MIAMI.- Rara vez un jefe de Policía expone en público lo que opina sobre el control de armas. Sobre todo en estos días que el Congreso estatal estudia al menos seis propuestas de ley que pudieran suavizar ciertas restricciones. Y ese es el caso del sheriff de Broward, Scott Israel, respaldado ahora por el gobernador Rick Scott, que juntos piden más poder para detener a civiles sólo por publicar en las redes sociales “asuntos cuestionables”, como intenciones de provocar actos de violencia, que pudieran ser interpretadas como amenazas a la seguridad pública.
Israel y Scott, aunque de maneras diferentes, han pedido a los legisladores en Washington y Tallahassee concebir unos estatutos que permitan a la autoridad policíaca investigar un caso antes de que sea demasiado tarde, como lo fue la matanza perpetrada por Nikolas Cruz, el pasado miércoles 14, en la localidad floridana de Parkland, de quien anticipó, de alguna manera medio solapada, que arremetería con un arma de fuego contra personas.
El sheriff Israel alertó a los funcionarios públicos electos del condado Broward, donde ocurrió el trágico asesinato, que “si no hacen algo por cambiar las leyes de armas, no serán reelectos”.
Por otra parte, el gobernador Scott incluso pidió más poder para arrestar si la Policía “ve algo sospechoso en las redes sociales, si ven algo explícito, como imágenes de rifles, sangre, pistolas o bombas”.
Y dijo más: “Si ven algún tipo de lenguaje horrible, si ven que alguien escribe algo como ‘quiero ser un asesino en serie’, debería ser interrogado”.
Anticipar el peligro
Estas manifestaciones parecen recoger el sentimiento de la ciudadanía en la Florida, que además de cuestionar la venta de armas pregunta por qué no se tomaron cartas en el asunto, antes de que el joven de 19 años radicalizara su postura, por arranque o deficiencia mental.
“Varias voces alertaron del peligro que este joven representaba, incluso el FBI reconoció que no dio curso a esa preocupación, cuando alguien les dijo que Cruz pensaba protagonizar un tiroteo masivo y ya vimos lo que sucedió, 17 seres humanos asesinados y 12 heridos en una escuela que está supuesta a ser segura”, declaró a DIARIO LAS AMÉRICAS James Williams, profesor de ciencias políticas de Florida University.
Bajo la ley Florida Mental Health Act, adoptada en 1971 y mejor conocida por Baker Act, la Policía está autorizada a detener una persona con trastorno mental en contra de su voluntad, si consideran que pudiera ser una amenaza inminente para ellos mismos u otras personas.
En otras palabras, la propuesta de dar más poder a la Policía relajaría la ley existente para permitir el arresto, aun cuando no exista una situación de amenaza inminente, lo que a su vez pudiera ser al menos cuestionado por activistas de derechos civiles.
“Es complicado”, señaló el abogado Ernesto González, del bufete González and Associates, que ha atendido varios casos de derechos civiles en las cortes de Miami.
“Una propuesta de ley con esas características tendría que transitar por la fina línea que separa los derechos de la ciudadanía de la seguridad pública. Ambos asuntos son sagrados y requiere unos estatutos finamente redactados que planteen claramente hasta dónde se puede llegar”, resumió el abogado.
Pero ahí no termina el asunto, el abogado González anticipa que “es complicado permitir más poder a la Policía porque podría devenir en abusos que atentarían contra los derechos de la ciudadanía y es difícil de negar ese poder porque estaríamos permitiendo que criminales o dementes asesinen a más personas”.