Dijo el profesor norteamericano Harold E. Edgerton: “El secreto de la educación es enseñar a la gente de tal manera que no se den cuenta de que están aprendiendo hasta que es demasiado tarde”. Y es que, a cuentagotas, el conocimiento forja futuros encomiables y solidifica no solo al individuo sino a la sociedad. No es solo el traspasar información inherente a las distintas especialidades sino en dotar, a ese estudiante, de las herramientas necesarias y los principios y valores ético-morales que lo conviertan, irreductiblemente, en un mejor ser humano.

En la vida existen coincidencias que se antojan caprichosas. Mientras en Cuba nacía, tristemente una dictadura en 1959 abría las puertas en la que se convertiría en capital del exilio de la isla, el Miami Dade College. Hoy por hoy, es la universidad más grande de EEUU y gradúa un 83% de hispanos cada año. Sus aulas, albergan a más de 100.000 estudiantes de 167 países. Llevar las riendas de semejante institución no solo conlleva capacitación o compromiso, sino dedicación y perseverancia. Por ello, la labor de Madeline Pumariega, primera mujer en presidirla cobra ribetes de altos kilates. Desde su selección lo dejó claro: "Es un honor y un privilegio ser seleccionada para liderar el Miami Dade College, una de las mejores instituciones universitarias del país, y un auténtico faro de esperanza para esta comunidad”.

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El abrirse paso, en medio de dificultades, marcada por la historia familiar, el sacrificio de sus padres y por su entorno, tiene, para ella, un valor especial: “Representa mucho para mí, y en todo su concepto, para la mujer hispana, es un mensaje acerca del poder luchar, avanzar y superarse. Yo soy una niña que nació en Hialeah, de padres cubanos, y todo empezó aquí, como estudiante, por eso me siento tan orgullosa y me hace tomar muy en serio toda la responsabilidad que conlleva mi cargo”

En tiempos difíciles, el mejor antídoto a las dudas es la convicción del por qué se hace. El convencimiento pleno del hacia dónde vamos. La realidad de la pandemia impactó duramente el sistema escolar, al menos como se conocía, la enseñanza en sí tuvo que reinventarse, sin descuidar ni la calidad ni el enfoque.

“Luchar por los estudiantes. En esa frase se resume mi mayor aliciente. Ellos entran por nuestra puerta en busca del alcanzar un sueño, en busca de superarse por el poder de la educación. Me siento motivada, cada día, de asegurar que tenemos las mejores clases, que los apoyamos de las mejores maneras y que les ofrecemos toda la ayuda financiera para que puedan llegar a ese sueño, triunfar y vivir sus éxitos”.

Pumariega reconoce lo difícil que es combinar trabajo y hogar, pero que el consejo certero de su madre la ayuda a definir prioridades y mantenerse centrada en cada una de las situaciones.

“Con mucha fe. Yo dejó el trabajo en el trabajo y la casa en la casa, en el sentido de que cuando estoy presente en el trabajo, estoy presente y cuando estoy presente con familia, estoy presente: dejar el teléfono a un lado, dedicarse unos a los otros, (valores que la era digital ha prácticamente aniquilado) estar de verdad, hablar con la familia, con mi hija, tener ese tiempo juntas y hacer lo que es realmente importante en cada momento. Los valores de una institución se ven en el presupuesto y los valores de una persona se ven donde pone su tiempo. Combinando esas dos cosas, llevo el balance del College con el ser madre, hija, hermana y amiga”.

En ese sentido, Pumariega comparte creencias y tradiciones heredadas de su formación, en medio de su ascendencia cubana. “La parte familiar, sentarse los domingos a comer juntos, tomarse el cafecito. Creo de verdad y no dejaré de repetirlo en el amor de la familia. Tengo como 40 primos que vamos a las fiestas juntos, a los cruceros, nos visitamos y preocupamos. Nos reunimos los 24 de diciembre, alrededor de la caja China. Esa unión influye mucho en la persona que soy. Una buena parte de mis valores y principios vienen de ver a mis padres luchando, ver lo que hicieron, durmiendo en un “Pin pan pun” (pequeña cama plegable) en la casa, eso es algo que llevo dentro de mí, y vuelvo a hacer énfasis: si luchas y pones tu empeño es posible alcanzar todas tus metas”

Es innegable que muchos inmigrantes, en su afán de ayudar a quienes dejaron atrás se enfocan en trabajar y descuidan otras alternativas, le temen a la barrera idiomática y se resignan a empleos de menor relevancia. Sin embargo, mi entrevistada aconseja tajante:

“Inviertan en su educación, a largo plazo es lo que les va a retribuir en ganancias y satisfacción personal. Es tan importante llegar a este país y aprender el inglés y cursar una carrera, porque así se abren las puertas de la oportunidad. Debes tener todo a tu alcance para llegar a esas puertas y la educación te abre muchas”

En cuanto al futuro, Pumariega sostiene estar “Enfocada en alcanzar un nuevo capítulo de excelencia para el Miami Dade College, en crecer la matrícula, garantizar la preparación de los profesores y empoderar a los estudiantes. Pero, sobre todo, en seguir sirviendo a la comunidad. Lo anterior me hace muy feliz, y lo hago con toda la intensidad de mi trabajo, con un propósito y una pasión muy grande”

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¿La emigración interna en EEUU ha impulsado el aumento de precios? 30.8%
¿Los gobiernos locales deben ofrecer alternativas asequibles ante el alza de precios de alquileres? 35.68%
¿Las personas jubiladas deben recibir algún tipo de asistencia para poder enfrentar esos precios? 33.52%
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