MIAMI.- Situada en la plaza que lleva su nombre, en la intersección de la salida de la autopista Palmetto y la calle 49 del oeste, la escultura de Don Quijote, con su espada en alto, montado sobre el lomo de un flamenco, que lleva por nombre "Oda a la libertad", se convirtió desde el mismo momento de su inauguración en la figura emblemática que le da la bienvenida a residentes y visitantes en la ciudad de Hialeah.

Para su autor, el cubano Ramón Pedraza, la pieza monumental que sobresale en uno de los accesos a este municipio del estado de la Florida representa, por el lado del Quijote, “la obra más icónica de la literatura hispanoamericana”, pero también “el espíritu aventurero del latino”, al tiempo que el flamenco es “el ave insignia de Hialeah”.

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La escultura fue inaugurada oficialmente al público el 22 de marzo de 2018. Para el alcalde local, Carlos Hernández, “este es el Quijote de Hialeah, porque es el único en el mundo entero que está montado en un flamenco”. Y es cierto: “no hay otro igual en ninguna parte”, según lo asegura el artista, autor de la pieza.

El escultor nacido en Ranchuelo, una pequeña población de la provincia de Villa Clara, en el centro de Cuba, considera su obra como “única” y la de “mayor dimensión en toda Hialeah”, en donde el ayuntamiento ha venido promoviendo un movimiento cultural muy importante desde hace varios años.

La plaza en donde se alza al cielo la figura del Quijote es lo que se conoce como un “parque pasivo”, con áreas de bancos, arbustos y palmeras, que es visitado a diario por muchos que encuentran descanso en este lugar, en medio de un área que se caracteriza por un constante tránsito vehicular.

El proyecto de construcción de la colosal estatua tuvo una duración de 10 meses y requirió de millones de puntos de soldadura, de acuerdo con Pedraza. “Esta es una una pieza que se hizo totalmente a mano, con alambrón de acero en su parte interior y tubos reforzados en su interior para soportar el peso”, dijo.

Su peso es de aproximadamente siete toneladas y tiene una altura de 28 pies. La elaboración de la escultura fue implementada en el taller de Ramón Pedraza, en Hialeah, con el auspicio del Departamento de Construcción y Mantenimiento de la Ciudad “que siempre estuvo pendiente del avance de esta obra”.

Uno de los aspectos que más tuvo en cuenta el artista al momento de la construcción de la pieza fue su durabilidad. Por ello, de acuerdo con su explicación, “usamos una pintura especial que adquiere un color envejecido, que a la vez la protege de la intemperie, lo que quiere decir que esta escultura puede durar más de un siglo”.

Padraza se refirió a una obra similar que se erige en las inmediaciones de El Malecón, en Cuba, “al lado del salitre”, que es del mismo material del que fue hecho la de Hialeah, que tiene, según sus propias palabras “más de 30 años” y se encuentra “es perfectas condiciones”.

El artista llegó hace ocho años a Estados Unidos y siempre se ha caracterizado por realizar obras alusivas al Quijote. En Cuba, formaba parte del Fondo de Bienes Culturales y también es el autor del prototipo utilizado para crear las esculturas en forma de flamenco que hoy se observan en diferentes sitios a lo largo y ancho del municipio de Hialeah.

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FUENTE: REDACCIÓN
 

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