jueves 9  de  abril 2026
FOTOGALERÍA

Así se presentó la estatua del Monseñor Román

La imagen que inmortaliza al padre Román no descansa sobre un pedestal, sino que será depositada en el suelo, en la tierra que él pisó cada mañana

MIAMI.- REDACCIÓN
 

La estatua del Monseñor Agustín Román (1928-2012) con la cual se conmemora su legado trascendental como obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Miami, ya puede ser apreciada, firmemente de pie sobre los jardines de la Ermita de la Caridad, donde cada mañana rezó el monseñor frente al mar.

La imagen que inmortaliza al Monseñor Román fue presentada el pasado sábado 5 de septiembre en un evento al que asistió el arzobispo de Miami Thomas Wenski.

 

“Monseñor Román fue el pastor espiritual del exilio cubano y todas las nacionalidades hispanas que han venido a Miami en busca de libertad y oportunidades”, manifestó a DIARIO LAS AMÉRICAS el rector de la Ermita de la Caridad del Cobre en Miami, el padre Juan Rumín.

El Santuario de la Ermita de la Caridad, construido en 1973 bajo la tutela de Monseñor Román, ha sido desde entonces refugio y símbolo de exiliados e inmigrantes.

“Todos encontraron en el padre Román y en este santuario un lugar de puertas abiertas. Él dejó una huella muy profunda en todos nosotros. Tan fuerte es la huella que dejó, que muchos recuerdan su imagen orando frente al mar, con el rosario en la mano, rezando por Cuba y todos nosotros. Por eso decidimos inmortalizar ese recuerdo en una imagen que cada uno de nosotros, hoy y mañana, las próximas generaciones, pueda apreciar, no sólo los cubanos, sino también, todos los pueblos que enriquecen esta ciudad multicultural”, resaltó.

“El padre Rumín nos propuso hacer la escultura, a tamaño real y a partir de la fotografía donde se aprecia a Monseñor Román, de espalda, orando frente al mar, mientras el viento sopla y da movimiento a su vestimenta”, manifestó Reynold Stewart de los talleres creativos de R.U.N. Art Foundry, quien, junto a Uldis López y Niels Moleiro, llevó las riendas de la plataforma creativa.

El equipo de artistas tuvo en cuenta varias imágenes e incluso videos, donde percibieron el rostro y las características físicas del sacerdote, para concebir la obra escultórica.

“Buscamos detalles muy puntuales que no apreciábamos en la foto de espaldas y necesitábamos conocer para crear el boceto inicial, como las líneas de la cara, las manos y también los zapatos, hasta el anillo que portaba con la imagen de la Caridad del Cobre”, explicó López.

Luego añadió: “Fue un trabajo de mesa, donde participó el escultor Alberto Noel Venereo. Juntos concebimos el boceto donde lo mostramos sujetando la cruz con una mano y el rosario con la otra”.

Gracias a la experiencia artística del equipo, que ha realizado esculturas de grandes artistas como José Bedia, Carole Feuerman y Pedro Pablo Oliva, entre otros, el proyecto inicial vio la luz antes de lo esperado.

“Llevamos el boceto al barro y completamos los detalles. Modelamos la pieza hasta crear lo que sabíamos cumplía con la imagen natural de Monseñor Román”, resaltó Stewart.

A medida que la pieza inicial era concebida en barro, el padre Rumín, así como personas que conocieron al sacerdote, acudieron al taller para supervisar la creación de la obra.

“Justamente antes de dar por terminada la pieza en barro, para realizar el molde en silicona, que luego es procesado para el paso final que conlleva a la pieza en bronce, tuvimos la visita de la hermana de Monseñor Román, Iraida Martínez, para conocer su opinión. Para nuestra sorpresa, se emocionó tanto que lloró”, recordó Stewart.

“Parece que está vivo”, exclamó en aquel momento Cristina Brito, quien fue secretaria de Román por siete años.

De los tantísimos recuerdos que guardamos de Monseñor Román, destaca su mediación en la crisis de los prisioneros de Mariel en 1987, cuando los reclusos, que permanecían indefinidamente tras las rejas, ocuparon la cárcel de Oakdale y amenazaron con quitar la vida a 28 rehenes, si no se cumplían las demandas de libertad.

“Tuve la suerte, la dicha, de escuchar lo que sucedió en las palabras del padre Román. Me contó que cuando llegó a la prisión pidió a los reclusos rezar un Padre Nuestro, pero les dijo que no podían rezar mientras portaban armas en sus manos y en ese momento vio como los cuchillos cayeron al suelo como si se tratara de una gran señal, un milagro”, recordó el padre Rumín.

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