MIAMI.- La Florida afronta el mal de la adicción a los opioides y la nueva ley pone límites a la cantidad de prescripciones que un médico puede emitir para tratar dolores agudos. En resumen, ese es el objetivo de la medida estatal pero son muy pocos lo que saben qué y cuándo puede ser recetado un medicamento de este tipo.

“En principio”, explicó a DIARIO LAS AMÉRICAS el médico especialista en oncología Marcos Álvarez, “la receta está limitada a un suministro de tres días, a menos que el médico pueda justificar clínicamente que el paciente necesita siete días de suplementos".

En otras palabras, pacientes tendrán que recibir el célebre “refill” cada tres o siete días para quienes hayan sido sometidos a operaciones u sufran otras afecciones.

Exceptos de esta situación estarían quienes sean diagnosticados con enfermedades crónicas, necesiten el medicamento para lidiar con ciertas condiciones físicas o se encuentren bajo cuidado en fase terminal.

“No hay duda de que el Congreso estatal ha querido hacer algo para controlar la adicción y la emisión desenfrenada de recetas médicas pero creo que falta educar a la gente de los daños que pueden sufrir, luego que permitimos por tanto tiempo dispensar este medicamento sin mucho control”, comentó el doctor Álvarez.

Ante todo, la nueva ley requiere que el médico siga un procedimiento establecido para asegurarse que el paciente necesita el medicamento. Y esto, según el galeno especialista, “podría amedrentar a muchos médicos, por temor a cometer un error y ser amonestado de alguna forma, que podría terminar en la pérdida de la licencia operacional o incluso ser imputado de delito criminal”.

Y antes de poder recetar, el médico tiene que contar con un permiso adicional, sea dentista, optometrista, ortopédico u oncólogo, “que consiste en registrarse con la Agencia Antidrogas e apuntar su nombre en la lista de quienes tratan dolores crónicos.

Luego, tendrá que verificar la identificación del paciente, verificar si hay otro tipo de calmante menos dañino, proveer información sobre el medicamento y plan de tratamiento a quien supuestamente padece el dolor e inscribir la receta otorgada en el archivo estatal establecido.

Efectos

Existen más de 50 medicamentos clasificados bajo los opioides, que van desde fentanyl, oxycontin y demerol hasta hydrocodone, entre muchos otros, que son recetados primordialmente para combatir un sin número de dolores.

“No obstante”, explicó el doctor Álvarez “hay serios problemas de adicción con toda la clase de los analgésicos opiáceos”.

En otras palabras, son también recetados para “tratar dolores que físicamente no existen” y terminan afectando el normal desarrollo del organizamos humano.

Por ejemplo, estos medicamentos “pueden interactuar con medicamentos antidepresivos y para la migraña, causando una grave reacción del sistema nervioso central conocida como síndrome serotoninérgico”.

También está perenne la probabilidad de acarrear una enfermedad poco común, pero grave, “en la que las glándulas suprarrenales no producen la hormona cortisol en cantidades adecuadas, las que ayudan al cuerpo a responder al estrés”.

Por otra parte, el consumo prolongado de opiáceos “podrían afectar los niveles de hormonas sexuales”, lo que, como es obvio, “podría disminuir el interés sexual, la impotencia o la infertilidad”, lo que a su vez crearía otro problema de índole personal o social.

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