MIAMI. - El paquete de conciliación presupuestaria lo único que viene es a perjudicar más a la economía y los valores norteamericanos, sostuvo en declaraciones a DIARIO LAS AMÉRICAS la congresista federal María Elvira Salazar, quien se opone rotundamente al ambicioso plan de gasto social de 1.9 billones de dólares aprobado en la Cámara de Representantes, que aguarda para recibir el visto bueno en el Senado.

“En estos momentos, el estadounidense promedio está enfrentando la peor inflación de los últimos 30 años. El año pasado se le inyectaron a la economía tres billones de dólares. Aquí no se están dando cuenta de la implicación que tiene esta ley, como les pasó a cubanos, venezolanos o argentinos. La inflación es el coronavirus de la economía, toma años para lograr superarla”, explicó la representante.

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No es gratis

Salazar, que es miembro de la Cámara de Representante de EEUU por el distrito 27, considera que el extenso proyecto es fruto del secuestro del partido demócrata por los socialistas, “quienes ven al gobierno como un Dios todo poderoso. La realidad es que mientras más pequeño sea el gobierno, mejor nos irá”.

“No es conciliación, es comunismo lo que oculta el plan presupuestario”, considera.

La afirmación de los demócratas de que el dinero del ambicioso plan de gasto social lo pagarán los ricos “es el cuento de la Buena Pipa”, sostuvo la congresista republicana.

“No hay nada gratis. Primero hay que producir algo, para después distribuir sus frutos. ¿Quién lo va a pagar? ¿Quién lo va a producir para poderlo distribuir a las clases necesitadas?”, se preguntó.

Proyecto de conciliación

La preocupación de Salazar es el efecto que tendrá el enorme plan de gasto social de Biden en la sociedad. “El presupuesto lo que hace es romper la fibra empresarial y de responsabilidad personal que construyeron los fundamentos estadounidenses. Realmente, eso es lo que pretende”, insistió. “Romper la psiquis estadounidense del individualismo, existente desde los padres fundadores, que ha logrado la grandeza de este país. Esa es la esencia que están tratando de destruir”.

El plan de gasto social aboga por repartir créditos para la educación preescolar, dinero a las familias con hijos, aumentar la cobertura médica de Medicaid, poner más fondo para las viviendas asequibles, lograr que los trabajadores tengan permiso de maternidad y paternidad remunerado y otras muchas ayudas sociales.

Salazar expresó que “los demócratas no tienen el monopolio de la compasión. Todos somos compasivos. Si su objetivo es ayudar a los ancianos con servicios dentales y de visión, que hagan una ley específica donde los mayores de 65 años que necesitan Medicare adquieran determinados beneficios. Si están interesados en ayudar a las mujeres, pues hagamos una ley que las ayude. Pero nuestra obligación es evitar que las leyes que aprobemos le quiten el incentivo a la gente de querer ser un miembro productivo de esta sociedad”, apuntó.

“La irresponsabilidad es poner todo en un paquete de 1.9 trillones, un dinero que nadie sabe a ciencia cierta de dónde saldrá, y apoyar una ley que nadie se ha leído. Eso fue lo que hicieron decenas de demócratas. Votaron una ley que le habían entregado 5 minutos antes. Eso es irresponsable”, subrayó.

El plan del presidente Biden impondrá un gravamen mínimo del 15% sobre las ganancias corporativas a las empresas con más de 1.000 millones en ganancias. Además, impondrá un recargo del 1% sobre las compras de las acciones corporativas a los ejecutivos de dichas corporaciones, entre otras medidas recaudatorias que impedirían que las grandes empresas evadan los impuestos. La administración de Biden asegura que nadie, cuyos ingresos sean inferiores a $400.000, verá incrementado sus taxes.

El socialismo de la ley

Salazar considera que, de aprobarse el paquete legislativo, se le estaría enviando el mensaje erróneo al público. “La cantidad de programas sociales que incluye la ley desmotiva al estadounidense promedio. La gente está calculando que es mejor quedarse en casa y recibir la ayuda que envía el gobierno en lugar de ir a trabajar. El resultado ya lo estamos viendo. Ahora mismo, hay diez millones de empleos disponibles y hay 8 millones de personas desempleadas. Vemos cómo repercute en la cadena de distribución en los puertos de California, donde hay barcos cargados de contenedores que no encuentran estibadores para descargarlos, ni camioneros para trasladar las mercancías. Es por eso por lo que este Día de Acción de Gracias fue el más caro de la historia”.

A quienes piensan que la actual situación económica exige esta implicación del estado, Salazar les replica que hay mucha diferencia entre el momento actual y el vivido cuando la gran depresión en 1929. “Entonces, la economía estaba en el piso. El momento actual es de ayudar a quien sufrió la pandemia, pero hay que mandar a la gente a trabajar”.

“No me opongo a que las personas necesitadas reciban dinero. Todo lo contrario, si necesitan una ayuda social, hay que dársela. Repito, los demócratas no tienen el monopolio de la compasión. A lo que me opongo es al despilfarro, a que se envíe un mensaje distorsionado al ciudadano de que es más factible económicamente quedarse en el sofá que ir a trabajar. Las ayudas tienen que ser para quien las necesite, de forma temporal”.

La cláusula de emigración no pasará

Los demócratas han tratado de introducir en el paquete una cláusula de legalización a 8 millones de migrantes. Sobre la que Salazar opina que es una forma de engañar a los migrantes y dar falsas esperanzas. “La realidad es que nada relacionado con emigración va a pasar a través de reconciliación. Nuevamente los demócratas están mintiendo a los hispanos con que viene una reforma migratoria. Ellos saben bien que es mentira. La parliamentarian en el Senado se lo dijo: Emigración no puede pasar escondido, emigración pasa negociado”.

La abogada Elizabeth MacDonough, asesora principal del Senado, rechazó el pasado septiembre dos propuestas demócratas que garantizaban una vía hacia la residencia permanente y luego la ciudadanía. MacDonough, que ocupa el cargo en inglés conocido como parliamentarian, es la encargada de aprobar la cláusula migratoria en el Plan Social de Biden.

Sobre el tema de emigración, la congresista de Florida adelantó que se encuentra preparando un proyecto de ley que se llama “Dignidad” y que va a presentar el mes próximo.

El ambicioso plan social de gasto tiene que ser aprobado por el Senado, donde demócratas y republicanos atesoran la misma cantidad de escaños. En caso de empate, se puede contar el voto de la vicepresidenta Kamala Harris. El gran problema para la Casa Blanca es que no tiene asegurados los votos de todos los senadores demócratas.

A la pregunta de si considera que el paquete será aprobado en el Senado, Salazar respondió: “Eso depende de los senadores demócratas Joe Manchin y Kyrsten Sinema. Manchin [de Arizona] sabe muy bien que más dinero en la economía, lo único que hará es exacerbar la inflación y todo lo que explicamos con anterioridad. Todo está en manos de estos dos senadores, quienes tienen todo mi respeto. Lo que está en juego no es un partido político, es el futuro del país y de nuestros hijos”, concluyó.

cmenendez@diariolasamericas.com

@menendezpryce

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