MIAMI.- Luego de dos largos años de obras, la reconstrucción de Flagler Street parece no tener fin, y ya los residentes y dueños de negocios de las áreas vecinas aseguran que han perdido “hasta la paciencia”, mientras siguen transitando entre huecos, piedras y mucho polvo.

El proyecto de reconstrucción de esta vía estatal, que suma más de 40 millones de dólares, se extiende a lo largo de Flagler Street, entre las avenidas 2 y 29, e incluye además la Calle 1 del SW, entre las avenidas 6 y 24.

Entre los planes está reemplazar la tubería maestra de agua y el sistema de alcantarillado, que sobrepasa los 70 años de existencia, además de construir nuevas aceras y reemplazar señales y luces de tráficos, así como destinar una pequeña senda para los ciclistas.

El Departamento de Transporte de la Florida (FDOT, por sus siglas en inglés) asegura que ha sido una “tarea épica”, dada la antigüedad de las tuberías y la necesidad de mantener sin interrupciones el servicio de agua potable y alcantarillado.

Pero los vecinos y comerciantes de la zona aseguran que han sido testigos de la “lentitud de las brigadas de trabajo”, y que incluso “han pasado días” sin que “una piedra haya sido movida”.

Fuertes críticas

Entre los más afectados se encuentran los dueños y empleados de negocios que en otras épocas, según declararon a DIARIO LAS AMÉRICAS, vivían de manera holgada gracias a sus fuentes de ingresos económicos.

Ramón es un barbero de origen cubano, a quien encontramos apoyado en la reja que protege su negocio, mirando hacia el horizonte en espera de algún cliente ocasional.

“Antes yo venía temprano en la mañana y encontraba hasta cuatro personas haciendo línea”, afirmó con un dejo de nostalgia en la voz. “Ahora casi siempre me voy a las seis de la tarde y a veces logro atender solo a cuatro o cinco clientes durante todo el día”.

La situación de Nubia, una de las pocas empleadas que le quedan al Restaurante Los Paisanos, es similar o peor. La joven sostuvo que antes de que comenzara la reconstrucción de la calle se iba a casa con no menos de 100 dólares en propinas.

Hoy, si acaso alcanza a completar 15 o 20 dólares, y las ventas del negocio, en general, han bajado de tal manera que algunas veces solo llegan a rondar los 150 dólares en un día.

Pero además de las quejas de personas que derivan su sustento diario del diezmado comercio en la zona, un sentimiento de malestar entre los residentes pudiera haberse convertido en un síntoma recurrente al que pocos le ven pronta solución.

En tal sentido, Benigno Meléndez, un octogenario puertorriqueño que radica en esta zona de La Pequeña Habana, aseguró que a raíz de los obstáculos y los andenes sin terminar ha sufrido tres caídas. “La última vez casi me parto una costilla”, aseguró, mientras mostraba el lado izquierdo de su torso.

El anciano, que usa un bastón para caminar, señaló que no sabe sin las obras terminarán este año o el otro, pero que espera seguir con vida para ver el momento en que Flagler Street vuelva a ser lo que era y pueda ser recorrida por los vehículos sin ningún tipo de problemas.

Entretanto, un cubano que se identificó como Raúl Cárdenas indicó que los conductores de buses que circulan por el área se viven quejando porque en los tramos de la vía que ya están abiertos supuestamente los constructores dejaron resaltos que los obligan a bajar la velocidad.

Al rosario de reclamos se sumó el del colombiano Jaime Cañas, quien dijo trabajar en una compañía dedicada a la construcción. Según su criterio, a las obras les ha faltado “mayor coordinación” y basó su opinión en el hecho de que “hoy abren un hueco aquí, lo tapan y mañana lo vuelven a abrir”.

“Es un abuso”

El comisionado de Miami por el distrito 3, Joe Carollo, que atiende la zona en cuestión, considera que la demora “es abusiva y hay que darle al Gobierno estatal una lección”.

Carollo anticipó que busca “datos para decidir si podemos presentar una demanda” por los daños ocasionados pero no quiere apresurarse porque quiere asegurarse que la demanda podría ser ganada.

“No se trata de demandar por demandar. Tenemos que asegurarnos que tenemos las probabilidades de ganar. Recordemos que Tallahassee hace las leyes y saben muy bien cómo protegerse de situaciones como estas, en las que pueden alegar justificaciones” como autoridad de obras públicas.

“Ni los países que llamamos del tercer mundo tienen una situación como esta. Una obra pública que rompa más de 20 cuadras de calle y demore dos años”, subrayó.

Carollo cree que cualquier demanda que se presente no debe estar limitada a pedir compensaciones, sino a establecer un método que evite que una situación similar en el futuro.

“Estamos hablando de cientos de negocios que pierden clientes y miles de dólares y miles de personas que tienen que transitar por esas calles como si estuvieran caminando por un lugar de guerra”, recalcó.

Sobre la probabilidad de que el municipio de Miami pueda crear un plan de indemnización o préstamos, el comisionado Carollo fue muy realista: “No contamos con los fondos para ayudar en ese aspecto y por eso tenemos que acudir al Gobierno estatal”.

De hecho, en agosto del año pasado el senador demócrata José Javier Rodríguez presentó un proyecto de ley que hubiera creado un programa de subvenciones, bajo el apartado del Departamento de Transporte (FDOT), que dirige las obras públicas en calles y carreteras estatales, como Flagler Street, pero la propuesta no logró llegar al pleno de la legislatura por no contar con los apoyos necesarios.

Además de la subvención, la propuesta pedía que el FDOT estudiara e implementara las mejores prácticas posibles para agilizar las obras y disminuir el impacto económico y social que podrían tener en cualquier zona.

El legislador anticipó que volverá a presentar el proyecto de ley a finales de año, justo a tiempo para ser discutido en la próxima sesión legislativa.

"La calle Flagler es el perfecto ejemplo de lo que no se debe hacer en futuras construcciones en nuestro estado”, recalcó el senador estatal Rodríguez. “Es por ello que el próximo año presentaré nuevamente esta propuesta de ley, no sólo para compensar monetariamente a los pequeños negocios afectados, sino también para implementar mejores prácticas en FDOT a la hora de desarrollar estas grandes construcciones y mitigar el impacto en nuestras comunidades."

DIARIO LAS AMÉRICAS contactó a FDOT en el sur de la Florida, específicamente la autoridad que supervisa las obras de Flagler Street y SW 1 Street, para conocer el nuevo plan de ejecución pero no obtuvo respuesta al cierre de esta edición impresa.

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