para entrevistas y debates ha generado críticas de los demócratas, que le piden responder preguntas de los votantes.

El peso de un escaño

El Senado aprueba leyes, presupuestos, tratados y nombramientos de jueces y altos funcionarios. También supervisa al Ejecutivo y puede frenar o modificar sus iniciativas. Por eso, el resultado de Florida tendrá relevancia más allá del Estado, aunque la elección no decidirá por sí sola quién controla la Cámara Alta.

Los republicanos tienen actualmente 53 de los 100 escaños senatoriales. Para recuperar la mayoría, los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro asientos. Florida es uno de los escaños republicanos que buscan disputar.

Si Nixon gana, acercaría a su partido a ese objetivo; si Moody retiene el puesto, los republicanos conservarían una parte importante de su ventaja. La incidencia final dependerá también de los resultados en otros estados.

A priori, Moody parte con la ventaja de las encuestas, el respaldo de Trump y una base republicana más amplia en el estado.

Ahora mismo, hay 1,5 millones más de republicanos registrados en el Estado que de demócratas, y el presidente Donald Trump ganó en Florida por márgenes cada vez mayores en las tres ocasiones en que se presentó a las elecciones.

Sin embargo, la candidata Nixon ya desmintió los pronósticos en agosto al derrotar a Vindman con muchos menos recursos. Una victoria que no garantiza una sorpresa en noviembre, pero demuestra que su campaña puede movilizar votantes más allá de lo que anticipaban algunos analistas. El resultado electoral dependerá de qué mensaje pese más en las urnas: la experiencia y la continuidad republicana que ofrece Moody, o la promesa de Nixon de enfrentar los costos cotidianos y cambiar la política federal. Los votantes definirán quién representa a Florida hasta 2029 y cuánto contribuye el Estado del Sol la lucha por el control del Senado.

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