MIAMI.- Cuando se trabaja incansablemente y con honestidad, el esfuerzo deja buenos frutos, y el doctor Marlow Hernández Cano, presidente de Cano Health, lo sabe muy bien. Siendo un niño dejó su Cuba natal para empezar de cero junto a su familia en el país de las oportunidades. Hoy, su empresa de servicios de salud es líder en EEUU.

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Los números son claros. Según un estudio de Inc., la famosa revista de negocios de Nueva York, Cano Health se ubicó de manera excepcional en un ranking nacional de empresas exitosas y de rápido crecimiento en 2019. De 5000 empresas de todo tipo, Cano Health es la primera de servicios de salud a nivel nacional, y la sexta entre todas las modalidades de negocios.

Además, el doctor Hernández Cano fue nombrado como uno de los 50 principales líderes hispanos por la Cámara de Comercio Hispana del Estado de la Florida.

Las raíces

Desde pequeño, en su natal Cienfuegos, Cuba, sus padres hicieron todo lo posible para que las penurias de la isla no le afectasen. Pero hicieron más. Al ver que sus carreras profesionales no podían alzar vuelo debido a la situación económica y política del país, en 1992 se aventuraron a una larga travesía por varias fronteras latinoamericanas con el objetivo de llegar a tierras estadounidenses.

“Ellos tuvieron que salir solos, sin nosotros, por un tercer país, Nicaragua. Después cruzaron cinco fronteras con coyotes, como hacen muchos hoy en día para llegar a la libertad. Trabajaron bien duro al llegar a Texas para sacarnos a nosotros, a mi hermano y a mí”, relató el doctor, quien más tarde pudo viajar a República Dominicana hasta que logró llegar a Miami.

En Cuba, su madre trabajaba como odontóloga y su padre como arquitecto. Pero, como muchos profesionales inmigrantes, tuvieron que trabajar en diversas áreas para abrirse paso y alimentar a sus hijos. Sin embargo, aunque su padre tenía tres trabajos y su madre se quedaba dormida estudiando después de trabajar, cuenta que en su familia siempre ha habido mucho amor.

Justamente la unidad y los valores vienen desde sus abuelos, que aunque no alcanzaron más que la educación primaria, sentaron las bases de una familia de bien. Y eso se percibe a primera vista en la educación, como dicen algunos, “de vieja escuela”, del doctor Hernández Cano.

“Me acuerdo que se quedaba dormida, la pobrecita”, dijo sobre su madre, que tras siete años pudo revalidar su título en Nova Southeastern University, la misma universidad donde él estudió Medicina.

Hernández Cano recuerda muy bien esos años, y el sacrificio de sus padres se ha convertido en un ejemplo que le acompaña en todo momento. “Mis padres trabajaron increíblemente duro”, afirmó el médico. “Ellos pudieron dejar que nosotros [mi hermano y yo] estudiáramos, y eso ha sido la gran bendición de estar en este país, de tener libertad”, afirmó.

Es por eso que, como constató, “la responsabilidad es algo muy común entre todos nosotros los inmigrantes o los que venimos de abajo”, quienes con mucho trabajo “pueden dar un futuro a sus hijos y nietos”.

“Yo nunca voy a sentir que lo que hago es suficiente, si no lo que es requerido de mí, por la bendición que recibí”, agregó.

Los primeros pasos de Cano

Su madre abrió una pequeña clínica dental, y con el tiempo él amplió esa visión a partir de la necesidad que había “de una medicina que conectara al paciente con el médico, de ese médico de familia que quizás teníamos en Cuba, y poner los servicios médicos dentales y especiales juntos”. Así nació, en el 2009, la base de Cano Health.

Hernández Cano “quería hacer algo diferente” con su empresa de cuidados de salud. “No solo la construimos para recibir a pacientes con seguro”, enfatizó. Abrieron las puertas a todos, y como suele ocurrir al principio de un negocio, tuvo números negativos. Pero por otro lado llegaron los miembros y a partir de las relaciones con el personal médico, se crearon fuertes lazos.

“No hacemos esto por los números”, recalcó el médico, “sino que los ingresos son los que nos permiten hacer lo que nosotros amamos, nuestra profesión. Como era bien hecho, real, con calidad, no hizo falta hacer mercadeo. Los pacientes hablaban con otros, con sus familias, y creció rápidamente esa práctica médica que puse al lado de la clínica de mi mamá”.

La comunidad

¿Qué diferencia a los centros de Cano Health de otros similares en el sur de la Florida? La atención. “Siéntase seguro y sano con Cano”, reza el lema de la compañía. Pero más allá de la seguridad y del cuidado de la salud, su personal vela porque el miembro o paciente sea atendido al detalle. Cuando los médicos apenas tienen tiempo para conversar con un paciente, se echa de menos el contacto humano, y eso es lo que esta empresa defiende.

“En Cano Health y algunas otras empresas en los EEUU estamos cambiando cómo se ofrece ese cuidado, porque nos enfocamos no solo en tratar enfermedades, si no en mantener la salud, tratar holísticamente al paciente”, explicó el doctor.

Los miembros lo han reflejado en sus opiniones. Como detalló Hernández Cano, “en términos de satisfacción, más del 95% de nuestros pacientes están súper satisfechos. También el nivel de mortalidad es 70% menos que la comunidad, quiere decir si usted es un paciente de Cano Health tiene 70% menos probabilidad de que se muera y al mismo tiempo que esté más satisfecho, que esté más activo y se relacione más con la comunidad”.

Si bien los hospitales se ocupan de atender a las personas enfermas, centros médicos como Cano Health se enfocan en evitar que aparezcan las enfermedades, en fomentar hábitos de vida saludable y apoyar a las personas de la tercera edad para que tengan una vida más activa.

Los pies en la tierra

Como millennial exitoso, que ha formado su negocio desde abajo y con mucho tesón, aconseja a los jóvenes hispanos que llegan a EEUU “poner el trabajo que requiere su objetivo”, pues “no es suficiente querer o desear, educarse o tener talento innato”.

Asimismo, animó a “no pensar que alguien te debe algo, que debe ser más fácil, sino ver que es un reto, una prueba que hay que pasar para tener el privilegio de llegar a más. Lo que llega fácil se va fácil”.

“En Cano tengo la bendición de una empresa con más de 70 localidades, más de 70,000 pacientes, pudiendo ayudar a la comunidad en maneras que yo solo soñaba. Estoy aquí y parece que fue de un día para otro, pero ya Cano lleva 10 años”, declaró.

Destacó que “uno tiene que ver lo que hace como una vocación, tomarlo con el respeto que se merece y después trabajar increíblemente duro. No trabajo menos de 80, 90 horas a la semana. Estoy unido a la labor de amor que es Cano Health. Es la constante pasión por mejorar”.

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