MIAMI.- Envejecer va más allá de acumular años, de fracasar al ponernos nuestra propia ropa, de olvidar tomar los medicamentos, de encontrar interminables las escaleras, o no querer estar solo. Puede ser una suerte de último gran desafío, una especie de reconciliación definitiva.

El éxito en este desafío depende de muchos factores que suelen minimizarse a los ojos de quienes han representado a lo largo de la vida nuestros más importantes afectos.

De ahí que tratar de leer adecuadamente las señales que los adultos mayores van mostrando en la cotidianidad, permitirá acompañarlos en esa reconciliación con todas las transformaciones físicas, mentales y emocionales que cobra el privilegio de una larga vida. Y uno de los precios más altos, es la depresión.

Según datos de la Alianza Nacional para Enfermedades Mentales, la depresión afecta a más de 6.5 millones de los 35 millones de adultos de 65 años o más en Estados Unidos. Es casi una epidemia en la población de edad más avanzada.

Con el interés de dar a conocer detalles sobre este padecimiento poco reconocido incluso en las mismas personas que la padecen, DIARIO LAS AMÉRICAS entrevistó al doctor Misael A. Prieto, médico general y profesor con más de cuarenta años de experiencia.

¿Cómo reconoce la depresión en un paciente mayor de 65 años?

Yo trabajo con pacientes ancianos, con adultos mayores que tienen Medicare libre, que necesitan que los visiten en sus casas porque tienen problemas de movilidad. Básicamente mi trabajo con ellos requiere, y porque así concibo la manera profesional de ejercer la medicina, de mucho tiempo físico y real de atención.

Soy médico clínico, me gusta conocer al paciente, su entorno, porque es un ser biopsicosocial, que necesita para su bienestar la armonía de muchos factores que interactúan con su enfermedad. Siempre hago un examen físico general, pero sobre todo, escucho lo que tiene que decir sobre su padecimiento, cómo se siente y cómo lo percibe.

Muchos de mis pacientes por su edad avanzada tienen una demencia senil en diferentes estadios y en la mayoría de los casos, sufren depresión. Puedes identificarlo por síntomas comunes como trastornos del sueño, falta de interés y motivación en sus actividades y déficit de la memoria, sobre todo pérdida de la memoria reciente.

Otros elementos que pueden indicar un proceso depresivo en la vejez es la falta de concentración, el sentimiento de culpabilidad que llevan a estados de tristeza, aislamiento, así como a las alucinaciones y el deterioro cognitivo.

Físicamente puede aparecer una disminución del apetito, fatiga, cansancio. Pero lo más peligroso es identificar en ellos ideas o propósitos suicidas.

Doctores.jpg
Doctor Misael A. Prieto, médico general y profesor con más de cuarenta años de experiencia.
Doctor Misael A. Prieto, médico general y profesor con más de cuarenta años de experiencia.

¿Qué condiciones pueden favorecer la depresión en la vejez?

La depresión es un factor común en la edad avanzada asociado a las limitaciones físicas de la edad, se sienten dependientes, se modifican o pierden sus roles familiares. Sus demandas no quedan satisfechas, se posponen o se niegan.

Hay un desequilibrio entre sus demandas reales y lo que sus seres cercanos pueden ofrecerles. Tiene necesidad de amor, de afecto, de comunicación y de reconocimiento.

Otros hechos como el cambio de hogar, los largos ingresos hospitalarios o el traslado a centros de la tercera edad, pueden desatar una depresión severa en muchos pacientes. También los dolores físicos o padecimientos crónicos como trastornos tiroideos, del corazón, accidentes cerebrovasculares, artritis, cáncer.

Cuando los hijos abandonan el hogar, se distancia la familia, o fallecen los conyugues y amigos cercanos, se detonan también sentimientos depresivos. Lo mismo ocurre con la pérdida de la independencia, por ejemplo, dificultades para cuidarse sin ayuda o renunciar a los privilegios para conducir.

¿Qué recomienda a sus pacientes con depresión?

Personalmente estoy en contra de la polifarmacia. Los ancianos están expuestos a altos riesgos de caídas y los medicamentos pueden agravarlos si no se orientan de la manera adecuada.

Las personas mayores con depresión corren el riesgo de intentos suicida. De hecho, los hombres blancos de 85 años o más tienen el índice más alto de suicidio en los Estados Unidos.

La depresión es una enfermedad mental. Es un trastorno del estado de ánimo en el cual los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria durante semanas o por más tiempo.

En los adultos mayores es un problema generalizado, pero no es una parte normal del envejecimiento. Con frecuencia, no se reconoce ni recibe tratamiento. Es importante entonces el vínculo con los familiares del anciano, ellos tienen un protagonismo en la mejoría de la enfermedad.

Tengo un paciente de 101 años. Sus hijos y nietos se preocupan, lo miman, lo protegen. Cuando lo visito conversamos sobre sus experiencias de vida en Cuba, recuerda sus momentos felices, cuenta anécdotas, se ríe. Contrasta con otros casos en los que los ancianos están tristes, aislados y pierden la motivación para vivir.

Como familiares, como hijos de un adulto mayor de edad avanzada somos responsables de ese anciano que nos necesita. Esa persona que nos engendró, que nos dedicó su tiempo, depende ahora de nuestra vida para reconciliarse con su edad, con sus años, y lo que quiere escuchar a final de sus días es que sus hijos están ahí, que no lo han abandonado.

FUENTE: drodriguez@diariolasamericas.com

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

¿Cree que el reconteo de votos en Florida despejará las dudas sobre el ganador en el senado y la gobernación?

Las Más Leídas