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MIAMI.- Alex Penelas vuelve al azaroso ruedo de competir en elecciones y buscar votos puerta a puerta, como en los viejos tiempos. Sin embargo, deja muy claro que hubo alguna vez que su carrera era la política, pero ahora su motivación es el “interés de regresar al servicio público”.

Hace 15 años terminó su cargo de alcalde del Condado Miami-Dade y ahora, en 2019, en entrevista para DIARIO LAS AMÉRICAS, anuncia que a más tardar en el otoño inscribirá su candidatura a ser, una vez más, la máxima autoridad de un territorio que conoce como la palma de su mano: primero porque nació ahí, en el Hospital Mercy, hace 57 años, y, segundo, porque fue edil del condado, que se llamó Dade, desde 1996 hasta 2004, cuando fue renombrado Miami-Dade, con una población de dos millones 300 mil habitantes.

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Casi 20 años después de la conmoción generada por el caso del niño Elián González, Penelas reconoció que cometió “algunos errores”, pero aseguró que sus “principios no han cambiado”. Fue el líder de la intensa pelea legal y política para que Eliancito, como lo llamaban, se quedara bajo la custodia de sus familiares en Miami, y no en Cuba al abrigo de su progenitor. “Sigo pensando, de manera firme, que la madre sacrificó su vida porque quería que su hijo tuviera un mejor futuro aquí, y que al padre lo utilizó el Gobierno castrista para, en efecto, hacer propaganda política”.

“Precisamente eso es lo que yo le ofrezco a los electores: haber pasado por experiencias tan difíciles”. Se refiere no sólo a esa crisis que lo enfrentó con el Gobierno de Bill Clinton (que era de su propio partido, el demócrata), sino al hecho de haber tenido que capotear la amenaza de 22 huracanes y ser el padre del referendo, en 2002, que llevó a la aprobación del impuesto del medio centavo para mejorar el transporte público.

En ese año “regresamos con una visión de cómo hacerle frente al complejo tema del transporte. El medio centavo era para expandir el sistema de Metrorail a lo largo de 80 millas y complementarlo con nuevos autobuses, que iban a más lugares, y el 20% [de esos recursos] se dedicaban a que los municipios tuvieran trollys y realizaran otros proyectos locales”, precisó Penelas.

A los 25 años, en 1987, Penelas fue concejal de Hialeah y a los 30, comisionado del entonces Condado Dade. Durante todos estos años de vida pública ha aprendido varias lecciones pero lo que más lo impulsa a meterse de nuevo en la pelea electoral, es la situación actual del caos vehicular en Miami-Dade.

-¿Qué ve distinto y qué ve igual en Miami Dade, 15 años después de entregarle la alcaldía a su sucesor, Carlos Álvarez?

Hay muchas cosas distintas, pero desafortunadamente hay cosas que siguen igual. La población ha cambiado, hay más diversidad, hemos crecido. Cuando salí de la alcaldía la población era de dos millones 300 mil personas. Hoy se acerca a tres millones de habitantes. Hay diferentes grupos que han adquirido poder económico y político, sobre todo hispanos no cubanos. Lo que no ha cambiado mucho es la manera como hemos enfrentado algunos de los desafíos de esta comunidad, como el tema del transporte. Para mí una de las grandes motivaciones de regresar a la vida pública, es el hecho de que le dejé al Condado, después del referendo de 2002 del medio centavo, una visión y un plan para hacerle frente al tema del transporte, era un plan de 30 años porque en ese momento pudimos prever lo que está pasando hoy, nos estamos ahogando en el tráfico y para mí el hecho de que haya habido muy poco progreso en esos años, es una de las poderosas razones para regresar a la vida pública.

-Usted es el padre del medio centavo. Hubo una demanda, que perdió el Condado, para que los recursos de ese impuesto se dediquen solamente a lo que fueron destinados. ¿Qué haría usted en este momento para que esos fondos vayan donde tienen que ir, es decir, a proyectos como el Smart Plan?

En efecto, soy el padre del medio centavo, pero más importante, (soy el padre) de la visión de ofrecerle una solución integral al dilema de la congestión en esta comunidad. Si se hubiera implementado la mitad de esa visión hoy tendríamos una situación muy distinta. Cuando me fui de la alcaldía, el corredor del norte ya estaba en su diseño final. El este-oeste estaba en diseño preliminar. Dejé financiada en su totalidad la extensión del Metrorail de Arlington Heights hasta el aeropuerto, que al final se construyó. La participación en los tres sistemas de transporte se había incrementado en un 25%. Después del medio centavo aumentamos en 13 millones de millas el servicio de autobuses. El plan estaba encaminado, pero vino la recesión (2008-2010) y se tomaron ciertas decisiones políticas de utilizar ese dinero para proyectos antiguos, no para lo que había contemplado el medio centavo.

-¿Cuál sería su propuesta para recuperar la justificación inicial de ese impuesto?

Suspendería para siempre el uso del medio centavo para financiar proyectos antiguos. Si de verdad queremos recuperar la confianza del público, hay que buscar la formar de regresar al Smart Plan, como se llama ahora, los 1.400 millones de dólares que se han malgastado. Eso va a requerir decisiones difíciles y dolorosas que yo he temado en muchas ocasiones.

-¿Por qué serían tan difíciles y dolorosas?

Porque esos recursos habría que sacarlos de otras partes y hacer recortes. Durante esta década y media se han malgastado esos 1.400 millones que han debido ir para expansión, pero se fueron a operaciones. ¿Qué hicieron con ese dinero? Balancear el presupuesto, así es muy fácil cuando se tiene un fondo que se puede utilizar para esa tarea. Yo buscaría un fondo anual, de 30-40 millones de dólares, para crear la posibilidad de la emisión de bonos con el fin de recuperar ese dinero. La parte dolorosa es habrá que cortar 30 o 40 millones de dólares en otros servicios que presta el condado porque ese dinero no viene gratis. Es lo que más me motiva el regreso a la vida pública, por la manera equivocada como se ha gastado ese dinero.

-La relación del alcalde del Condado, Carlos Giménez, con Tallahassee no es buena. MDX [la autoridad de carreteras de Miami-Dade], podría desaparecer; Giménez lanzó una contrapropuesta pero no hay quien lo escuche en la capital de estado. No hay química entre él y los ponentes de ese proyecto de liquidación de MDX. ¿Cómo ve usted esa situación?

Hay dos aspectos muy diferentes en esa pregunta. Primero, la parte partidista. Como alcalde yo tuve una excelente relación con el (entonces) gobernador de Florida Jeb Bush, republicano, y una excelente relación con los líderes republicanos de la Cámara, que venían del condado Miami-Dade. El hecho de ser yo demócrata, no impedía que a la hora de trabajar lo pudiéramos hacer juntos. El otro tema es la forma de liderazgo. Por ejemplo, esta idea que el alcalde Giménez ha presentado en los últimos días, en relación con el MDX y que tiene mucho mérito, creo que políticamente no la ha presentado bien. Está a le defensiva, la presenta como una respuesta a las ideas del senador Díaz y el representante Avila. Lo hace a la mitad de una sesión legislativa sin ni siquiera tener patrocinadores en ninguna de las dos cámaras.

-¿Cree entonces que ha habido falta de liderazgo de Giménez?

Ha habido falta de anticipación del problema. El conflicto con MDX no es nuevo. Eso es de vieja data. La actual vicegobernadora estatal [Jeannet Nuñez] desde hace tiempo ha tratado de que esa agencia rebaje los peajes. El mismo representante Ávila presentó ese proyecto de ley en una sesión anterior. Tener liderazgo significa que se pueda proyectar y anticipar a los problemas, y presentar una solución antes de que estallen. Es una gran idea la propuesta del alcalde pero desafortunadamente ha jugado a la defensiva.

-La Comisión del Condado está enfrentada a Tallahassee, lo que están diciendo los más beligerantes de la Comisión es que no van a permitir que una vez más Tallahassee se salga con la suya. ¿Cómo enfrentaría ese agudo enfrentamiento entre el parlamento estatal y el condado Miami-Dade?

Vamos a estar claros que siempre han existido esos enfrentamientos. En mi época, en el Condado, vimos esfuerzos por parte de los legisladores estatales de tratar de controlar ciertos aspectos locales. Pero eso se remedia en gran parte a través de las relaciones con los legisladores, que no pueden ser establecidas días antes de que empiecen las sesiones legislativas. Es un esfuerzo a largo plazo y de tiempo completo. Y eso, hasta cierto punto, no se ha seguido.

-¿Qué solución habría para las personas que quieren dejar su carro en la casa y quieren utilizar el transporte público, y no lo pueden hacer porque no hay suficientes rutas de autobuses, el Metrorail resulta al final más caro que utilizar el automóvil?

Si tengo la suerte de regresar a la alcaldía, haría todo lo posible por cambiar esa decisión y llevar un sistema de líneas férreas hacia el sur, con los sistemas de autobuses que alimenten las diferentes estaciones, con una tecnología de un solo tiquete, que sirva para llegar hasta su destino sin tener que comprar uno nuevo para el Metrorail.

-¿Giménez dice que eso es demagógico, que no hay cómo financiar un sistema de rieles, porque cada milla vale millones de dólares?

¿Y cómo van a pagar la línea férrea del norte, que debe ser elevado, porque allá no hay opción de ir a ras de piso, porque la avenida 27 es demasiado estrecha? Con visión y liderazgo puedes convencer a los congresistas estatales, a Washington de aprobar los fondos que hacen falta. A mí me dijeron lo mismo, cuando plantee la primera extensión del Metrorail, el gobierno federal me dijo que no. Qué hice yo, llamé a José Abreu, y me dio 100 millones y hoy existe esa extensión. Con liderazgo firme y visión se puede lograr muchísimo.

-¿Usted seguiría con la política, implementada por Giménez dos semanas después de juramentado el presidente Trump, de obedecer todos los pedidos de ICE [policía migratoria] para que el Condado le entregue indocumentados que terminan en proceso de deportación?

No. Eso se debió a una amenaza por parte del presidente Trump, que si nosotros [el Condado] no honrábamos estas peticiones o “detainers”, que nos iban a cortar fondos federales. El alcalde Giménez nunca debió haber cedido a esa amenaza. Hemos visto que a pesar de su decisión, no ha venido dinero federal al Condado. El costo de mantener a estos inmigrantes en nuestro sistema penal, lo hemos tenido que pagar nosotros. Tampoco hemos recibido ningún tipo de reembolso por esos gastos. Hay un asalto completo en contra del inmigrante. Lo hemos visto en los últimos dos años y medio.

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