MIAMI.- El exilio surge cuando un individuo o grupo de personas no está de acuerdo con el régimen político y económico imperante en donde ha nacido. Además, cuando se ha intentado un cambio del que se adquiere el carácter de opositor al gobierno y, por ende, pasa a integrar las filas de quienes son tachados de ‘enemigos’. Tras esto, vienen la represión y las persecuciones que derivan en el destierro.

Es el caso de Cuba. Cientos de miles de nacionales del país caribeño han salido del territorio de la isla en grupos numerosos, en otros más reducidos o de manera individual, ya sea por mar, tierra o aire, no solo por buscar mejores condiciones de vida, sino también para ejercer desde afuera la oposición que en su país se persigue con muerte o cárcel.

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El exilio cubano ha tenido un protagonismo que causa impacto con cada acto en las esferas del régimen castrista. Es el ‘motor’ que ha impulsado incluso la promulgación de leyes en Estados Unidos, que han permitido desde concesiones migratorias hasta escollos en la próspera economía de la elite que asumió el poder en la nación insular hace 62 años, bajo el engaño de un comunismo que solo se aplica al pueblo.

Los hechos recientes desencadenados el pasado 11 de julio, cuando el cubano de la isla venció el miedo al régimen y salió a las calles a demandar libertad y algunas mejoras en su calidad de vida, demostraron que la comunidad emigrada sigue fiel a sus principios de respaldo al pueblo que permanece en Cuba, pero también la importancia que tienen Miami y el sur de la Florida en la búsqueda de la democracia para los cubanos.

Las primeras horas

Las manifestaciones populares que hicieron ver nuevamente el rostro criminal de la dictadura castrocomunista, con muertes, arrestos y desapariciones, comenzaron sin que nadie lo esperara. Al menos esto piensa Luis Zúñiga, prisionero de la dictadura 19 años por el delito de “pensar diferente”, para quien “fue algo espontáneo y muy orgánico”.

La activista Sylvia Iriondo, presidenta de la organización M.A.R por Cuba y sobreviviente del derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, recuerda que recibió la primera llamada, alertándola de lo que pasaba en la isla, a las 3:30 de la madrugada del 11 de julio.

Al otro lado del teléfono, según lo indicado, estaba Orlando Gutiérrez-Boronat, coordinador de la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC). “Me dijo lo que ocurría en San Antonio de los Baños, donde empezó todo, y me pidió que estuviera muy temprano en la sede del Directorio Democrático Cubano”, contó Iriondo.

Ese mismo día, la ARC convocó a una conferencia de prensa en la que líderes del exilio calificaron el levantamiento popular en Cuba como un “día histórico”, en el que la isla daba sus “primeros nuevos pasos para ser libre”.

“Ésta es la posición unificada del exilio cubano, que hoy habla con una sola voz”, afirmó Gutiérrez-Boronat. A su lado estuvieron Juan Fiol, Sylvia Iriondo, Jorge Luis Pérez García ‘Antúnez’, Marcel Felipe, Luis Zúñiga, Horacio García y Oswaldo Ramírez.

En horas de la tarde, el alcalde de Miami, Francis Suárez, pidió una intervención internacional liderada por Estados Unidos para proteger al pueblo cubano de un “baño de sangre”, cuando ya los residentes de unas catorce ciudades cubanas habían salido de sus casas para exigir libertad.

Suárez, acompañado de líderes políticos y activistas de origen cubano que se reunieron en la sede del Gobierno miamense, afirmó que “el régimen castrista debe acabarse ya, esto no es negociable” y llamó a “no darle la espalda ahora” a quienes han gritado en la isla frases como “Abajo la dictadura”, “Basta ya” o “Sí se puede”.

“He estado en contacto con el Departamento de Estado y ellos están monitoreando las protestas pacíficas en Cuba”, comentó el edil durante una rueda de prensa, mientras centenares de cubanos emigrados también se manifestaban en los alrededores del emblemático restaurante Versailles, en el sector de La Pequeña Habana en Miami.

Fervor en las calles

Los pronunciamientos de representantes de gobiernos locales y de la comunidad emigrada, a los que se sumaron progresivamente otros de legisladores de origen cubano, recibieron un amplio respaldo de la comunidad en espacios abiertos en el sur de la Florida.

Las protestas en Cuba eran las más grandes desde el llamado ‘maleconazo’, cuando en agosto de 1994, en pleno ‘periodo especial’, un capítulo de escasez en la historia cubana similar a lo que se vive hoy ese país, cientos de personas salieron en masa a las calles de La Habana.

Vistiendo ropa, gorras y otros elementos con los colores azul, rojo y blanco de la bandera cubana, los participantes en las manifestaciones que se realizaron en tiempos recientes en diferentes lugares de Miami-Dade gritaban frases como “Abajo, Díaz Canel”, “Abajo la dictadura” y “Patria y vida”.

El exembajador de Estados Unidos ante la Organización de Estados Americanos (OEA) Carlos Trujillo animó a los cubanos a “seguir en pie de lucha en las calles” y a “no esperar a que tropas estadounidenses vayan a isla a liberar al pueblo”.

Por su parte, Ramón Saúl Sánchez, presidente del Movimiento Democracia, hizo un llamado a los cubanos dentro de la isla para que no se dejaran engañar frente al rumor de que se estaban preparando flotillas con el fin de ir a recoger personas en Cuba. Algunos dueños de botes intentaron salir hacia la isla, pero luego desistieron de su intención.

Las manifestaciones tuvieron lugar varios días en los alrededores de los restaurantes Versailles y La Carreta. Un grupo de personas se tomó por varias horas la autopista Palmetto, lo que generó contratiempos vehiculares y malestar entre las autoridades y un sector de la población del Gran Miami.

Más actos

El 13 de julio se cumplían 27 años del hundimiento del Remolcador 13 de Marzo. La lluvia y el calor del verano no fueron impedimento para que el Monumento al Memorial Cubano, en Tamiami Park, se viera colmado de centenares de personas que reclamaron libertad en Cuba y recordaran a las víctimas del crimen de 37 personas, entre estos varios menores.

El estribillo “¿Qué somos? Cubanos. ¿Qué queremos? Libertad. ¿Cuándo? Ahora” se escuchó repetidamente durante el acto multitudinario, acompañado de frases asociadas a una insurrección popular y a la propuesta de intervención militar, que se encuentra aún sobre el escritorio del presidente Joe Biden.

Días más tarde, el fervor del exilio cubano por la libertad en la isla quedó demostrado una vez más con una manifestación de apoyo a las voces que reclaman el retorno de la democracia en Cuba, que tuvo lugar en el Tropical Park.

La mayor parte de los carteles que se vieron durante el evento pedían una intervención militar en Cuba y, asimismo, emplazaban a Estados Unidos a liderar una iniciativa que conduzca a la salida de la dictadura del poder. El exilio seguía esperando una respuesta contundente.

dcastrope@diariolasamericas.com
@danielcastrope

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